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martes, 24 de febrero de 2026

¿Dónde te he visto?

Sí, Señor, yo te he visto,
en las personas que aman a fondo perdido,
en el encuentro de quienes se apoyan mutuamente,
en la paz que me diste el día de la angustia,
en el coraje de quienes dicen la verdad con amor,
en la solidaridad de tantas personas pobres,
en la comunidad de mujeres y hombres que siguen tus pasos,
en la ternura de los niños y los enamorados...
Te he visto y mi corazón canta agradecido.
Que sepa comunicar tu cercanía y tu ternura,
que sepa contar tus obras de amor,
que sepa anunciar tu palabra de vida.

Amén. 

jueves, 29 de enero de 2026

Está cerca

Señor, Dios cercano,
que habitas en el silencio y en la brisa suave,
abre mi corazón para reconocerte presente.
No quiero volver a Ti por temor,
ni buscarte para obtener favores,
sino dejarme atraer por tu amor que nunca se cansa.
Tú me llamas a la vida plena,
a la verdad que libera,
a la alegría que nadie puede arrebatarnos.
Enséñame a caminar hacia tu luz
con la confianza de quien sabe que es amado,
con la seguridad de quien descubre que no está solo.
Que tu cercanía transforme mis pensamientos,
purifique mis deseos
y renueve mis pasos.
Haz que mi conversión sea un acto de amor,
un sí sincero a tu presencia,
un regreso a casa sin miedo y sin condiciones.

Amén. 

lunes, 26 de abril de 2021

Amigo de publicanos y pecadores

Señor, Tú fuiste criticado por ser amigo de hombres y mujeres de mala fama.
En tu corazón cabemos todos: ricos y pobres, justos e injustos,
marginados: enfermos, niños, mujeres, pobres, publicanos y pecadores…

Señor, que también tus discípulos tengamos un corazón abierto, como Tú.
Que nunca nos tengas que reprochar que no te servimos en los que sufren:
“Tuve hambre y sed y no me distéis de comer y beber;
Me quedé sin casa y sin nada y no me hospedasteis;
estuve en el hospital o en la cárcel y no me visitasteis;
perdí la esperanza y no compartiste conmigo tu fe;
me equivoque y te alejaste enojado, en vez de corregirme;
caí en desgracia y te dio vergüenza que te vieran junto a mí…”

Gracias por ser mi amigo siempre, también cuando te niego o hago daño a alguien.
Gracias por ensanchar mi corazón estrecho, para que ame como Tú y contigo.

sábado, 28 de noviembre de 2020

Amigo de pecadores y prostitutas

Señor Jesús,
Tú que regalabas tu tiempo a todos,
también a los niños, a las mujeres y a quienes no tenían poder,
también a los leprosos, a los pecadores y las prostitutas;
Tú que me regalas tu tiempo y estás pendiente de mí,
enséñame a amar a todos, como Tú y contigo.
No me dejes caer en la tentación… 
de acercarme sólo a las personas ricas, listas, guapas, divertidas…
de estar más pendiente de quienes menos lo necesitan.
Ensancha mi corazón, para que sea abra a todos,
aligera mis piernas, para que me acerquen a los que más sufren,
abre mis manos, para que compartan sin esperar nada a cambio.
Que sepa regalar cariño, tiempo y dinero, aunque parezca una locura,
a los que han sido descartados o declarados sin remedio.
Enséñame a amar a todos, como Tú y contigo.

sábado, 9 de mayo de 2020

Virgen experta en penas

En todas las esquinas de la vida,
Tú lo sabes , Señora,
nos espera el dolor,
Los hijos muertos,
la angustia del salario que no llega,
el puñetazo cruel de la injusticia,
la violencia y la guerra,
el horrible vacío de tantas soledades,
los infinitos ríos del llanto de los hombres.

¿Y a quién acudir
sino a tu lado,
Virgen experta en penas,
sabia en dolores,
maestra en el sufrir,
conocedora de todas las espadas?

Por el cansancio del camino a Belén
te pedimos por todos los cansados.

Por el frío de la cueva y la noche de Navidad,
acuérdate de los que tienen hambre.

Por el dolor del Hijo que perdiste en el
templo,
ayuda a tantos padres que pierden a sus hijos
por los más turbios caminos,

Por los años de oscura pobreza en Nazaret,
da un más ancho salario de amor a tantos
hombres
que ven como decrecen sus salarios.

Por el largo silencio de tus años de viuda,
acompaña a tantos y tantos solitarios.

Por la angustia de ver perseguido a Jesús,
no abandones a tantos que la injusticia aplasta.

Por las horas terribles del Calvario y la sangre,
siéntate cada tarde al borde de la cama
de todos los que viven muertos sin salud y sin
fuerzas.

