domingo, 3 de diciembre de 2017

Es oscura la noche

Dame la mano y no la sueltes,
que te quiero y no quiero perderte,
que soy pequeño y tengo miedo,
que es oscura la noche.

Padre, abrázame;
abrázame y no me sueltes,
que te deseo y deseo tenerte,
que soy niño y necesito calor,
que es fría la noche.

Padre, dime,
cuéntame y no dejes de hablarme,
que estoy solo y necesito sentirte,
que no soy nada y necesito tu voz,
que es silenciosa la noche.

Padre, mírame,
que te amo y necesito verte,
que soy tu hijo
y deseo la luz de tus ojos,
que es ciega la noche.

Padre, ayúdame y no me dejes,
que es larga la noche

sábado, 25 de noviembre de 2017

Disfrutar de tu mirada

Padre, no sé qué decirte esta noche.
No encuentro palabras.

Me basta cerrar ojos suavemente
y dejar que tu mirada se pose en mí.

Poco a poco, me atrevo a mirarte a los ojos.
Nuestras miradas se encuentran.

No veo en tu rostro arrugas de reproche.
Tu sonrisa serena contagia ternura y paz.

Te miro y los miedos escapan,
las tentaciones y la tristeza huyen.

Te miro y me siento acompañada,
comprendida, perdonada, sostenida…

Te miro y, a pesar de todos los pesares,
me siento tu hija amada.

Callo ya, Señor.
Sólo quiero disfrutar de tu mirada.

jueves, 23 de noviembre de 2017

En mi debilidad

En mi debilidad,
Tú eres mi fuerza, Señor.

En mi deseo de curarme,
Tú eres mi fuerza, Señor.

En mis momentos bajos,
Tú eres mi fuerza, Señor.

Cuando no puedo rezar,
Tú eres mi fuerza, Señor.

Cuando rezo con fe,
Tú eres mi fuerza, Señor.

En mi familia y amigos...
Tú eres mi fuerza, Señor.

En mi vida,
Tú eres mi fuerza, Señor.

lunes, 20 de noviembre de 2017

Jornada Mundial de los pobres 2017

Todos somos mendigos, Señor Jesús,
mendigos del pan de tu Palabra,
mendigos del pan de tu Amor.
Gracias por regalarnos tu Pan,
por alimentar el hambre más profunda.

Gracias por los talentos que me has dado.
Que nunca me considere tan pobre
que no me crea capaz de compartir con los demás.
Que nunca me considere tan rico
que piense que no necesito nada de nadie.

Tú no quieres que ninguna persona sea descartada.
Y, por eso, nos has confiado una misión:
que tus dones lleguen a todos tus hijos,
que todos tengan pan, sanidad, casa, educación,
que todos se sientan respetados y queridos…

No dejes que el egoísmo me haga indiferente,
ante las pobrezas espirituales y materiales de las personas.
No permitas que me cruce de brazos
y tienda las manos a quien me necesita:
el hambriento y el enfermo, el forastero y el encarcelado,
el que sufre sin ayuda y el necesitado descartado.

Ayúdame a abrir los ojos de la cara y del alma
para descubrir la “fuerza salvadora” de los pobres.
Desde ellos, tú llamas a mi puerta y esperas mi amor.
Desde ellos, tú me bendices, me haces más humano,
me recuerdas que lo más importante de la vida es amar.

Señor, Tú tienes compasión de nuestra pobreza
nos regalas tu amor y nos revistes de tus talentos,
danos la sabiduría de buscar lo que cuenta
y el valor de amar con palabras y, sobre todo, con hechos.

Oración inspirada en la homilía del Papa Francisco.

domingo, 19 de noviembre de 2017

Espíritu

Espíritu de la verdad, aleja la mentira de mi lengua y de mi mente.
Espíritu de Amor, aleja de mi corazón la ira y el egoísmo.
Espíritu de Santidad, aleja el pecado de mis obras y pensamientos.
Espíritu creativo, aleja de mis manos el deseo de destruir.
Espíritu de Justicia, aleja de mi vida la iniquidad y la sinrazón.
Espíritu de Paz, aleja de la humanidad la violencia y la guerra.
Espíritu de Caridad, aleja de mí la tentación de ser el centro.
Espíritu de Dulzura, aleja la amargura de mis gestos y palabras
Espíritu de Sabiduría, aleja de mi razón la ignorancia y la soberbia.
Espíritu de Humildad, aleja de mi ser el orgullo y la vanidad.
Espíritu de Alegría, aleja la tristeza de mi rostro y de mi alma.

Enfermedad, miedo, confianza

Tengo miedo, Señor,
porque mi salud no remonta.
TENGO MIEDO, PERO CONFÍO EN TI.
porque Tú eres mi Padre
y sé que no me faltará tu compañía.

Tengo miedo, Señor,
cuando pienso en mi familia.
TENGO MIEDO, PERO CONFÍO EN TI.
porque Tú eres Padre de todos
y sabes cuidar de todos tus hijos.

Tengo miedo, Señor,
porque a veces me canso de luchar
TENGO MIEDO, PERO CONFÍO EN TI.
porque Tú eres mi fuerza
y sé qué me tenderás tu mano

Tengo miedo, Señor,
porque a veces me parece inutil rezar.
TENGO MIEDO, PERO CONFÍO EN TI
porque Tú eres fiel
y, aunque yo te olvide, Tú no me olvidas.

Cuentas con flaquezas y talentos

Desde el vientre materno,
desde antes de mi tiempo y mi conciencia
crees en mí. Mucho más que yo mismo.
Crees que puedo. Que valgo.

Cuentas con mis manos y mis pasos,
con mis flaquezas y mis talentos.
Cuentas con mi amor, que es tu reflejo.
Con mi fe, que es tu regalo.

Y me haces imprescindible
para construir tu Reino.
Eso me asusta y me ilusiona,
me provoca y me invita.

Tú sabrás lo que haces, Señor,
al confiar en alguien tan frágil.
Pero por intentarlo no va a quedar.
Aquí estoy.

(José María R. Olaizola, sj)