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jueves, 29 de enero de 2026

El susurro de Dios

Gracias, Cristo, porque al nacer te inclinaste hacia nuestra pequeñez y tocaste con tu luz la oscuridad de nuestro mundo. Gracias porque en tu Bautismo te uniste a nosotros, pecadores, cargando sobre tus hombros el peso de nuestras culpas y regalándonos la fortaleza que brota de tu amor.
Gracias, Cristo, porque no viniste a ser servido, sino a servir, a servirnos. Porque no rompes la caña herida ni apagas la llama temblorosa. Porque edificas tu Reino con la fuerza de los débiles, la riqueza de los pobres, la bondad de los que fallan, la sabiduría de los sencillos y la grandeza de los pequeños. Gracias por mirarme, por llamarme, por contar conmigo.
Gracias, Padre, porque en nuestro bautismo, y cada vez que dejamos que tu voz resuene en nuestro interior, nos susurras: “Tú eres mi hija amada. Tú eres mi hijo predilecto”. Gracias por tu amor que abraza, por tu ternura que sostiene, por tu corazón que acoge.

Gracias, Espíritu Santo, porque renuevas nuestro corazón y lo modelas para caminar en el servicio, siguiendo las huellas de Jesús. Amén. 

martes, 18 de julio de 2023

Quedarte como pan

Te las ingeniaste, Jesús, para hacerte presente,
para quedarte entre nosotros,
para recordarnos que la vida
es un banquete
al que todos estamos invitados.
Elegiste el pan, algo que no falta
en nuestra mesa;
es lo más sencillo,
lo más fácil de compartir,
lo más humano…
Así te quedaste entre nosotros.
Nos invitaste a vivir así, partiéndonos
y repartiéndonos,
para que sepamos que hemos nacido para darnos,
no quedándonos nada sólo para nosotros.
Quieres que te recordemos disfrutando,
rodeado de amigos, lavándoles los pies.
Quieres que seamos alegres, cordiales.
Anfitriones sencillos que sientan a todos a su mesa,
sin complicaciones, sólo con actitud
de servir y amar.
Quieres que te recordemos entregando la vida,
para que vivamos siendo un regalo
para los demás, como lo fuiste Tú.
Te tenemos entre nosotros
y compartimos la vida,
siempre en memoria tuya.
Enséñanos el modo y la manera.
Mari Patxi Ayerra

sábado, 29 de mayo de 2021

Te quedas, Señor

 TE QUEDAS, SEÑOR
En el pan, para calmar nuestra hambre espiritual
Y, cuando te vemos partir y repartir así la hogaza,
 vemos que nos amas
 hasta el extremo que tu Cuerpo,
 se desangra y se derrama en sangre,
 para que, nosotros tus amigos,
 tengamos asegurado alimento en nuestro caminar.

TE QUEDAS, SEÑOR
Y, al quedarte entre nosotros,
lo haces como el que siempre sirve y se da.
Como el que, arrodillándose o inclinándose
nos indica que el camino de la humildad
es el secreto para llegarnos hasta Dios
y para mitigar penas y sufrimientos.

TE QUEDAS, SEÑOR
Con un amor tremendamente asombroso
nos enseñas el valor de la fraternidad
la clave para vivir contigo y por Ti.
La llave para, abriendo la puerta de tu casa
contemplar que, el interior de tu morada,
está adornado con el color del amor
y con la entrega de tu Sacerdocio
o con el sacrificio de tu vida donada.

TE QUEDAS, SEÑOR
Para que, sin verte,
te adoremos en tu Cuerpo en tu Sangre.
Para que, al llevar el pan hasta tu altar,
nos acordemos que es signo de tu presencia.
Para que, al repartirlo entre los necesitados,
comprendamos que es sacramento de tu presencia.

TE QUEDAS, SEÑOR
Y nos dejas un mandamiento: ¡Amaos!
Y nos sugieres un camino: ¡El servicio!
Y te quedas para siempre: ¡La Eucaristía!
Y eres, sacerdote que ofrece
Y eres, sacerdote que se ofrece
por toda la humanidad.

Gracias, Señor

P. Javier Leoz

domingo, 1 de noviembre de 2020

Excusas para servir

ExciSeñor Jesús,
En mi vida he respondido a muchas llamadas sin excusas ni demoras. Me han llamado y he salido corriendo, sin pensármelo… cuando me requiere alguien muy querido, cuando se trata de un asunto grave, cuando muchas personas se fijan en mí...

Pero en otras ocasiones, soy un maestro para inventar excusas, para dejarlo todo para luego o para mañana… cuando recibo la llamada a trabajar por el bien común, a luchar por los derechos de los más pequeños, cuando Tú me llamas a estar contigo y a escuchar tu palabra…

¡Cuánto interés me sobra y cuánto amor me falta!  Señor, perdóname y dame fuerza para amar más y mejor, para responder con prontitud, generosidad y alegría a tus llamadas.

