domingo, 25 de octubre de 2015

Que pueda ver, Señor

Que pueda ver, Señor, y cante tu grandeza por las obras de tu misericordia: que pueda ver la tierra que has preparado para la libertad de tus hijos, la tierra de toda bendición que es Cristo Jesús, de modo que, habiendo entrado en ella por tu gracia, no deje de reconocer el amor con que la cultivaste, el amor con que la preparaste para los pobres, el amor con que se la regalaste.

Que pueda ver, Señor, a mis hermanos, con esa mirada acogedora con la que tú mismo nos has mirado en Jesús de Nazaret. Que aprenda de él a ver y sentir compasión, a ver y curar, a ver y multiplicar el pan, a ver y consolar, a ver y resucitar, a ver y amar.

Que pueda, Señor, verme a mí mismo y acudirme en el hermano que sufre, de modo que en él cubra mi desnudez, en él remedie mi necesidad, en él alivie mi dolor.

Que pueda, Dios mío, ver a Cristo Jesús y acudirlo en tus hijos más pequeños, en los que no cuentan para el mundo, en los que no tienen poder, en los que no producen, en los que son considerados carga para la sociedad, en los que hemos entregado a la desdicha para aumentar nuestras rentas. Que en ellos vea a tu predilecto, al más amado; que en ellos me ocupe de él y cuide de él, como madre, como hermano, como amigo.

Que pueda alegrarme, Señor, con el resto de tu pueblo; que pueda ver risas en la boca de tus hijos, cantares en su lengua, porque se ha hecho verdad lo que soñaron, porque la esperanza ha iluminado los caminos de los pobres, porque la justicia y la paz se han besado, porque hay lugar para todos en la mesa de la solidaridad.

Que pueda ver, Señor, que, recibiendo hoy a Cristo Jesús en la eucaristía, recibo en él y con él a los pobres; que, recibiendo a los pobres a la mesa de la misericordia, en ellos y con ellos recibo a Cristo Jesús. ¡Que pueda ver!

Mons. Santiago Agrelo Martínez

jueves, 15 de octubre de 2015

Escucho tu llamada de nuevo, Dios tozudo

Señor, escucho tu llamada de nuevo.
Una y otra vez me llamas,
aunque me haga el sordo en demasiadas ocasiones.
Eres tozudo, Señor.

Para Ti la alabanza

Para Ti la alabanza y la acción de gracias.
Para Ti, Dios, la petición de que llegue un tiempo nuevo y distinto que inaugure paseos, tranquilas comidas, abrazos fraternales, sin instrumentos ajenos que lo impidan.
Para Ti, Señor, mi saludo agradecido y mi petición humilde, confiada, en voz baja: que cambies el curso de mi vida, que me des salud para reír, vivir, soñar y trabajar por la justicia y la paz.

Que, después de esto, Señor, a los más pobres tenga con predilección como hermanos hechos a imagen tuya.
Que se haga tu voluntad, Dios de los dioses.
No olvides la petición de tu sierva que en Ti pone su mirada, dolorida, pero también esperanzada por la bondad del Padre Bueno.

Al pie de la cama

Padre mío, ahora que las voces se silenciaron y los clamores se apagaron, aquí al pie de la cama, mi alma se eleva hasta Ti, para decirte: Creo en Ti, espero en Ti, te amo con todas mis fuerzas, Gloria a Ti Señor.

Deposito en tus manos, la fatiga y la lucha,las alegrías y desencantos de este día que quedó atrás.

No me mueve el terror

Para serviros, Dios mío,
no me mueve el terror de vuestra mano arrojando rayos,
ni el horror del fuego del infierno ardiendo eternamente:

Tú me mueves, Dios mío, por ti mismo:
Tú, Jesucristo, atravesado, me atraes,
la Cruz me obliga, y me enciende,
oh Jesús; la sangre que brota de tus llagas.

Si no existiese el fuego del infierno y se quitase la esperanza de la gloria,
yo, sin embargo, oh Criador mío, prendado de vuestras bondades,
admirando vuestra sublime divinidad, santa y próbida, proseguiré en el amor ya comenzado.

A ti, Jesús, Hijo de Dios, a ti, Hijo de la Virgen, manso, fuerte, inocente,
que te dignaste morir por nosotros, que todo lo mereces, te amaré sin recompensa.

Oración de confianza atribuida a San Francisco Javier

Para ser libres nos ha liberado Cristo

Para ser libres nos ha liberado Cristo.
¡Mantengámonos, pues, firmes!
¡No cedamos!
Apostemos por la libertad.
No nos dejemos oprimir de nuevo
por el yugo de la esclavitud.
¡No a la circuncisión!
¡No a los méritos!
¡No al espíritu mercantil!
¡No al consumismo!
¡No a la vulgaridad!
¡No al individualismo!
¡No a la pereza!
¡No al creerse ya buenos!
¡No a las leyes que apartan del Evangelio!

Anhelos de discípulos

Para salir de uno mismo
y andar por la vida,
para dejar lo ya conocido
y pasar por Samaría,

para conjugar tolerancia y radicalidad
a lo largo del camino,
para crear espacios evangélicos
y entrar en tu reino...

Te doy gracias, Señor, porque eres bueno

Te doy gracias, Señor,
porque eres bueno conmigo.
porque es constante y eterno
tu amor conmigo.

No tenemos vino

Para nuestras reuniones más queridas
donde festejamos lo que Tú nos das;
para los encuentros fraternos
en los que haces crecer nuestros amores,
no tenemos vino.

Librarme de mí mismo

Para librarme de mí mismo, Señor,
ayúdame a lanzar un puente más allá del abismo de mi soledad,
que mi orgullo y mi egoísmo ha creado,
que mi deseo de poder ha engrandecido.

Dame unos ojos que sepan ver más allá de mi mismo.
Dame unos oídos abiertos para escucharte, para escuchar a cuantos me necesitan.
Dame unos labios que sepan comunicar verdad, respeto y solidaridad.
Y, sobre todo, dame un corazón que sepa amar y entregarse con generosidad.

Hélder Cámara

Para la libertad

Hay muchas celdas
en la prisión del hombre,
sus nombres
escritos con sangre y llanto
en la puerta:
‘Codicia’, ‘Exigencia’,
‘Vanidad’, ‘Celos’,
‘Impaciencia’, ‘Comodidad’,
‘Violencia’…
…y otros títulos
que llenan los corredores
con lamentos por la vida perdida.

Renunciar a lo que nos impide vivir

Para estar contigo,
me libero de la alforja (mis preocupaciones);
me quito las gafas (mis visiones);
olvido mi agenda (mis negocios);
guardo la pluma en el bolsillo (mis planes);
arrincono el reloj (mi horario);
me despojo de mi ropa (mis ambiciones);
me desprendo de mis joyas (mis vanidades);
renuncio a mi anillo (mis compromisos);
me quito los zapatos (mis ansias de huida);
dejo, también, mis llaves (mis seguridades);
para estar sólo contigo,
el único verdadero Dios.

Tomar la mochila y andar

Para estar contigo, hay que tomar la mochila y andar.
Tú siempre estás andando.
No hay más remedio que levantarse.
¿ Dónde tienes la mochila? ¿Has recogido la tienda?
¡Vamos! Tu voz es caliente y segura.
Otra vez andando campo a través.
Atrás, aquel lugar tranquilo
donde pusimos la tienda ayer.
Hoy la pondremos en otro lugar
que mañana quedará atrás.

Hay que tener hambre

Para creer en ti
hay que tener hambre,
pues vives en el pan tierno
que se rompe y comparte
en cualquier casa, mesa y cruce,
entre hermanos, desconocidos y caminantes.

Hueco suave y cálido

Para acoger la vida
y portar al Dios que nos crea,
hay que ser, con humilde dignidad,
hueco suave y cálido,
tan entrañable y gratuito
que sorprenda a quienes nos miran.

Vacías de otros proyectos,
de otros sueños y embarazos
y de cordones umbilicales
que nos retengan, aquí o allá,
como si fuéramos necesarias,
cuando lo que somos es servicio.

Para acoger la vida
y portar a Dios con alegría
hay que ser vírgenes como María
para que el Espíritu repose
en nuestras entrañas dormidas
y nos embarace con energía.

No importa que seas yerma,
o padre o madre de otras criaturas,
o que hayas sido golpeada por la vida...
Para acoger al Dios que trae y es la vida
basta ser hueco, vacío hecho
regazo, entraña, virgen enamorada.

Pero, a veces, para no perder la esperanza,
hay que pasar noches en vela
y tomar decisiones arriesgadas,
como José, el esposo de María,
y aceptar que el Espíritu desborde
nuestra cabeza, corazón y entrañas.

Para que nazca la vida
y Dios se haga Emmanuel ahora,
hay que acoger con ternura
a toda persona que lo necesita
-sea Jesús. María o cualquiera-
y vaciarse de miedos y pesadillas.

Heme aquí, Señor de la vida,
intentando ser hueco suave y cálido
y gozar de tu compañía.

Florentino Ulibarri

Pange lingua (castellano)

Que la lengua humana
cante este misterio:
la preciosa sangre
y el precioso cuerpo.
Quien nació de Virgen
Rey del universo,
por salvar al mundo
dio su sangre en precio.

Pan para saciar el hambre de todos

Pan para saciar
el hambre
de todos.
Amasado despacio,
cocido en el horno
de la verdad hiriente,
del amor auténtico,
del gesto delicado.

lunes, 12 de octubre de 2015

Navidad ¡Más que palabras, mi Señor!

¿Palabra? ¡Más que palabras, mi Señor!

Navidad ya no es palabra, más bien silencio
Navidad ya no son palabras, es obra de Dios
Navidad ya no es invisible, es Amor visible

domingo, 11 de octubre de 2015

Tanto nos amaste

Padre, tanto nos amaste que no te reservaste ni a tu propio Hijo Jesús y nos lo enviaste, para rescatarnos de nuestros pecados, miedos y soledades; con la fuerza de su amor, de tu amor.

Padre, tanto nos amaste que Jesús, tu Hijo, se hizo humano como nosotros, se sometió a la limitación del tiempo, a los rigores del frío y el calor, el hambre y el fracaso, la cruz y la muerte.

Padre, tanto nos amaste que Jesús, tu Hijo, nos regaló su Palabra para convencernos de que en tu corazón sólo hay amor, compasión y perdón.

Te hemos ofrecido esta eucaristía

Padre nuestro,
te hemos ofrecido esta eucaristía,
que es pan de vida y bebida de salvación,
danos un corazón nuevo
y un espiritu nuevo
como el de tu Hijo.