Tú, que sabes de espadas, Virgen Madre
de los dolores,
pon en tu corazón a cuantos tienen el alma
destrozada.

J.L. Martín Descalzo

Por la Encarnación

Por la Encarnación, Dios se hace pequeño y humilde.
Señor, no nos dejes caer en la soberbia y la prepotencia,
que nos hacen despreciar a los demás y rechazar tu salvación.

Por la Encarnación, Dios pide nuestra ayuda, nuestra acogida.
Señor, ayúdanos a pedir ayuda, a darla cuando nos la pidan,
a acoger a todos, a acogerte.

Por la Encarnación, Dios se hace niño para mostrarnos su amor y su ternura.
Señor, transforma nuestro corazón de piedra, para que en nuestra vida,
en nuestra tarea, en nuestras relaciones haya más amor y más ternura.

Por la Encarnación, Dios se acerca y se hace pobre para enriquecernos.
Señor, haznos prójimos próximos de cuantos nos rodean,
de las personas que no tienen trabajo, cariño, alegría, esperanza…

Por la Encarnación, Dios nos pide nuestra compañía.
Señor, queremos estar a tu lado, dedicar tiempo a escucharte,
a sentir tu presencia en la oración de cada día y en la Eucaristía,

Por la Encarnación, Dios nos invita a contemplarle en Belén y en la vida.
Señor, vivimos en un mundo de prisas, que no nos deja ver lo que sucede,
no tenemos tiempo para pensar en lo que hacemos y lo que dejamos de hacer.
Cambia nuestra superficialidad y danos una mirada profunda,
para descubrirte en la vida.

Por la Encarnación, Dios trae la paz a la humanidad.
Señor, perdona y cura nuestros rencores,
críticas injustas, malos pensamientos, revanchas…
Danos un corazón nuevo, para ser pacíficos y pacificadores.

Por la Encarnación, Dios nos trae la posibilidad de vivir como hijos suyos.
Señor, a veces vivimos la vida "a medio gas", sin fuerza…
renuévanos, para que vivamos como buenos hijos tuyos,
como verdaderos hermanos.

Madre de la Esperanza

Oh María,
tu resplandeces siempre en nuestro camino
como signo de salvación y de esperanza
Confiamos en ti, Salud de los enfermos,
que junto a la cruz
te asociaste al dolor de Jesús,
manteniendo firme tu fe
Tú, sabes lo que necesitamos
y estamos seguros de que proveerás
para que, como en Caná de Galilea
pueda volver la alegría y la fiesta
después de este momento de prueba
Ayúdanos, Madre del Divino Amor,
a conformarnos a la voluntad del Padre
y hacer lo que nos diga Jesús
que ha tomado sobre sí nuestros sufrimientos
y se ha cargado con nuestros dolores
para llevarnos, a través de la cruz
a la alegría de la resurrección. Amén.
Bajo tu amparo nos acogemos,
santa Madre de Dios;
no deseches las oraciones
que te dirigimos
en nuestras necesidades,
antes bien
líbranos de todo peligro,
¡oh Virgen gloriosa y bendita!
¡Amén!

Papa Francisco

Fuerza para avanzar

Espíritu Santo, yo no quiero desperdiciar tus dones, no quiero desaprovechar los impulsos de tu gracia.
Tengo a mi disposición la vida nueva de la Resurrección y el poder de tus impulsos.
No quisiera desgastarme en lamentos y quejas.
Tú me sostienes, tú me das vida, contigo puedo correr sin fatigarme.

Pero a veces me desgastan mi desconfianza, mi tristeza, mi melancolía, mis miedos, mis fracasos, las contradicciones que encuentro, mis insatisfacciones.
Ayúdame a renunciar a todo eso, Espíritu de vida, para que despliegues en mí toda tu gloria.

Late conmigo, Señor, vive conmigo, respira conmigo, lléname de fervor y de entusiasmo.
Coloca en mi corazón el anhelo de ser fecundo para ti, de ser útil.
Dame el sueño de producir algo bueno para este mundo, el deseo de dejarlo mejor que como lo he encontrado.
Sana toda pereza, toda indiferencia, todo desánimo, para que no te ofenda con pecados de omisión.

Que pueda levantarme cada mañana con intensos deseos de hacer el bien a los demás.
Ayúdame a descubrir mejor mis talentos, para gastar bien mis energías.
Dios, potente y fuerte, que todo lo sostienes, mira mi debilidad y penetra todo mi ser con ese poder que no tiene límites.
Ven Espíritu Santo, fortalece cada fibra de mi cuerpo y de mi interior.
Así yo sé que nada podrá derribarme, porque ningún poder humano, ninguna enfermedad y ninguna dificultad pueden ser más fuertes que tu amor.