Estar pendientes para servir

 Señor, ¡cuánto agradezco que estén pendientes de mí,
sobre todo cuando me cerca la enfermedad, la soledad, la confusión…!

En tantas personas buenas, que están atentas y me acompañan,
escucho tu voz, que me alienta, y siento tu fuerza, que me levanta.
Señor, no permitas que me pierda en mis trabajos, aficiones y problemas.

Que también yo permanezca despierto, vigilante y atento
a las personas que tengo cerca, a las que sufren, a los “signos de los tiempos”,
para escuchar y responder pronta y generosamente a tus llamadas,
para estar siempre en actitud de servicio desinteresado.

Cuando mantengo esta actitud de atención y servicio,
descubro que Tú estás pendiente de mí, me sirves con alegría
y compartes conmigo el gozo inigualable de servir por amor.
Gracias, Señor.

jueves, 4 de agosto de 2016

Tu modo

Señor, enséñame tu modo de tratar con los discípulos, con los pecadores, con los niños, con los fariseos o con Pilatos y Herodes... Enséñame a ser compasivo con los que sufren: con los pobres, con los leprosos, con los ciegos, con los paralíticos…; muéstrame cómo manifestabas tus emociones profundísimas hasta derramar lágrimas…

jueves, 5 de mayo de 2016

Con autoridad

Tu autoridad, Señor,
está en el servicio gratuito,
en el saludo siempre amable,
en estar atento al que llega, al que no llega
y al que no se le oye ni se le ve.

lunes, 2 de mayo de 2016

Gracias por la vida y la ilusión

Te doy las gracias, Dios, con María,
la mujer sencilla
que pasó toda su vida
al servicio de la alegría.

Te doy las gracias
por la vida y la ilusión que vive en mí:
porque vivo en estos momentos
tan importantes de la Historia
y voy forjando el futuro del mundo
con mi trabajo, esfuerzo y alegría.

Con los hermanos

Te doy gracias, Señor,
porque me permites entrar
en este itinerario de oración y comunión
con todos los hermanos.

sábado, 30 de abril de 2016

Recomendaciones de Jueves Santo

Sólo os pido que os améis:
que os améis unos a otros,
que multipliquéis los encuentros, las ternuras,
los abrazos y los besos;
y que pongáis en común lo que tenéis,
lo que sois;
que dialoguéis, os entendáis.
Sólo quiero que os queráis.

Servidor de todos

Se te ha dicho:
Rodéate de triunfadores.
Para que tu vida sea un éxito
sírvete de todos.
Retén en tu memoria
el nombre del rico,
y apunta el teléfono
del rostro femenino
que sonríe en el concurso.
Tapiza las paredes de tu casa
con firmas de pintores
de prestigio y de dinero.
Llena tu boca
con los nombres
que ocupan el escenario
de la gloria resbaladiza.
Hazte vecino, compadre,
de su club y su partido.
Que todas estas famas
te presten su prestigio.

Pero La Palabra dice:
Sienta a tu mesa
a los que no pueden
invitarte a su casa
arrastrada por el río,
y presta sin arrugar la cara
al que no puede devolverte
tu dinero el día de pago
porque las horas extras
se perdieron en la
computadora
de la zona franca.
Habrán encontrado en ti
la respuesta de Dios
a su angustia cotidiana.
Y tú sentirás atravesar
algo de Dios pasando
por el centro de ti mismo
para llegar hasta el hermano.
Al romper con este gesto
de gratuita cercanía
las leyes y cátedras
de la inversión
bien calculada,
un manantial de eternidad
te llegará entre tus piedras,
y hará de ti un servidor de todos,
lleno de gracia y de sabor.

Benjamín González Buelta, sj

Talentos

Señor, tú nos has confiado muchos talentos, muchas capacidades, muchas posibilidades de crecer y servir (los recordamos).

Hay talentos muy vistosos: la simpatía, la facilidad de palabra, la fuerza física... Otros talentos están más ocultos: la capacidad de amar, de escuchar, de rezar...

Señor, gracias por todos los talentos recibidos a lo largo de mi vida. Dame sabiduría para reconocer hasta los talentos más ocultos y aquellos que crecen en mí cuando me acerco a ti y a los hermanos.

No permitas que, en vez de agradecer mis talentos, esté continuamente echando de menos los que han recibido otros.

Señor, gracias por todas las personas, por todas las situaciones complicadas que me ayudan a descubrir y desarrollar talentos nuevos, desconocidos.

Gracias por ayudarme a poner mis capacidades al servicio del prójimo y del necesitado, de un mundo más hermoso, de una iglesia más evangélica y evangelizadora.