Padre Nuestro del amor y la paz

Padre nuestro que estás en los cielos,
que nos has creado a nosotros y a todo cuanto nos rodea,
que eres nuestro Padre
y que todo lo que has creado lo has creado para todos,
que quieres que tus hijos vivamos compartiendo lo tuyo como hermanos que somos.
Que quieres que construyamos
una tierra nueva de hermandad, de justicia y libertad,
y no un infierno de injusticia, de odio, de opresión, de violencia y de muerte.

Padre nuestro que estás en la tierra

Padre nuestro que estás en la tierra,
en la fuerte y hermosa tierra;
en la tierra buena:

Santificado sea el nombre tuyo
que nadie sabe;
que en ninguna forma
se atrevió a pronunciar este silencio
pequeño y delicado...
este silencio que en el mundo somos nosotras,
las rosas...

Padre Nuestro de los que sufren

PADRE NUESTRO
que estás en aquellos que sufren
por no tener pan y que estás
en aquellos que salen y no regresan
Padre nuestro
que estás en nosotras, aquí, en la tierra.

Padre y Madre nuestra que estás en la vida

Padre nuestro, que estás en el cielo,
Padre y Madre nuestra que estás en la vida,
santificado sea tu nombre,
y bien tratada sea cada una de tus criaturas.

Líbrame del orgullo de estar solo

Padre nuestro, Padre de todos,
líbrame del orgullo de estar solo.

No vengo a la soledad
cuando vengo a la oración,
pues sé que, estando contigo,
con mis hermanos estoy;
y sé que, estando con ellos,
tú estás en medio, Señor.

Padre Nuestro

PADRE NUESTRO
¡Cuánto falta para que tu nombre
sea conocido y querido por todos
los hombres, nuestros hermanos!
¡Cuánto falta para que tu Reino
de justicia, de amor y de paz se
extienda a toda la tierra!

Mañana de Cuaresma

Padre nuestro, al momento de comenzar esta mañana
nuestro camino cuaresmal, haz que nuestro corazón
y nuestras manos se conmuevan ante la vida
de quienes tienen hambre, sed, están presos o enfermos.

Te doy las gracias

Padre mío,
te doy las gracias.
Tú no me das una piedra cuando te pido pan.
Jamás lo harías porque eres
un padre amoroso.

Me pongo en tus manos

Padre, me pongo en tus manos.
Haz de mí lo que quieras, sea lo que sea.
Te doy las gracias. Estoy dispuesto a todo.

Lo acepto todo,,
con tal de que se cumpla tu voluntad en mí
y en todas tus criaturas.
No deseo nada más, Padre.

Te confío mi alma.
Te la doy con todo el amor de que soy capaz,
porque te amo y necesito darme,
ponerme en tus manos sin medida,
con infinita confianza, porque Tú eres mi Padre.

Charles de Foucauld

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Padre, me pongo en tus manos, como María.
Haz de mí lo que quieras, sea lo que sea.
Te doy las gracias. Estoy dispuesto a todo.

Lo acepto todo, como María,
con tal de que se cumpla tu voluntad en mí
y en todas tus criaturas.
No deseo nada más, Padre.

Te confío mi alma, como María.
Te la doy con todo el amor de que soy capaz,
porque te amo y necesito darme,
ponerme en tus manos sin medida,
con infinita confianza, porque Tú eres mi Padre.

Llévame

Padre...Llévame del sueño hacia el despertar
Llévame de la opacidad hacia la claridad.
Llévame de lo complicado a lo simple.
Llévame de la oscuridad hacia la obviedad.
Llévame de la inatención hacia la atención.

Te llamaré Padre

Padre: has de oír
este decir
que se me abre en los labios como flor.
Te llamaré
Padre, porque
la palabra me sabe a más amor.

Pasado, presente y futuro

Padre, en tus manos, mi vida:
con todos sus trabajos por Ti emprendidos,
con todas sus penas soportadas por Ti,
con toda su miseria que clama a tu bondad.

Adviento con Juan Bautista

Padre, desde el Jordán enviaste un mensajero a preparar los corazones para recibir a tu Hijo. Ayúdanos a arrepentirnos de nuestros pecados, cambiar de vida y recibirlo con amor.

Somos pobres y esperamos tus dones; somos seres de frágil barro y esperamos al Alfarero; somos esclavos y esperamos al Libertador; somos peregrinos y esperamos al que es la Meta; somos pecadores y esperamos al que es el Perdón.

Por los hijos

Padre del cielo,
estamos preocupados por nuestros hijos.
Por la educación que debemos darles.

Nos han dicho que debemos vivir cerca de ellos y,
también, saber alejarnos a tiempo,
educarlos con fortaleza y amarlos sin imposiciones.

Padre Nuestro obrero

Padre de Nuestro Señor Jesucristo,
y Padre de todos los vivientes:

Danos entendimiento claro
para que sepamos que quieres de nosotros
en cada acontecimiento de nuestro mundo.

Danos un corazón solidario
para que, desde la situación del Mundo Obrero
hagamos nuestros los problemas de los pobres.

Creo pero aumenta mi fe

Padre, creo pero aumenta mi fe
padre, de todos los beneficios que
jesús nos adquirió con sus sufrimientos,
el mayor de todos es que tú seas mi padre.
Dios mío, fuente de toda vida y fuente de
mi vida, creo que eres mi padre y que soy
tu hijo. Creo que tú me amas con un amor
sin límites y que por amor me has atraído a ti.
Yo creo, padre, pero fortalece mi fe,
mi esperanza y mi amor!

Mi vida está en tus manos

Padre Celestial, mi vida está en tus manos.
Ayer hoy y por siempre, estoy segura y confiada en ti.
Señor, ayúdame a saber que tú tienes todo el control.
Ayúdame a creer que tú estás trabajando en mi vida ahora mismo,
aunque yo no  lo pueda ver.
Ayúdame a confiar en lo que no puedo ver,
aún cuando lo único que veo es doloroso y está todo tan nublado.

Por el Papa Francisco

Padre Bueno,
que siempre escuchas el clamor de tu pueblo,
te pedimos por nuestro pastor, el papa Francisco.

Anímalo y dale fuerzas con tu Espíritu,
para que unido a los obispos pastores
de todas las iglesias diocesanas del mundo,
guíe la vida de los cristianos
por las huellas del camino de Jesús.

La alegría del perdón

Padre bueno,
que nos descubriste, mediante tu Hijo,
la alegría del perdón,
la valentía del amor al enemigo,
el imperativo de  "no juzgar",
te pedimos que borres tus reclamaciones de nuestro libro,
como haremos nosotros con las nuestras.

Padre Nuestro del cuidado

Padre bueno, que estás entre nosotros.
Sentimos tu presencia cuando nos cuidas
por medio de nuestros hermanos y hermanas.

Padre misericordioso, nos invitas a ser cuidadosos
con los que más sufren. Así damos testimonio
de tu infinito amor por todas tus criaturas.

Acogemos tu luz

Padre acogemos tu luz; la luz que nos ayuda a vernos tal y como somos, con nuestras luces y sombras; la luz nos ayuda a reconocer y, por tanto, a superar nuestras limitaciones; la luz que nos permite ver los muchos talentos que nos has dado y las muchas posibilidades que pueden desplegarse en el futuro; la luz que nos ayuda a descubrir en cada pecado la posibilidad de conocernos mejor, de comprender más a los que se equivocan, de apoyar nuestra debilidad en tu fuerza, de sentir tu misericordia.

Padre, acogemos tu luz; la luz que nos ayuda a ver en positivo a cada persona, como un hermano o una hermana, como un regalo que Tú nos haces; la luz que nos ayuda a ver que las cosas son instrumentos y nunca ídolos a los que servir y adorar.

Señor, acogemos tu luz; la luz que nos permite verte tal como eres: el Padre que ama, respeta y potencia nuestra libertad, el Buen Pastor que nos busca, cuida y sana; la Madre que nos acoge, acaricia y protege; el esposo que permanece fiel cuando nosotros amamos y seguimos a otros dioses; el amigo que es capaz de dar la vida por nosotros; el patrón bueno y generoso que cuenta con todos para trabajar en su viña. Amén

Estás cerca y yo no lo sabía

Padre, a veces te creemos lejano, inalcalzable,
no te sentimos cerca, pareces ausente;
sin embargo, has roto la frontera que nos separaba,
Jesús es la escalera que une el cielo y la tierra,
el puente que une nuestras dos orillas,
la cuerda que nos sostiene en el ascenso hacia Ti.

Tú estás siempre a nuestro lado. Siempre.

Fariseo y publicano

Padre, a veces rezamos, hablamos y actuamos
subidos en la prepotencia, el orgullo, la mentira,
la autosuficiencia, el desprecio a los demás.

Oveja perdida, ven

Oveja perdida, ven
sobre mis hombros, que hoy
no sólo tu pastor soy,
sino tu pasto también.

Os quiero y querré siempre

Os quiero y querré siempre, amigos;
no he tenido con vosotros secretos
y seguiré compartiendo alegrías y penas,
esperanzas, sueños y proyectos.
Y esto no es un loco arrebato
ni cosa de un momento de ensueño.
Yo os amé primero y no me desdigo.

Háblame de Dios

Orar es estar con Dios; mejor, escuchar a Dios. Así como a una madre todo le habla de su hijo y a un enamorado todo le habla de la persona amada; de la misma forma a un creyente todo le habla de Dios.

Dije al almendro: ¡Háblame de Dios!, y el almendro floreció.

Dije al pobre: ¡Hablame de Dios!, y el pobre me ofrecio su capa.

Orar es escucharte

Orar es escucharte, Padre.
Hablar con entera confianza
porque sé que me quieres.
Escucharte.

Antes que yo te hable me has hablado Tú a mí.
Me hablas al darme la vida.
Me hablas al darme amor y hacerme persona.
Me hablabas incluso antes de que yo existiera.
Me estás hablando continuamente
a través de la vida y el mundo,
y también, a través de Jesús de Nazaret.

Oración por los sacerdotes

Jesús, nuestro Sumo Sacerdote, escucha mi humilde oración en nombre de tus sacerdotes. Dales una fe profunda, una esperanza firme y brillante y un amor ardiente que crezca en el curso de su vida sacerdotal. En su soledad, confórtalos. En sus tristezas, fortalécelos. En sus frustraciones, señálales que es a través del sufrimiento que el alma se purifica, y muéstrales que son necesarios para la Iglesia, que son necesarios para las almas, y ante todo que son necesarios para la obra de la Redención.