Ven Espíritu Santo, infunde tu dinamismo en mis acciones, inunda de vitalidad todo mi ser.
Tómame Señor, una vez más, para derramar tu poder y tu luz en el mundo.
Ven Espíritu Santo. Amén.

Venid y lo veréis

Tú nos invitas a ponernos en camino,
a salir de nuestras casas (situaciones, miserias, enfermedades, dolencias)
y a recorrer un itinerario de fe,
un camino en el que los que te sigan
irán descubriendo y respondiendo
a la pregunta por tu identidad.

La gente pregunta quién eres
y tú respondes “venid y lo veréis”,
“llamad y se os abrirá”,
“amad por encima de todo”,
“perdonad hasta setenta veces siete”,
“construid vuestra casa sobre la roca”,
“sembrad con perseverancia y sed pacientes”…
…porque tú nos quieres en camino, en movimiento, en acción
y en este no parar te nos descubres tal cuál eres.

Dame la oportunidad de acercarme a ti,
de preguntarte quién eres
y de conocer la respuesta
en el seguimiento fiel a tu persona y a tu proyecto,
a tu evangelio y a la misión. Así sea.

Quédate, Señor

¿Quién sino Tú, que calmaste hasta los mares
Podrá calmar de mi alma, la tempestad?
¿Quién sino Tú, que llenaste soledades,
Podrá dar a mi esperanza, un nuevo hogar?
¿Quién sino Tú, que después de tantos años,
Y a pesar de mis rechazos, sigues dándome tu luz?
¿Quién sino Tú, que a pesar de mis pecados
No te cruzaste de brazos y en tu abrazo descubrí
Que me amaste desde siempre y para siempre?

QUÉDATE, SEÑOR, Y HABITA DE NUEVO EN MI ALMA
QUE SOLA QUEDÓ TRAS MI MARCHA
Y HERIDA POR FALTA DE AMOR.
QUÉDATE, SEÑOR, INÚNDAME CON TU PALABRA
SERENAME, VEN, TRAEME CALMA
QUE QUIERO ENTREGARME A TU AMOR.
QUÉDATE, SEÑOR...

¿Quién sino Tú, que saciaste a multitudes
Podrá alimentar mi alma, que hambrienta está?
¿Quién sino Tú, que curaste uno y mil males,
Podrá sanar mis heridas? ¿Quién sino Tú?
¿Quién sino Tú, que a pesar de estar tan lejos
Caminaste hasta mi encuentro para hacerme descubrir
Que solo Tú eras lo que yo anhelaba?
Y de nuevo intensamente, en tu abrazo descubrí
Que me amaste desde siempre y para siempre....

Fray Nacho

 

ADAPTACIÓN

¿Quién sino Tú, que calmaste hasta los mares,
podrá calmar la tempestad de mi alma?
¿Quién sino Tú, que llenaste soledades,
podrá dar a mi esperanza un nuevo hogar?
¿Quién sino Tú, que después de tantos años
y a pesar de mis rechazos, sigues dándome tu luz?
¿Quién sino Tú, que a pesar de mis pecados,
me amas desde siempre y me amarás para siempre?

Quédate, Señor, conmigo y que yo me quede contigo.

¿Quién sino Tú, que saciaste a multitudes,
podrá alimentar mi alma, hambrienta de amor?
¿Quién sino Tú, que curaste uno y mil males,
podrá sanar mis heridas? ¿Quién sino Tú?
¿Quién sino Tú, que venciste al egoísmo y a la muerte,
me ayudará a afrontar el riesgo y a superar el miedo?
¿Quién sino Tú, que caminaste hasta mi encuentro
para regalarme la Vida nueva que yo anhelaba?

Quédate, Señor, conmigo y que yo me quede contigo,
Tú, mi paz, mi luz, mi fuerza, mi amor, mi Todo.

Adaptación de una canción de Fray Nacho

domingo, 27 de octubre de 2019

Allanar senderos

Gracias, Señor,
porque me invitas a allanar los senderos,
a preparar el camino para que vengas.
Gracias, Señor,
porque quieres contar conmigo.

Gracias, Señor,
porque quieres entrar en mi casa
y hacer de ella una morada nueva.

Gracias, Señor,
porque te acuerdas de nosotros
y de mí,
y te pones en el camino
por el que yo voy caminando,
para que te encuentre
porque Tú me has encontrado.


Gracias, Señor,
porque vienes,
porque estás,
porque estarás.
Gracias, Señor.

jueves, 24 de octubre de 2019

Te acercas como buen samaritano

En verdad es justo, darte gracias y deber nuestro alabarte,
Padre santo, Dios todopoderoso y eterno,
en todos los momentos y circunstancias de la vida,
en la salud y en la enfermedad,
en el sufrimiento y en el gozo,
por tu siervo, Jesús, nuestro Redentor.