Te pido perdón porque no he trabajado todos los talentos, porque muchos han acabado escondidos bajo tierra.

Señor, ayúdame a conocer, valorar, agradecer y trabajar los talentos que me has regalado. Así crecerá la alegría en mis hermanos, en mi corazón y en el tuyo. Amén.

viernes, 18 de diciembre de 2015

Buen estudiante

Señor, recuérdame con frecuencia
la obligación que tengo de estudiar,
hazme responsable:
Que santifique mi trabajo de estudiante.
Que prepare bien mi misión en la vida.
Que sepa agradecer el privilegio de poder estudiar.
Que me capacite a conciencia.
Que haga rendir mi juventud.
Que haga una buena sementera de mi inteligencia.

Guardar la propia vida

Señor,
¡qué difícil es no intentar
guardar la propia vida!
A fin de cuentas es lo único que tenemos.
Quizás no hemos entendido aun que nuestra vida no es nuestra sino tuya,
que somos un regalo,
que nos quieres incondicionalmente,
que somos creados por ti a tu imagen y semejanza.

lunes, 14 de diciembre de 2015

Sé de quien he confiado

Señor, danos una fe viva, esa fe
de la que tu dijiste que era capaz
de mover montañas....

Danos esa fe viva que nos haga
contemplarte en todas las cosas,
y a todas las cosas verlas también
en ti.

Danos esa fe que infundiste a
los apóstoles, que nos haga capaces
de desafiar todos los elementos que
se opongan a la realización de tu
voluntad y de tu gloria.

Danos aquella confianza que hacía
exclamar a tu apóstol pablo:
"sé de quien he confiado"

y así fuertes en la fe permítenos
seguir adelante hasta que rindamos
la jornada, y nos presentemos delante
de ti para recibir la recompensa,
aquella recompensa que tú tienes
preparada para tus siervos que quisieron
servirte en las cosas pequeñas.

Danos también una fe muy grande que nos
permita penetrar muy profundamente en
el conocimiento de las cosas de Dios.
Y que a ese deseo tuyo: " si conocieras el don de Dios",
que expresa tu deseo  de que busquemos tus cosas,
podamos responderte: Señor, ahora lo conozco,
él,  el espíritu santo, ha realizado en mí alma
la obra de transformación en Cristo"

Amén.

Vivir en ti

Señor, concedenos como a todos nuestros compañeros
acercarnos a ti, conocerte a Ti,
pensar como tú, trabajar y estudiar contigo,
VIVIR EN TI.

jueves, 15 de octubre de 2015

No me mueve el terror

Para serviros, Dios mío,
no me mueve el terror de vuestra mano arrojando rayos,
ni el horror del fuego del infierno ardiendo eternamente:

Tú me mueves, Dios mío, por ti mismo:
Tú, Jesucristo, atravesado, me atraes,
la Cruz me obliga, y me enciende,
oh Jesús; la sangre que brota de tus llagas.

Si no existiese el fuego del infierno y se quitase la esperanza de la gloria,
yo, sin embargo, oh Criador mío, prendado de vuestras bondades,
admirando vuestra sublime divinidad, santa y próbida, proseguiré en el amor ya comenzado.

A ti, Jesús, Hijo de Dios, a ti, Hijo de la Virgen, manso, fuerte, inocente,
que te dignaste morir por nosotros, que todo lo mereces, te amaré sin recompensa.

Oración de confianza atribuida a San Francisco Javier

domingo, 11 de octubre de 2015

Tanto nos amaste

Padre, tanto nos amaste que no te reservaste ni a tu propio Hijo Jesús y nos lo enviaste, para rescatarnos de nuestros pecados, miedos y soledades; con la fuerza de su amor, de tu amor.

Padre, tanto nos amaste que Jesús, tu Hijo, se hizo humano como nosotros, se sometió a la limitación del tiempo, a los rigores del frío y el calor, el hambre y el fracaso, la cruz y la muerte.

Padre, tanto nos amaste que Jesús, tu Hijo, nos regaló su Palabra para convencernos de que en tu corazón sólo hay amor, compasión y perdón.

Por el Papa Francisco

Padre Bueno,
que siempre escuchas el clamor de tu pueblo,
te pedimos por nuestro pastor, el papa Francisco.

Anímalo y dale fuerzas con tu Espíritu,
para que unido a los obispos pastores
de todas las iglesias diocesanas del mundo,
guíe la vida de los cristianos
por las huellas del camino de Jesús.

Háblame de Dios

Orar es estar con Dios; mejor, escuchar a Dios. Así como a una madre todo le habla de su hijo y a un enamorado todo le habla de la persona amada; de la misma forma a un creyente todo le habla de Dios.

Dije al almendro: ¡Háblame de Dios!, y el almendro floreció.

Dije al pobre: ¡Hablame de Dios!, y el pobre me ofrecio su capa.