Oración por los sacerdotes

Ven, oh Espíritu Santo, y da a los sacerdotes, dispensadores de los misterios de Dios, un corazón nuevo que actualice toda su educación y toda su preparación, que les haga conscientes cual sorprendente revelación del sacramento recibido, y que responda siempre con nueva ilusión a los incesantes deberes de su ministerio, en orden a tu Cuerpo Eucarístico y a tu Cuerpo Místico. Dales un corazón nuevo, siempre joven y alegre.

La Gracia de la Conversión

Aquí estoy, Señor, delante de ti,
con mi presente y con mi pasado a cuestas;
con lo que he sido y con lo que soy ahora;
con todas mis capacidades y todas mis limitaciones;
con todas mis fortalezas y todas mis debilidades.
Te doy gracias por el amor con el que me has amado,
y por el amor con el que me amas ahora, a pesar de mis fallos.

Dios cercano

Te damos gracias, Dios cercano, presente en las flores y en los granos, en los pájaros y en las llagas, en lo feo, en lo triste, en el aire, en el agua; en el mar y en el templo.

Estás en el dolor que queda y en el viejo que pasa, en la madre que pare y en la garrapata, en la mujer pública y en la torre de la mezquita blanca; estás en la mina y en la plaza,

Es verdad que estás en todas partes, pero hay que descubrirte, en el misterio de ver y sentir, de hablar y cantar, de reír y llorar, de sufrir y de amar. Tú estás en mí, en cada persona, Dios mío.

Estás en las manos de todo el que trabaja; en los que no se callan ni se cruzan de brazos frente a la injusticia. Huyes de las manos del guerrero y de las manos del que reza y no ama, del que va a misa y no enciende a los pobres velas de esperanza.

Estás en mí, cuando me angustia ese hombre que compra alpargatas, cuando me inquieta la vida del que sube y no baja, cuando una angustia se me enquista en la entraña y cuando amanezco silbando en la mañana, cuando sonrío a todos y a todos doy las gracias. Amén.

Oración, inspirada en un poema de Gloria Fuertes.

Personajes de la Pasión

Señor, ¿soy capaz de expresar mi alegría y alabarte, como los niños que te acogieron en Jerusalén? ¿Te recibo o tomo las distancias frente a ti?

¿Soy como el grupo de líderes religiosos que había decidido matarte por envidia? ¿Soy rencoroso?

¿Soy como los apóstoles, que se quedaron dormidos mientras tú, Jesús, sufrías? ¿Mi vida está dormida ante las personas que me necesitan?

Señor, ¿soy como aquel otro discípulo que quería resolver todo con la espada? ¿soy pacífico, como tú, Jesús, o me dejo llevar por la violencia?

¿Soy como Judas, que finge amarte y te besa para entregarte, para traicionarte? ¿Soy yo un traidor?

Señor, ¿soy yo como Pilato? Cuando veo que la situación es difícil, ¿me lavo las manos y no sé asumir mi responsabilidad y dejo condenar – o condeno yo – a las personas?

¿Soy yo como aquella multitud que no sabía bien si estaba en una reunión religiosa, en un juicio o en un circo, que se deja manipular y elige la libertad de Barrabás?

Jesús, ¿soy yo como los soldados que te golpean, te escupen, te insultan y se divierten humillándote? ¿Soy yo como aquellos que pasaban delante de la Cruz y se burlaban de ti? ¿Trato mal al que está caído y no se puede defender?

¿Soy yo como el Cireneo que regresaba del trabajo, fatigado, y tuvo la buena voluntad de ayudarte a llevar la cruz? ¿Ayudo a llevar la cruz de los demás?

Jesús, ¿soy yo como aquellas mujeres valientes que lloraban al verte, como María, tu Madre, como la Magdalena, que estaban allí y sufrían en silencio? ¿Estoy cerca del que sufre?

Jesús, ¿soy como tú? ¿Sé entregarme del todo y para siempre o me reservo?

¿A cuál de éstas personas me parezco? Dame luz para descubrirlo. ¿Dónde está mi corazón, Señor?

Oración inspirada en la homilía de DOMINGO DE RAMOS 2014, del Papa Francisco.

Madre del Evangelio viviente

Virgen y Madre María,
tú que, movida por el Espíritu, acogiste al Verbo de la vida
en la profundidad de tu humilde fe, totalmente entregada al Eterno, ayúdanos a decir nuestro «sí»
ante la urgencia, más imperiosa que nunca, de hacer resonar la Buena Noticia de Jesús.

Tú, llena de la presencia de Cristo,
llevaste la alegría a Juan el Bautista,
haciéndolo exultar en el seno de su madre.
Tú, estremecida de gozo,
cantaste las maravillas del Señor.
Tú, que estuviste plantada ante la cruz
con una fe inquebrantable
y recibiste el alegre consuelo de la resurrección, recogiste a los discípulos en la espera del Espíritu para que naciera la Iglesia evangelizadora.

Consíguenos ahora un nuevo ardor de resucitados para llevar a todos el Evangelio de la vida
que vence a la muerte.
Danos la santa audacia de buscar nuevos caminos para que llegue a todos
el don de la belleza que no se apaga.

Tú, Virgen de la escucha y la contemplación,
madre del amor, esposa de las bodas eternas,
intercede por la Iglesia, de la cual eres el icono purísimo,
para que ella nunca se encierre ni se detenga
en su pasión por instaurar el Reino.

Estrella de la nueva evangelización,
ayúdanos a resplandecer en el testimonio de la comunión, del servicio, de la fe ardiente y generosa,
de la justicia y el amor a los pobres,
para que la alegría del Evangelio
llegue hasta los confines de la tierra
y ninguna periferia se prive de su luz.

Madre del Evangelio viviente,
manantial de alegría para los pequeños, ruega por nosotros.
Amén. Aleluya.

Oración final de la Exhortación Apostólica El gozo del Evangelio:

Oración del Apóstol

Cristo, no tiene manos,
tiene solamente nuestras manos
para hacer el trabajo de hoy.

Cristo no tiene pies,
tiene solamente nuestros pies
para guiar a los hombres en sus sendas.

Cristo, no tiene labios,
tiene solamente nuestros labios
para hablar a los hombres de sí.

Cristo no tiene medios,
tiene solamente nuestra ayuda
para llevar a los hombres a sí.

Nosotros somos la única Biblia,
que los pueblos leen aún;
somos el último mensaje de Dios
escrito en obras y palabras.

Camino, Verdad y Vida

Señor Jesucristo, Camino, Verdad y Vida,
rostro humano de Dios y rostro divino del hombre,
enciende en nuestros corazones el amor al Padre que está en el cielo
y la alegría de ser cristianos.

Con la Virgen de Aparecida

Guiados por María, fijamos los ojos en Jesucristo, autor y consumador de la fe, y le decimos con el Sucesor de Pedro:

“Quédate con nosotros, porque atardece y el día ya ha declinado” (Lc 24, 29).

Por mis hermanos de comunidad

Padre, hoy quiero pedirte por mis hermanos de comunidad.
Tú los conoces personalmente: conoces su nombre y apellidos,
sus virtudes y sus defectos, sus alegrías y sus penas,
su fortaleza y su debilidad, sabes toda su historia;
los aceptas como son y los vivificas con tu Espíritu.

Oración a Nuestra Señora del deporte

Señora y madre nuestra¡
En tus manos colocamos todo los esfuerzos
que los deportistas del mundo
realizamos para llegar a conquistar
la corona que se marchita.
Grande es nuestra responsabilidad.

Alabanza por las criaturas

Omnipotente, altísimo, bondadoso Señor,
tuyas son la alabanza, la gloria y el honor;
tan sólo tú eres digno de toda bendición,
y nunca es digno el hombre
de hacer de ti mención.

Crucificado

Ojos inquietos por verlo todo.

Oídos atentos a los lamentos,
los gritos, las llamadas,
Lengua dispuesta a hablar
verdad, pasión, justicia…

Cabeza que piensa,
 para encontrar respuestas
 y adivinar caminos,
 para romper las noches
con brillos nuevos.

Manos gastadas de tanto bregar,
 de tanto abrazar
 de tanto acoger
 de tanto repartir
pan, promesa y hogar.

Entrañas de misericordia
para llorar las vidas golpeadas
y celebrar las alegrías.

Los pies, siempre en marcha
 hacia tierras abiertas
 hacia lugares de encuentro.

Cicatrices que hablan
de luchas, de heridas,
de entregas,
de amor,
de resurrección.

Cuerpo de Cristo…
…Cuerpo nuestro.

José Mª Rodríguez Olaizola, sj

Ojo por ojo

Ojo por ojo,
diente por diente,
golpe por golpe,
insulto por insulto,
ofensa por ofensa,
ultraje por ultraje,
decepción por decepción…

Así se va llenando
la memoria
y el equipaje
de agravios,
de rencor,
de deudas.

Madre del Amor Hermoso

Oh Virgen santísima,
Madre de Dios,
Madre de Cristo,
Madre de la Iglesia,
míranos clemente en esta hora.

Virgen fiel,
ruega por nosotros.
Enséñanos a creer como has creído tu.
Haz que nuestra fe
en Dios, en Cristo, en la Iglesia,
sea siempre limpia, serena, valiente, fuerte, generosa.

Trinidad

¡Oh, Trinidad Santísima!, origen de todo.
Misterio tan profundo, que me hace exclamar
del fondo de mi corazón ‘Santo, Santo, Santo’.

Te encuentro en el fondo mismo de mi ser
amándome, creándome,
trabajando por mí, para mí, conmigo
en una comunión misteriosa de amor.

Dame, Señor, que yo comience a ver
con otros ojos todas las cosas,
a discernir y leer los signos de los tiempos,
a gustar de tus cosas y saber comunicarlas.

Pongo la preferencia de mi oración
en la contemplación de la Trinidad,
en el amor y unión de caridad,
que abraza también a mis prójimos.

Padre Eterno, confírmame;
Hijo Eterno, confírmame;
Espíritu Santo, confírmame;
Santa Trinidad, confírmame;
un solo Dios, confírmame.

Sobre textos del Padre Arrupe

Trinidad

¡Oh Trinidad eterna! Tú eres un mar sin fondo en el que, cuanto más me
hundo, más te encuentro; y cuanto más te encuentro, más te busco
todavía. De ti jamás se puede decir: ¡basta! El alma que se sacia en
tus profundidades, te desea sin cesar, porque siempre está hambrienta
de ti, Trinidad eterna; siempre está deseosa de ver tu luz en tu luz.