Porque él, en su vida terrena, pasó haciendo el bien y
curando a los oprimidos por el mal.
También hoy, como buen samaritano, se acerca a toda persona
que sufre en su cuerpo o en su espíritu,
y cura sus heridas con el aceite del consuelo y el vino de la esperanza.

Por este don de tu gracia,
incluso cuando nos vemos sumergidos en la noche del dolor,
vislumbramos la luz pascual en tu Hijo, muerto y resucitado.

Por eso, unidos a los ángeles y a los santos,
cantamos a una voz el himno de tu gloria:

Santo, santo, santo es el Señor, Dios del universo,
llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.
Hosanna en el cielo.
Bendito el que viene, en nombre del Señor.
Hosanna en el cielo.

Prefacio del tiempo ordinario

jueves, 28 de julio de 2016

Las manos del Padre

Con tu mano rodeas
el pabilo vacilante
y proteges su llama
del viento que arrastra
los fríos del Norte.

viernes, 6 de mayo de 2016

Yo te sondeo y te conozco

Yo te sondeo y te conozco
sé lo que estás haciendo
y percibo tus pensamientos,
sé cuándo caminas, sé de tus cansancios y descansos.
Tus pasos me son familiares.

Feliz año nuevo

Yo te creé por amor en las entrañas de tu madre.
Te protegeré en el año nuevo y todos los días de tu vida.
No temas, porque no me alejaré de ti, mis pasos no se separarán de los tuyos.
Te protegeré, hasta cuando tú no me sientas cercano.
Te protegeré, también cuando te alejes de mí.
Te protegeré cuando hagas daño a tus hermanos, mis hijos, y me hagas sufrir.
Te protegeré incluso cuando te sientas probado y machacado.
Te protegeré hasta cuando veas sufrir con impotencia a las personas que quieres.
Siempre estaré contigo. Te lo prometo.
No seas orgulloso. Acércate a mí. Déjate proteger.
Y haz con tus hermanos lo mismo que yo hago y haré contigo.

Se hizo carne y nos humanizó

Y la Palabra se hizo carne
viva,
sensible y tierna,
cálida y cercana,
entrañable,
Dios encariñado,
Dios humanizado,
Hijo y hermano,
libre y palpable.

Tu palabra más sencilla

Volvería yo a respirar con tu "palabra más sencilla", que no lo diga todo, pero sí algo inteligible para mí. Debes hacer una palabra humana de tu palabra, y ésta decírmela a mí, porque una palabra así yo la podría entender. No digas todo lo que Tú eres en tu infinitud, di solamente que me amas. Dime tan solo que eres bueno para mí. Dilo en mi lenguaje, donde no tenga yo que temer que la palabra del amor oculte otra cosa en sí que tu bondad y tu suave misericordia.

En ti y por ti

¡Ven Señor Jesús!,
introduceme en el dialogo incesante en el seno de tu Padre!
Deposita mi oracion en la tuya.
Haz tus intenciones mas importantes que las mías.
¡Que yo ore en tu oración, Señor Jesús!

Oh! Jesús mio, concédeme ser en ti y por ti, lo que quieres que sea;
pensar en ti y por ti, lo que quieres que piense;
concédeme hacer, en ti y por ti, lo que quieres que haga.
Concédeme decir, en ti y por ti,lo que quieres que diga.
Concédeme amar, en ti y por ti, a cuantos Tu propones mi amor.
Dame la fuerza de sufrir, en ti y por ti con amor, lo que quieres que sufra.

Haz que te busque siempre y en todo lugar,
para que me guíes y purifiques, según tu Divina Voluntad.

Nuevo año de la mano del Espíritu

Ven, Espiritu Santo, sé parte de mi año desde el comienzo.
El nuevo año siempre renueva las esperanzas,
pero también me da un poco de miedo...
No sé que me traerá la vida en este tiempo,
si será felicidad y prosperidad,
o una cruz disfrazada de rutina.

Velar

Velar no puede confundirse con la actitud de quien espera, despreocupado, la llegada de ese amigo que ha anunciado que viene.
Velar consiste en mirar una y otra vez por la ventana. En desplegar nuestras antenas a los cuatro puntos cardinales en busca de algún signo que apunte la llegada.
Velar es quitar estorbos y embellecer la casa, para que pueda suceder en ella algo feliz.
Velar consiste en arreglarlo todo para que pueda tener lugar la fiesta, sin pérdida de tiempo, apenas llegue el amigo a quien se espera.