Ser misericordia

Oh Señor, deseo transformarme toda en Tu misericordia
y ser un vivo reflejo de Ti.

Que este supremo atributo de Dios,
es decir su insondable misericordia,
pase a través de mi corazón al prójimo.

Al comenzar el nuevo día

Oh María, Madre de Jesús y Madre mía, al
comenzar el nuevo día, regalo del Señor,
me dirijo a ti, para ponerme en tus manos
y en tu corazón.

Oración por la vida

Oh, María, aurora del mundo nuevo, Madre de los vivientes, a Ti confiamos la causa de la vida: mira Madre el número inmenso  de niños a quienes se impide nacer, de pobres a quienes se hace difícil vivir, de hombres y mujeres víctimas de violencia inhumana, de ancianos y enfermos muertos a causa de la indiferencia o de una presunta piedad.

Llama de amor

Oh llama de amor viva,
que tiernamente hieres
de mi alma en el más profundo centro!
Pues ya no eres esquiva,
acaba ya si quieres,
rompe la tela deste dulce encuentro.
¡Oh cauterio suave!
¡Oh regalada llaga!
¡Oh mano blanda! ¡Oh toque delicado,
que a vida eterna sabe,
y toda deuda paga!
Matando, muerte en vida la has trocado.

Oh Dios, tú eres mi Dios

Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo.
Por ti, que me llamas de nuevo a la existencia,
por tí, que animas mi vida y la despiertas.
Por tí, que abres mi corazón a la luz
y lo llamas a estar atento, vigilante.
Por ti, que me quieres presente, unificado,,
todo entero y en armonía.

Oh Dios, tú eres mi Dios

Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo.
Mi alma está sedienta de ti;
mi carne tiene ansia de ti,
como tierra reseca, agostada, sin agua.

Ven a mí con tu pasión y ternura.
Quiero sentirte dentro de mí
como rocío que cubre la hierba,
como viento que canta y despierta al bosque,
como rayo de luz que se lleva la oscuridad y la niebla.

Oh, Dios, Tú eres mi Dios

Oh, Dios, Tú eres mi Dios, por ti madrugo,
Mi alma está sedienta de ti;
Mi carne tiene ansia de ti,
Como tierra reseca, agostada, sin agua.

¡Como te contemplaba en el santuario
viendo tu fuerza y tu gloria!
Tu gracia vale más que la vida,
Te alabarán mis labios.

Dios de mi salud y mi enfermedad

Oh Dios de mi salud y mi enfermedad,
de mi debilidad y mi fortaleza,
de mi tristeza y mi alegría,
de mi soledad y mi compañía,
de mi certidumbre y mi esperanza,
de mi vigor y mis dolencias;
oh Dios de vida y salud.

Que la justicia se haga verdad

Oh Cristo, en tus manos el Padre ha puesto todo poder;
en tus manos ha puesto la justicia para la historia;
conduce a tu pueblo escogido con justicia y equidad
y a los humildes levántalos del polvo de la tierra.

Que de los montes, de lo alto, venga la paz para tu pueblo;
que la justicia descienda hasta el último rincón de tu Reino;
que los pobres, los oprimidos, los marginados tengan pan;
que los hijos de los pobres, los sin nada, tengan techo,
Señor Jesús, desenmascara al opresor, despójalo de su poder.

Soy el dueño de mis esperanzas

Nunca podrás, dolor, acorralarme.
Podrás alzar mis ojos hacia el llanto,
secar mi lengua, amordazar mi canto,
sajar mi corazón y desguazarme.

Lo tenemos todo cuando estamos contigo

Señor, lo tenemos todo cuando estamos contigo.
Si ardo de fiebre, Tú eres la fuente que refresca.
Si estoy oprimido por tus faltas, Tú eres la liberación.
Si necesito ayuda, Tú eres la fuerza.
Si tengo miedo a la muerte, Tú eres la vida.
Si deseo el cielo, Tú eres el camino.
Si temo las tinieblas, Tú eres la luz.
Si tengo hambre, Tú eres el alimento.
Señor, lo tenemos todo cuando estamos contigo.

San Ambrosio de Milán (adaptación)

Líbranos del mal

Nos rodean, nos entrampan
con fuegos de artificio,
nos muerden por dentro.

Sus nombres son envidia,
soberbia, desprecio, violencia,
prepotencia, burla, vacuidad,
abuso…

Nos ciegan,
aturullan con su discurso
incesante, con su lógica aparente.
Nos envuelven en razones.

Y, sin apenas darnos cuenta,
nos asolan y alejan a unos de otros.
Camuflan el dolor de indiferencia,
y adornan la nostalgia con risas fáciles.

Como hoguera abrasadora

Nos pusiste, Señor, en esta tierra
como luz, como hoguera abrasadora,
a nosotros que apenas mantenemos
encendida la fe de nuestras almas.

Infúndenos de nuevo tu espíritu

Nos miras como Padre,
y nos ves tan incautos,
crédulos,
ingenuos,
inocentes,
cándidos,
timoratos,
pusilánimes,
ilusos,
pardillos,
y simples...
que no te reconoces
ni por dentro
ni por fuera.

sábado, 10 de octubre de 2015

Fariseo y publicano

Nos jactamos de una ética personal intachable,
nos consideramos justos;
pero algo falla,
pues no acabamos de estar satisfechos
y buscamos justificarnos ante los demás,
ante ti, Señor,
y ante nosotros mismos.

Vivir para los demás

Nos has mostrado con tu ejemplo, Señor,
que es posible vivir para los demás.
Tu vida es un espejo fiel donde mirarnos
para descubrir cuánto nos falta cambiar
y cuánto todavía podemos dar a los demás.

El que quiera ganar la vida la perderá

Nos enseñaste, Señor,
que el camino hacia el Padre es el camino del servicio,
de la propia aniquilación del yo,
de la entrega a los valores del Reino.

Nos dijiste que el que quiera ganar la vida la perderá
y que el que la pierda en tu nombre, la ganará.

Te pusiste incondicionalmente del lado de los pequeños,
de los pecadores reconocidos, de las prostitutas,
de los enfermos, de los perdedores y desheredados de este mundo.

Te desmarcaste de los fariseos,
de los amantes de las normas,
de los satisfechos de sí mismos,
de los que se hacían ver en el templo,
de los que ansiaban los primeros puestos en todo.

inspirado en Mt 19, 16-22, por Rezandovoy

En Ti quiero descansar

Nos empeñamos en apropiarnos de todo
y nos quedamos sólo con la frustración.

Queremos programar cada instante
pero la vida se nos escapa de las manos.

Cura nuestro corazón dividido

Señor, nuestro corazón está dividido, como el de Salomón.
Te amamos, porque hemos experimentado tu amor,
porque sabemos que sólo Tú puedes hacernos plenamente felices.

Pero, encendemos una vela en tu altar y otra al diablo:
al dios-dinero, al dios-placer, al dios-poder, dios-imagen...
muchos dioses, Señor, muchos ídolos,
que nos dan un minuto de placer y días enteros de vacío.

Morir sólo es morir

Y entonces..... vio la luz.
La luz que entraba por todas las ventanas de su vida.
Vio que el dolor precipitó la huida
y entendió que la muerte ya no estaba.

Despiertos y atentos

Nos animas a vivir atentos,
a velar para no malgastar la vida,
a poner atención en cada cosa,
a volcarnos en el presente.

Tú nos invitas a la vida auténtica,
nos sacas de la apatía,
nos entusiasmas con el presente
y nos llevas hacia la plenitud.

Señor, ten piedad

Nos alimentamos de lo fácil:
de antojos,
de apariencias,
de ganas de tener,
de comodidad,
de modas,
de aire viciado,
de seguridades frágiles,
de nosotros mismos y no de Ti.
Señor, ten piedad.

¡Levántate y anda!

No tengas miedo, tú no te rindas, no pierdas la esperanza,
no tengas miedo, yo estoy contigo en lo que venga
y nada puede ni podrá el desconsuelo retando a la esperanza.
Anda… ¡levántate y anda!

No tengas miedo

No tengas miedo
a los que amenazan,
a los que hieren,
a los que dañan la dignidad
y matan el cuerpo
pero no pueden quitarte la vida.

No te rindas

No te rindas,
aunque a veces duela la vida,
aunque pesen los muros,
y el tiempo parezca tu enemigo.
No te rindas,
aunque las lagrimas surquen tu rostro y tu entraña,
demasiado a menudo.

Adora y confía

No te inquietes por las dificultades de la vida,
por sus altibajos, por sus decepciones,
por su porvenir más o menos sombrío.
Quiere tú lo que Dios quiere.

Ofrécele, en medio de inquietudes y dificultades,
el sacrificio de tu alma sencilla que, pese a todo,
acepta los designios de su providencia.

Confianza en ti

No te fijes en mis fallos, sino en la confianza que siento en ti. Sobre esa confianza he basado toda mi vida. Por esa confianza puedo hablar y obrar y vivir. La confianza de que tú nunca me has de fallar. Esa es mi fe y mi jactancia. Tú no le fallas a nadie. Tú no permitirás que yo quede avergonzado. Tú no me decepcionarás.

Deja que el amor te toque

No te detengas en lo malo que has hecho; camina en lo bueno  que puedes hacer.
No te culpes por lo que hiciste, más bien  decídete a cambiar.
No te mires con tus ojos, contémplate con la mirada de Dios.
No pienses en lo largo que es el camino de tu transformación, sino  en cada paso que puedes dar para ser lo que Dios quiere que seas.

No confíes en tus propias fuerzas; pon tu vida en manos de Dios. 
No trates que otros cambien; sé tú el responsable de tu propia  vida y trata de cambiar tú. 
Deja que el amor te toque y no te defiendas de él. 
Sólo contempla la meta y no veas que tan difícil es alcanzarla. 
Vive cada día, aprovecha el pasado para bien y deja que el  futuro llegue a su tiempo.
No sufras por lo que viene, recuerda  que "cada día tiene su propio afán" (Mt. 6,34) 
Busca alguien con quien compartir tus luchas hacia la libertad; una persona que te entienda, te apoye y te acompañe en ella.
No te des por vencido, piensa que si Dios te ha dado la vida, es por que sabe que tú puedes con ella.

Si algún día te sientes cansado, busca el descanso en Dios que renovará tus fuerzas.
Si algún día te sientes demasiado responsable de otros,  recuerda que solo Jesús es el Mesías. 
Si te sientes atado a alguien, pídele a Jesús que rompa las ataduras y que su amor vuelva a crear lazos nuevos de amor según su Espíritu. 
Si reaccionas ante toda provocación, ruega a Dios para que  te enseñe a responder en lugar de reaccionar. 
Si tu felicidad y tu vida dependen de otra persona, despréndete de ella y ámala, sin pedirle nada a cambio.

Si necesitas tener todo bajo control, entrega el control de tu  vida a Dios y confía en su poder y en su Amor por tí. Aprende a mirarte con amor y respeto.
Piensa en ti como en algo precioso; ¡Eres UN hijo de Dios! Piensa que Él está más interesado que tú en que te conviertas en esa Creación que El pensó desde Toda la eternidad." "Vivir Sirviendo, Vivir Amando. Que este sea el mejor día de tu vida"

No te cansas de mí

No te cansas de mí,
aunque a ratos
ni yo mismo me soporto.

No te rindes,
aunque tanto
me alejo, te ignoro, me pierdo.

Él nos amó primero (1 Jn 4,10)

Lo más importante no es:
- que yo te busque,
sino que tú me buscas en todos los caminos (Gn 3,9);

- que yo te llame por tu nombre,
sino que tú tienes tatuado el mío en la palma de tu mano ((Is 49,16);

- que yo te grite cuando no tengo ni palabra,
sino que tú gimes en mí con tu grito (Rm 8, 26);

- que yo tenga proyectos para ti,
sino que tú me invitas a caminar contigo hacia el futuro (Mc 1,17);

- que yo te comprenda,
sino que tú me comprendes en mi último secreto (1 Cor 13, 12);

- que yo hable de ti con sabiduría,
sino que tú vives en mí y te expresas a tu manera (2 Cor 4, 10);

- que yo te guarde en mi caja de seguridad,
sino que yo soy una esponja en el fondo de tu océano (EE 335);

- que yo te ame con todo mi corazón y todas mis fuerzas,
sino que tú me amas con todo tu corazón y todas tus fuerzas (Jn 13, 1);

Porque, ¿cómo podría yo buscarte, llamarte, amarte...
si tú no me buscas, me llamas y me amas primero?

Cantad al Señor un cántico nuevo

No sé cantarte mi niño;
sea mi canción quedarme aquí contigo,
cerquita de ti,
en el silencio de siempre.
Quiero vigilar tus movimientos,
quiero velar tus sueños,
quiero sentir los latidos
de tu pequeño corazón ardiente.
Quisiera hacerte una caricia
y darte un beso agradecido.
CANTAD AL SEÑOR UN CANTICO NUEVO.

Paz a vosotros

No se anuncia.
No se le espera.
Nadie lo ve ni oye.
Pero, poco a poco,
todos lo notan,
porque se pone en medio
y nos saluda a su estilo,
como siempre:
Paz a vosotros.

No ruego que los retires del mundo

Señor, ayúdanos a estar en el mundo,
sin miedo a mancharnos o a equivocarnos,
sin contagiarnos de sus miserias;

Ayúdanos a emplear el dinero y todo lo que tenemos
sin convertirlo en un dios, con espíritu generoso.

Con pocas palabras y mucha confianza

No puedo abrumarte
con tercos argumentos
ni con obsesivas oraciones,
para que me concedas
salud para servirte,
vida larga para hacer más cosas,
honra para encontrar
las puertas abiertas,
abundantes recursos
para ser más eficiente.

Abba Padre

No nos hubiéramos atrevido,
si él no lo hubiera hecho
y no nos hubiera invitado
a seguir sus pasos
y a usar sus gestos y palabras
para expresar los sentimientos
más hondos de nuestras entrañas
cuando queremos hablar Contigo.

Es domingo

Es domingo; la alegría
del mensaje de la Pascua
es la noticia que llega
siempre y que nunca se gasta.

Es domingo; la pureza
no solo la tierra baña
que ha penetrado en la vida
por las ventanas del alma.

viernes, 9 de octubre de 2015

Dame la vuelta

No;
no he roto la última amarra.
No;
no he puesto las cartas boca arriba.
No;
no he vaciado de razones mi alforja.
No;
no me atrevo a salir con una sola prenda.

Gritar a Dios

No me mandes callar!
No puedo obedecerte.
Tu perdón me ha quemado como un fuego
y lo tengo que hablar
siempre y a todos,
aunque me lo prohibas,
o aunque no me lo crean.
Si, por eso, me echan de esta tierra,
saldré hablando de Tí.

No hay que temer a la debilidad

No hay que temer al fracaso, a la lucha,
al dolor, a los pies de barro
o a la debilidad.
No hay que temer a la propia historia,
con sus aciertos y tropiezos;
ni a las dudas; ni al desamor;
que la vida es así, compleja,
turbulenta, hermosa, incierta.

Presencia discreta

No hay que dar órdenes
al corazón tan fiel,
ni a las células sin nombre,
para que luchen por la vida
hasta el último aliento.

Enamórate... de Dios

No hay nada más práctico que
encontrar a Dios.
Es decir, enamorarse rotundamente
y sin ver atrás.

Aquello de lo que te enamores,
lo que arrebate tu imaginación,
afectará todo.

Tú eres el Camino

No hay caminos en mi vida, Señor;
apenas senderos
que hoy abro y mañana desaparecen.

Yo estoy en la edad de los caminos:
caminos cruzados, caminos paralelos.

No hay aire que me serene

No hay aire que me serene,
no hay agua que me refresque,
no hay fuego que me temple.

Sueño donde nunca estoy,
espero donde nadie pasa,
y trabajo sin tu visto bueno.

Has venido para buscar lo que estaba perdido,

No has venido, Señor, para juzgar
sino para buscar lo que estaba perdido,
para abrazar con ternura
lo que estaba enfermo y frío,
para liberar de culpas y temores
lo que estaba cansado y hundido.

Tú nos salvas

No has venido a juzgar nuestros fallos y tonterías
sino a buscar a quien anda extraviado,
defender a quien está acusado,
liberar a quien está aprisionado,
curar a quien está herido,
acoger a quien está desamparado,
lavar a quien está manchado,
sanar a quien está enfermo,
levantar a quien ha caído,
salvar a quien se siente culpable,
perdonar a quien ha pecado,
devolver la dignidad a quien la ha perdido.

Deseo de encuentro

No has llegado todavía
pero yo sé que estás aquí.
Nadie más podría retenerme
en estas paredes de silencio
expirando soledades.

Sigues, Señor, descolocándonos

No hablaste de un Dios de muertos, sino de vivos.
Tampoco del Dios de unos pocos elegidos,
sino del Padre común, con la puerta abierta a todos.

¿El Dios de los perfectos?
Lo desmontaste acariciando a los intocables,
comiendo con los pecadores,
perdonando a los que otros ya daban por condenados.

Higuera sin fruto

No es la primera vez que vienes
y que la higuera muestra sus hojas arrogante
-verdes, grandes, ásperas, sin fruto-,
engañándote.

Es la hora del Espíritu

No es la hora del miedo y la soledad.
No es el tiempo de la dispersión.
No es el momento de hacer los caminos en solitario.
No es la época de la uniformidad.
No es el instante de la pregunta sin salida.
No son los días de desesperar.

Vámonos a otra parte

No es bueno dormirse en los laureles
ni asentarse allí donde nos reconocen.
No es bueno mantener nuestro puesto y estatus
mientras otros son marginados y expulsados.

Y sucede cada día, Señor,
aquí y en otros lugares de nuestra tierra.

No es bueno ser el centro del encuentro
mientras hay quienes se quedan fuera, al margen.
No es bueno vivir con abundancia y confort
mientras otros carecen de lo básico y necesario.

Y sucede cada día, Señor,
aquí y en otros lugares de nuestra tierra.

No desistas en venir a nosotros

No desistas, Señor, sigue insistiendo
en venir a nosotros, en hacerte
vecino del dolor y de la lágrima.
Ven más cada mañana, nunca dejes
de acercarte.

Ámame como eres

No desconozco tu miseria,
veo las luchas y las tribulaciones de tu alma,
veo también tus enfermedades físicas y el cansancio de tu cuerpo,
conozco bien tus pecados, tu infidelidad, tus omisiones...
Yo te digo: ¡ámame como eres!

Aminando junto a mí

No camines delante de mí,
que no podré seguirte.

No camines detrás de mí,
pues no sabré adonde ir

Presencia y ausencia

Necesito
tu presencia, un tú inagotable y encarnado
que llena toda mi existencia,
y tu ausencia, que purifica mis encuentros
de toda fibra posesiva.

Navidad es Dios

Navidad es Dios que se hace pequeño y humilde.
Señor, no nos dejes caer en la soberbia y la prepotencia,
que nos hacen despreciar a los demás y rechazar tu salvación.

Navidad es Dios que pide nuestra ayuda, nuestra acogida.
Señor, ayúdanos a pedir ayuda, a darla cuando nos la pidan,
a acoger a todos, a acogerte.

Navidad eres tú

Navidad eres tú, cuando decides nacer de nuevo cada día y dejar entrar a Dios en tu alma. El pino de Navidad eres tú, cuando resistes vigoroso a los vientos y dificultades de la vida. Los adornos de Navidad eres tú, cuando tus virtudes son colores que adornan tu vida. La campana de Navidad eres tú, cuando llamas, congregas y buscas unir. Eres también luz de Navidad, cuando iluminas con tu vida el camino de los demás con la bondad, la paciencia, alegría y la generosidad.

Nadie me entiende

Nadie me entiende, Señor; entiéndeme tú, que eres bueno;
mira mi corazón joven que soy desventurado e incomprendido
guárdame junto a ti, que no tengo dónde pasar la noche,
y mi pobre corazón está golpeado, hasta el límite, por el frío.
¡Cuando todo me va mal, Señor, sé tú mi amigo!

Nada te turbe

Nada te turbe,
nada te espante,
todo se pasa,
Dios no se muda;
la paciencia
todo lo alcanza;
quien a Dios tiene
nada le falta:
Sólo Dios basta.

Inocentes

Nada más nacer,
y ya en el camino,
su techo es el cielo,
la tierra es el lecho
que guarda los sueños,
de un hombre sencillo
de una mujer buena
de un recién nacido.

Naci para servirte

Nací para servirte: esa es mi lucha,
mi gloria y mi condena.

Si mi felicidad de ti no viene,
no aguardo bienestar sobre esta tierra.

No sirvo a los señores de este mundo,
que pagan con honores y riquezas.

Te sirvo a ti, Señor de lo escondido,
que en lo secreto premias.

Mundo nuevo. Nueva sociedad

Mundo nuevo. Una nueva sociedad. Una civilización del amor.
Este es el ideal de tantos jóvenes, y es la razón suficiente para dar tu vida y tu sangre.

Y te imaginas un sueño de ilusiones y vuelas con proyectos y utopías.
Las personas hermanadas sobre la tierra,
Las más débiles tratadas con respeto.
Las ricas desprendidas de sus bienes.
Las fuertes levantando a las caídas.
Toda esperanza que te impulsa, y todo tu entusiasmo dispuesto a actuar.

Camino en todos los caminos de los pueblos.

Mujeres y hombres
de muchas sangres
pero de un sólo corazón
y en una misma Patria Grande,
te confesamos y te amamos
como el Corazón del Cielo
y el Corazón de la Tierra,
desde todos los tiempos
adorando a todas las culturas,
camino en todos los caminos de los pueblos.

No me dejes morir lentamente

Muere lentamente quien no viaja,
quien no lee, quien no escucha música,
quien no halla encanto en si mismo.

Muere lentamente quien destruye su amor propio,
quien no se deja ayudar.

Muere lentamente quien se transforma en esclavo del habito,
repitiendo todos los días los mismos senderos,
quien no cambia de rutina,
no se arriesga a vestir un nuevo color
o no conversa con desconocidos.

Muere lentamente quien evita una pasión
Y su remolino de emociones,
Aquellas que rescatan el brillo en los ojos
y los corazones decaidos.

Muere lentamente quien no cambia de vida
cuando está insatisfecho con su trabajo o su amor,
Quien no arriesga lo seguro por lo incierto
para ir detrás de un sueño,
quien no se permite al menos una vez en la vida huir de los consejos sensatos…
¡Vive hoy! - ¡Haz hoy!
¡Ariesga hoy!
¡No te dejes morir lentamente!
¡No te olvides de ser feliz!

Pablo Neruda

Te doy gracias, Señor, por elegirme

Muchos profetas desearon conocerte del todo,
y Tú me has regalado tu amistad,
me has revelado tus secretos
y me haces sentir tu presencia.

Te doy gracias, Señor, por elegirme,
por invitarme a ser tu discípulo,
por hacerme grande en mi fragilidad
y por tener para mí grandes sueños.

Iglesia: la barca a la que Tú te subiste

Muchos dicen que en esta barca
vamos, más que nunca, a la deriva;
que es muy antigua y nada atractiva,
que ha perdido seguridad y rumbo,
que hace aguas por todas las esquinas
a pesar de los arreglos y proclamas;
y que sus timoneles desconciertan
a quienes se acercan con fe y ganas.

Creo que eres la Palabra auténtica

Muchos anuncios,
muchas promesas,
muchas rebajas,
muchas oportunidades,
muchas gangas...

Muchas voces susurran
constantemente
sus ofertas.

Sin Ti y contigo

En medio de la sombra y de la herida
me preguntan si creo en Ti. Y digo:
que tengo todo, cuando estoy contigo,
el sol, la luz, la paz, el bien, la vida.

Sin Ti, el sol es luz descolorida.
Sin Ti, la paz es un cruel castigo.
Sin Ti, no hay bien ni corazón amigo.
Sin Ti, la vida es muerte repetida.

Contigo el sol es luz enamorada
y contigo la paz es paz florida.
Contigo el bien es casa reposada
y contigo la vida es sangre ardida.

Pues si me faltas Tú, no tengo nada:
ni sol, ni luz, ni paz, ni bien, ni vida.

Señor, ¿a quién vamos a acudir?
Tú tienes palabras de vida eterna;
nosotros creemos y sabemos
que tú eres el Santo consagrado por Dios.

Martín Desalzo y San Pedro

Dios tiene un plan para mí

Muchas veces me pregunto el porqué de mi existencia.
Cuantas más calamidades,
desastres, injusticias,
vicio e ignorancia aparecen a mi alrededor,
más necesidades siento de definir mi vida...

¿Por qué existo yo?
¿Para qué?
¿Qué relación tiene mi pobre vida
con este grandioso mundo?

El Padre me crea, con ilusión,
con una misión que realizar:
hacer del mundo verdad, justicia, salvación.

Tengo una misión especial, intransferible
que debo realizar en mi corta existencia.
Por ella existo;
por ella Dios me está dando las cualidades
y posibilidades...

Mi única obsesión:
SER FIEL a la misión
de servicio entre los hombres.
¿BUSCAS UNA VIDA DISTINTA?
ENCUÉNTRALA EN Él

Hazme oír el gozo y la alegría

Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado.

Pues yo reconozco mi culpa,
tengo siempre presente mi pecado:
contra ti, contra ti sólo pequé,
cometí la maldad que aborreces.

Por tu inmensa compasión borra mi culpa

Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa.
No deseas castigarme ni vigilas mis caídas,
pero sí quieres que reconozca mi pecado.

Misericordia, Dios mío

Misericordia, Dios mío, misericordia,
que mi alma se refugia en ti;
me refugio a la sombra de tus alas
mientras pasa la calamidad.

Mi llanto cesará

Mis ojos, mis pobres ojos
que acaban de despertar
los hiciste para ver,
no sólo para llorar.

Haz que sepa adivinar
entre las sombras la luz,
que nunca me ciegue el mal
ni olvide que existes tú.

Eucaristía

Mis manos, esas manos y Tus manos
hacemos este Gesto, compartida
la mesa y el destino, como hermanos.
Las vidas en Tu muerte y en Tu vida.

Unidos en el pan los muchos granos,
iremos aprendiendo a ser la unida
Ciudad de Dios, Ciudad de los humanos.
Comiéndote sabremos ser comida,

Mirar como Tú miras

Mirar como Tú miras,
con ojos claros y limpios,
comprendiendo siempre al hermano,
coherencia.

Saberse discípulo,
no tenerse por maestro
y gozar del aprendizaje diario,
coherencia.

jueves, 8 de octubre de 2015

Mírame Tú

Mírame Tú,
Jesús de Nazaret.

Que yo sienta
posarse sobre mí
Tu mirada libre,
sin esclavitud
de sinagoga,
sin exigencias
que me ignoren,
sin la distancia
que congela,
sin la codicia
que me compre.

Emaús

Mientras caminábamos tristes,
te has acercado respetuoso
a nuestras dudas, temores y desánimos.

Has hecho el camino con nosotros
aceptando nuestro ritmo y paso,
conversando con lenguaje llano y claro.

Haznos personas de paz

Mi paz os dejo, mi paz os doy...
fue tu saludo sincero,
tu palabra entrañable
y tu buena noticia más visible
para todos lo que encontraste.

A nosotros nos cuesta recordarlo,
entenderlo y aceptarlo,
y más aún darlo y gustarlo,
pues somos egoístas,
engreídos y orgullosos.

Equipaje ligero

Mi equipaje será ligero,
para poder avanzar rápido.
Tendré que dejar tras de mí la carga inútil:
las dudas que paralizan
y no me dejan moverme.
Los temores que me impiden
saltar al vacío contigo.
Las cosas que me encadenan y me aseguran.
Tendré que dejar tras de mí
el espejo de mí mismo,
el “yo” como únicas gafas,
mi palabra ruidosa.

Mi corazón tiene sed

Mi corazón joven busca sentido para mi vida;
mi corazón joven te busca a Ti, Dios mío,
y tiene sed y tiene hambre y tiene ganas de ti,
como la cierva que busca el agua; o el niño hambriento, el pan.

¡Cómo lo siento, Señor!: mi corazón tiene sed de ti;
mi corazón busca en ti a Alguien que llene su existencia.
Te busca con pasión y con fuerza, Oh Dios vivo, Dios de la vida,
y me pregunto a cada paso ¿cuándo veré tu rostro, tu faz, Oh Dios?

Mi corazón es pobre

Mi corazón es pobre, Señor,
yo me siento de barro;
soy como arcilla abandonada,
que espera las manos del alfarero.
Pon Tus manos, Señor,
tu corazón, en mi miseria,
y llena el fondo de mi vida
de tu misericordia.
Protege mi vida. Sálvame.
Confío en ti.

Mi corazón canta

Mi corazón canta, Señor del alba, como una alondra.
Mi corazón se alegra como la luz de la mañana.
Mi corazón siente la grandeza de mares del Señor.
Mi corazón se goza en Dios, que es Dios y salva.
Mi corazón se siente pequeño como hoja al viento.

En tus manos están mis azares

Me siento feliz al decir estas palabras: "Tú eres mi Dios, en tus manos están mis azares." Se me quita un peso de encima. Descanso y sonrío en medio de un mundo difícil. "Mis azares están en tus manos." ¡Benditas manos! ¿Y cómo he de volver a dudar, a preocuparme, a acongojarme pensando en mi vida y en mi futuro, cuando sé que está en tus manos? Alegría de alegrías, Señor, y favor de favores.

Me siento confuso

a) Me siento confuso,
Señor Jesús.
Me siento inseguro.
No hay caminos en mi vida
y estoy harto de la encrucijada.
Tanteo a ciegas y no encuentro.
Busco y sigo desorientado.
Quiero construir mi vida sobre
roca firme y siento la arena
agarrada a mi pie descalzo.
Quiero ser yo mismo,
afianzarme en mí mismo.
Y desde mi inseguridad y debilidad ataco, como loco,
dando golpes al viento.

Me pides confianza

Me pides confianza y, por lo que sea,
prefiero mirar hacia atrás
que saborear y soñar con lo que en Ti me espera

Deseas el fruto de mi constancia y, a la menor,
me dejo enredar por los hilos de la pereza,
la tibieza o las dudas, la fragilidad o la torpeza.

Me llamas por mi nombre, Señor

Me llamas por mi nombre, Señor.
No es que me llames como a todos,
así, en un mismo saco.
Me llamas como soy,
conociendo mis límites y mis talentos,
sabiendo de mis dudas y mis certezas.
Me llamas por mi nombre, con mi historia;
conoces mis heridas, y mis posibilidades.
Tú sabes cuál es mi sueño,
y cuál es la meta que pones en mi horizonte.
Tú sabes cuándo me caigo, cuánto te vendo,
cuándo te busco y cuándo te rechazo.
Y siempre, siempre, me estás llamando por mi nombre.

Un deseo

¿ME LO CONCEDES, SEÑOR?
Un deseo para mi vida:
creer sin desfallecer
Un deseo para mi gente:
que te quieran como yo te quiero
Un deseo para mis enemigos:
que podamos darnos la mano

Me levantaré. No es la primera vez

Me levantaré.
Y tendré que ir, sé adonde y a quién.
No es la primera vez.
Y sé cuáles serán mis palabras y las tuyas.
Mediré nuevamente el corazón de un Padre.

Aquí estoy otra vez, Padre

Me levantaré e iré,
sé a dónde y a quién.
No es la primera vez que vuelvo
a la casa que un día dejé
arrogante y sin mirarte
poniendo a prueba tu corazón de Padre.
Y tú me sorprenderás, nuevamente,
con tu acogida, como siempre.

Aquí estoy otra vez, Padre.

Me has seducido

¡Me has seducido!
Viniste pronto,
en primavera,
cuando empezaban a romper las flores.
El árbol tenía fuerza
y echaba yemas
con empuje.

Me has despertado y besado

Me has despertado y besado,
me has cogido de la mano
y me has llevado a pasear
por sitios que había olvidado

El don de tu llamada

Me has dado, Señor,
el don de tu llamada que me invita a seguir.
Me has dado, Señor,
tu gracia que me inunda y que me empuja a vivir.
Me has dado, Señor,
hermanos que trabajan y abren su corazón.
Me has dado, Señor,
un ser irrepetible, mi "yo".

Me dicen que triunfe

Me dicen que triunfe a toda costa,
que pise fuerte, sin vacilar jamás,
mostrando siempre dominio
de las situaciones,
de las gentes,
de mí mismo.

Me dejaré sanar

Me dejaré sanar en tu cuidado,
Hasta que limpies todas mis heridas,
reconstruyas mis proyectos rotos
y devuelvas la salud a mi enferma vida.

No temas, Señor, cavar hasta lo más profundo,
aunque a veces grite ¡no me escuches!
Pues la vida, día a día, me ha enseñado
que solo se crece cuando a veces sufres.

Me da miedo decir "si"

Me da miedo decir "si".
¿Adónde me acabaras llevando?
Me da miedo sacar la paja más larga,
me da miedo firmar la hoja en blanco,
me da miedo decir un "si" que traerá cola.

Y con todo no puedo vivir en paz,
Tú me sigues, me cercas por todos lados.
Y yo busco el ruido porque me da miedo oirte
pero Tú te deslizas en el menor silencio.
Yo cambio de camino cuando te veo venir
pero al fin de este nuevo sendero Tú me estas esperando.
¿Dónde me esconderé? En todas partes te encuentro:
¡No hay modo de escapar de Tí!

Me amas

Me amas como río que fluye
y me lleva dentro, en su corriente,
por cascadas, pozos, remansos y afluentes.

Me amas, invisible, cual el aire que respiro,
pero haciéndote presente como viento,
brisa, cierzo o huracán al instante.

Me alegro

Me alegro
por quien sale del lodo
y recobra la esperanza.

Por el hombre
que aprende a amar,
escribiendo una historia
llena de cotidianeidad
y algún que otro instante mágico.

Me acerco a ti

Me acerco a ti porque necesito respiro
y confío en tu palabra de maestro y amigo:
Venid a mí todos los que estáis abrumados
y no sabéis disfrutar el necesario descanso.

En el diario vivir dame, Señor, tu paz,
tu paz de resucitado siempre prometida.
En medio del ajetreo de cada día
enséñame a vivir con serenidad.

Al encuentro de tu abrazo

Me acercaré a tu morada
con mis hambres y mi pobreza;
tocaré tu puerta, hasta que me oigas,
con las esquirlas de mi alma;
entraré en tu silencio de puntillas,
y con ansia, nada más que se abra;
seguiré la brisa y el aire
que delatan tu presencia;
levantaré mis ojos, una vez más,
en busca de los tuyos que siempre me están mirando;
y, así, me quedaré sereno y vigilante
a la escucha de tu Palabra,
al encuentro de tu abrazo.

Tanto amó Dios al mundo

Más de lo que podemos soñar y desear,
más de lo que podemos anhelar y esperar,
nos amas Tú.
Más de lo que nadie nos ha amado y amará,
más de lo que somos capaces de amar,
nos amas Tú.

miércoles, 7 de octubre de 2015

María, te sentimos cerca

María:
Te sentimos cerca de nosotros,
vas con nosotros por la vida
acompañando nuestro caminar.

Te pedimos por los que se sienten solos,
por los que caminan solos
por los que luchan en la vida
sin tener una mano amiga cerca.

Sabemos que es dura la soledad
y queremos sentirte cada vez más cerca de nosotros.
Tú conoces nuestra vida,
te conoces sus trucos
y lo que hay que hacer para andar bien

Por eso te pedimos que vengas con nosotros,
que camines con nosotros
para hacer nuestro caminar
menos duro y menos monótono,
dando impulso nuevo a nuestro corazón
para que camine con espíritu joven y alegre,
y que marque el paso con decisión.
Que siguiendo tu senda
lleguemos al camino que es Jesús.

María, Madre del sí

María, Madre del sí,
tu ejemplo me admira.
Me admira porque arriesgaste tu vida;
me admira porque no miraste a tus intereses
sino a los del resto del mundo;
me admira y me das ejemplo de entrega a Dios.

Yo quisiera, Madre, tomar tu ejemplo,
y entregarme a la voluntad de Dios como tú.
Yo quisiera, Madre, seguir tus pasos,
y a través de ellos acercarme a tu Hijo.
Yo quisiera, Madre, tener tu generosidad y entrega
para no decir nunca "no" a Dios.
Yo quisiera, Madre, tener tu amor
para ser siempre fiel a tu Hijo.

Madre del sí,
pide a tu Hijo por mí, para que me dé tu valentía.
Pide a tu Hijo por mí, para que me conceda
un corazón enamorado de él.
Pide a tu Hijo por mí, para que me dé
la gracia necesaria para entregarme y no fallarle nunca.

María, la virgen fiel

María, la virgen fiel...
Modelo de seguimiento
y corazón abierto
a la voluntad del Padre.
Maestra de la fe
en nuestra América Latina.
Señora de los humildes,
de los pobres,
los marginados y solos.

María en la cruz de cada día

María, en tu sí a Dios, has hallado ancho campo para tu corazón de Madre, huerto feraz para que anide la ternura, surco dispuesto al amor. Tu “sí” previene el canto esperanzado, apaga el grito tenso de las sombras y recuesta el llanto desvalido.

María de Nazaret

María de Nazaret,
esposa prematura de José el carpintero,
aldeana de una colonia siempre sospechosa,
campesina anónima de un valle del Pirineo,
rezadora sobresaltada de la Lituania prohibida,
indiecita masacrada de El Quiché,
favelada de Río de Janeiro,
negra segregada en el Apartheid,
harijan de la India,
gitanilla del mundo;
obrera sin cualificación,
madre soltera, monja de clausura;
niña, novia, madre, viuda, mujer.

Ascensión

¡MARCHA, SEÑOR, PERO ACOMPÁÑANOS!
Oh, Señor, gracias por tus palabras que nos dieron vida
y por tu mano que nos regalaron la salud
Oh, Señor, gracias por tus gestos
que nos hicieron pensar en la Salvación de Dios
y, por tus ojos, que nos llevaron a rumiar en lo eterno.

Samaritanos

Mantener siempre atentos los oídos
al grito de dolor de los demás
y escuchar su llamada de socorro es solidaridad.

Mantener la mirada siempre alerta
y los ojos tendidos sobre el mar
en busca de algún náufrago en peligro es solidaridad.

Manjar de los fuertes

El género humano tiene
contra las fieras del mundo,
por las que horribles le cerquen,
su libertad afianzada,
como a sustentarse llegue
de aquel Pan y de aquel Vino
de quien hoy es sombra éste...

Nadie desconfíe,
nadie desespere.
Que con este Pan y este vino...
las llamas se apagan,
las fieras se vencen,
las penas se abrevian
y las culpas se absuelven.

Pedro Calderón de la Barca

En el tumulto de la vida

Madre, vengo del tumulto de la vida. El cansancio me invade todo el cuerpo y sobre todo el alma.

Es tan difícil aceptar con paz todo lo que sucede alrededor de uno durante una jornada de trabajo y lucha... Las cosas en las que habíamos depositado tanta ilusión, decepcionan. Las personas a las que queremos entregar bondad, nos rechazan. Y aquellas otras a las que acudimos en una necesidad, intentan sacar provecho.

Madre de los pobres

Madre de los pobres, los humildes y sencillos, de los tristes y los niños, que confían siempre en Dios.

Tú, la más pobre
porque nada ambicionaste;
tú, perseguida,
vas huyendo de Belén;
tú, que un pesebre
ofreciste al rey del cielo,
toda tu riqueza
fue tenerle sólo a Él.

Madre de la Merced

Madre de la Merced, danos un corazón...
que salte de alegría,  que sepa compartir,
que goce con los que gozan,  que sufra con los que sufren,
que entienda de audacia para "dar" con nuevos caminos,
que sea experto en humanidad,
que se prolongue hacia los últimos, que anuncie a Jesús de Nazaret,
que esté a favor de los cautivos, que critique las injusticias,
que se deje inflamar por el Espíritu,
que tenga entrañas de misericordia,
que escuche los problemas de las personas oprimidas
y tenga un trato exquisito con ellas,
que mire al interior del ser humano,
que logre curar sus propias heridas, que sepa trabajar en grupo,
que tenga detalles pequeños para hacerse grande,
que sea libre para liberar.

Madre,
dánoslo para construir una sociedad más liberadora

¡Madre, ayuda nuestra fe!

¡Madre, ayuda nuestra fe!

Abre nuestro oído a la Palabra, para que reconozcamos la voz de Dios y su llamada.

Aviva en nosotros el deseo de seguir sus pasos, saliendo de nuestra tierra y confiando en su promesa.

Ayúdanos a dejarnos tocar por su amor, para que podamos tocarlo en la fe.

Llévame al desierto

Llévame al desierto
y susúrrame, en el silencio,
tu palabra.

Condúceme por la ciudad
y grítame, entre el tráfico y el barullo,
tu palabra.

Viniste como amigo

Llegaste a mí, humilde y discretamente,
para ofrecerme tu amistad.
Me elevaste a tu nivel, abajándote Tú al mío,
y deseas un trato familiar,
pleno de abandono.

Esperanzas

Llegará un día
en el que vivir no sea una pesada carga,
que doble las espaldas
y sofoque los corazones,
sino una asombrosa experiencia de plenitud
para todas las personas,
sea cual sea su origen, color, país o religión.

Pregón de Adviento

Llega la hora de la alborada,
de pasar de la noche al día
y vivir como Dios quiere y manda;
de dejar atrás pesadillas,
malos sueños y desganas.
Despertad, como lo hace la naturaleza,
como la semilla que cae en tierra
o como los árboles que despuntan yemas.
Abrid las ventanas y respirad;
oread todas vuestras estancias,
sacudíos miedos y desganas,
lavaos la cara con fresca agua
y perfumaos antes de salir a la plaza.
¡Preparaos para su llegada!

Jesús llega

Llega de día, llega de noche.
Se le espera por la puerta, llega por la ventana.
Le buscamos con alegría, llega con su cruz.
Estamos de guardia, nos llama desde dentro.
Rastreamos huellas, llega por senderos nuevos.

Los tesoros deseados

Los tesoros que tanto deseo
y tan vivamente me atraen
haciéndome soñar con ricos presentes,
no están en el pasado,
digan lo que digan doctores sabios
y épicos poetas con sus cantos.

Están en el futuro esperado
y hay que buscarlos y encontrarlos
para no morir de sed y empobrecidos
en estos lugares y tiempos
que juegan a despistarnos
con sus rebajas y ofertas.

A veces están escondidos,
como las perlas, en campos de otros,
y otras nos sorprenden
por su manifiesta cercanía.
Pero no se gastan ni apolillan
pues surgen de tus entrañas vivas.

Los tesoros que tanto deseo
y tan tercamente me atraen
tienen siempre sintonía
con la voz de los profetas,
los pasos de los romeros
y los sueños de tus preferidos.

Por eso ando en su búsqueda,
sin tregua, desde la madrugada
hasta la noche bien entrada;
a veces con velas vacilantes,
otras con candil o linterna,
siempre con el corazón en ascuas.

Los tesoros que tanto quiero
y con tanta pasión me enamoran,
ni se compran ni se venden
ni pertenecen a mis posesiones,
pero me ofrecen gratis tu riqueza
y hacen que mi corazón repose.

Florentino Ulibarri

Pregón de Cuaresma

Los que hemos sido bautizados,
los que hemos acogido la revelación del Dios vivo,
los que hemos descubierto que somos sus hijos,
los que seguimos escuchando la voz del Espíritu,
¡adentrémonos en el desierto sin miedo
y caminemos con paso ligero!

Los Lázaro

Los que estáis arruinados,
los que habéis fracasado
ante los demás y ante vosotros,
los que sólo portáis miseria,
los que no valéis para quienes seleccionan
ni contáis para quienes mandan,
los olvidados fuera de las campañas,
los que sólo recibís golpes,
los últimos, los parias,
los nadie de la historia...
venid a mí, que quiero cobijaros
a la sombra de mis alas.

Los lázaros

Los lázaros,
los hijos de la calle,
los parias de siempre,
los sin techo,
los sin trabajo,
los desarraigados,
los apátridas,
los sin papeles,

martes, 6 de octubre de 2015

Ayunar de corazón

Señor Jesús, enséñanos el sentido del ayuno.
Concédenos sentir la necesitad de purificación interior;
para desintoxicarnos de la contaminación del pecado y del mal;
para templar nuestro espíritu en las saludables renuncias,
que nos libran de la esclavitud del egoísmo y los caprichos,
que nos ayudan a dominarnos y conducirnos a nosotros mismos.

Comer a Jesús

Señor, gracias por ser nuestro pan,
porque te dejas comer por nosotros,
porque nos ofreces tu vida entera
para que vivamos por tu Amor,
como Tú vives del Amor del Padre.

En toda circunstancia

Cuando vivimos tranquilos, ayúdanos a vivir y anunciar tu amor, Señor.
Cuando nos acecha el agobio, ayúdanos a vivir y anunciar tu amor, Señor.
Cuando tenemos claro el camino a seguir, ayúdanos a vivir y anunciar tu amor, Señor.
Cuando no sabemos por donde avanzar, ayúdanos a vivir y anunciar tu amor, Señor.

Los cielos y la tierra

Los cielos y la tierra, en ti se encontrarán,
María, dulce abrazo que el hombre y Dios se dan.

1. Las viejas profecías que hablaban del Señor,
nutrían la esperanza de Israel
la flor que nacería en tierra virginal,
un hijo que sería el Emmanuel.

2. Quien hizo las estrellas te vino a mendigar
tu carne y tu latido de mujer.
El Dios omnipotente no quiso renunciar
al gozo de acunarse en tu querer.

3. Los magos y pastores que fueron al portal
hallaron en tus brazos a Jesús.
Sabemos que a tu lado le vamos a encontrar
lo mismo en la alegría que en la cruz.

Que también nosotros, María, sepamos
dar a luz a Cristo en nuestro mundo,
responder al Dios que mendiga nuestro amor
y estar siempre unidos a tu Hijo.

Llámame por mi nombre

Lo mismo que María Magdalena decimos hoy nosotros:
«Me han quitado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto.»
Marchamos por el mundo y no encontramos nada en qué poner los ojos,
nadie en quien podamos poner entero nuestro corazón.
Desde que tú te fuiste nos han quitado el alma
y no sabemos dónde apoyar nuestra esperanza,
ni encontrarnos una sola alegría que no tenga venenos.

Camino de Emaús

Lo mismo que los dos de Emaús,
también yo marcho ahora decepcionado y triste.
El dolor es más fuerte que la esperanza,
me acogota la soledad
y digo que Tú, Señor, nos has abandonado.
Pienso que la fe es un fracaso,
que he perdido mi tiempo buscándote y siguiéndote.
Me alejo de tu cruz, de la misión, de la comunidad
y busco el descanso en mi casa de olvidos.

Bajo la mirada de Dios

Líbrame, Señor, de mi propia mirada,
aquella que solo sabe ver en mí
las malezas que pretenden ahogar
la vocación de infinito que de tí he recibido
(pues yo mismo soy mi mayor enemigo).

Libra mis ojos de la muerte

Libra mis ojos de la muerte;
dales la luz que es su destino.
Yo, como el ciego del camino,
pido un milagro para verte.

Libertador de Nazaret

Libertador de Nazaret,
ven junto a mí, ven junto a mí.
Libertador de Nazaret,
¿qué puedo hacer sin Ti?

Yo sé que eres camino,
que eres la Vida y la Verdad.
Yo sé que el que te sigue
sabe a dónde va.
Quiero vivir tu vida,
seguir tus huellas, tener tu luz.
Quiero beber tu cáliz,
quiero llevar tu cruz.

El auxilio me viene del Señor

Levanto mis ojos a los montes:
¿de dónde me vendrá el auxilio?
El auxilio me viene del Señor,
que hizo el cielo y la tierra.

No permitirá que resbale tu pie,
tu guardián no duerme,
no duerme ni reposa el guardián de Israel.

El Señor te guarda a su sombra,
está a tu derecha;
de día el sol no te hará daño,
ni la luna de noche.

El Señor te guarda de todo mal,
él guarda tu alma;
el Señor guarda tus entradas y salidas,
ahora y por siempre.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo,
como era en el principio ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 120

Levántate y anda

Levántate y anda, cuando no encuentres horizonte,
porque siempre hay un camino que recorrer,
y no hay razón para dejar de intentarlo.

Levántate y anda, aunque te rodeen las sombras.
La luz se abre paso por resquicios insospechados,
y al iluminar la realidad la llena de posibilidades.

Tabores. Transfiguración

Las personas con espíritu,
y las que sufren y lloran por el camino.
Los niños que viven, sonríen y besan,
y los que tienen un cruel destino.

Los horizontes limpios y abiertos,
y los bosques con penumbra y espesos.
Los rincones con duende
y el centro de las ciudades.

La vida

La vida es...
una oportunidad, aprovéchala;
un sueño, hazlo realidad;
una aventura, sumérgete en ella;
un reto, afróntalo;
una promesa, créela;
un misterio, contémplalo;
una empresa, realízala;
un himno, cántalo;
una oferta, merécela.
La vida es la vida, ¡ámala!

La vida es...
belleza, admírala;
riqueza, compártela;
lucha, acéptala;
semilla, siémbrala;
acción, dirígela;
felicidad, saboréala;
sorpresa, ábrela;
gracia, acógela;
llamada, respóndela.
La vida es la vida, ¡vívela!

La vida es...
saludo de Dios, recíbelo;
tesoro, cuídalo;
compromiso, cúmplelo;
amor, disfrútalo;
desafío, encáralo;
regalo, gózalo;
combate, gánalo;
camino, recórrelo;
encuentro, hazlo realidad.
La vida es la vida, ¡entrégala!

La vida es...
manantial, déjalo que brote;
río, acepta que fluya;
camino, anímate a recorrerlo;
proyecto, embárcate en él ahora mismo;
tapiz, entretéjelo con todos los hilos;
campo, áralo y siémbralo;
hoja en blanco, escríbela:
libro abierto, léelo;
riqueza, compártela.
La vida es la vida, ¡gózala!

Florentino Ulibarri

Tan grande y tan pequeño

La vida es demasiado corta
y las palabras demasiado frágiles
para contarte
nuestros pensamientos
y vivir tu amor.
¡ Estás tan lejos
y eres tan grande!
Tú revuelas por encima de la tierra
sobre la cabeza del hombre,
nada que salga de nosotros
pordría llegar a alcanzarte
si no te acercas.
Tú eres, pese a quien pese,
el infinito:
tú, que pese a todo,
eres insaciable.

La alegría, hija del amor

Señor, Tú nos has creado para que seamos felices; has querido contagiarnos tu misma alegría a todas las personas, sin excluir a nadie. Gracias, Jesús.
No dejes que seamos seres resentidos, quejosos, sin vida. Ésa no es la opción de una vida digna y plena, ése no es tu deseo para nosotros, ésa no es la vida en el Espíritu que brota del corazón de Cristo resucitado.

La última palabra

Después de la nada última,
del silencio y del fracaso,
de la sentencia cumplida,
de que la tierra se cerrase
sobre los restos de un sueño.

Después de la injusticia
y el abandono.

Desde los más pobres

Dios y Padre nuestro, Tú que viste la aflicción de tu pueblo en Egipto, Tú que escuchaste el clamor de los oprimidos, haznos sensibles al grito, a veces callado,  de las personas y de los pueblos más pobres. Que nuestras familias, nuestras comunidades y nuestra sociedad no cierren sus entrañas, sus ojos y sus oídos. Señor, ayúdanos a asumir, cada día, las alegrías y esperanzas, las angustias y tristezas de quienes no tienen techo, ni pan, ni salud, ni educación, ni salarios justos.

La poda

La poda es algo muy frecuente en el campo.
Campesinos y hortelanos son diestros en ella.
Incluso en la ciudad,
los amantes de los árboles y de las plantas
las podan en tiempos señalados.
Obtienen así ejemplares más bellos, más fuertes, más sanos...