martes, 24 de febrero de 2026
Tus obras hablan de ti
sábado, 23 de julio de 2022
¿Quién decís que soy yo?
domingo, 1 de noviembre de 2020
¡Te admiro, me emocionas, me enamoras!
Jesús, ¡te admiro! ¡me emocionas! ¡me enamoras!
Te admiro al verte naciendo de María en un establo, trabajando como artesano durante décadas, esperando el bautismo de Juan en el Jordán «como uno de tantos», sintiendo compasión y alimentando a quienes tienen hambre de pan, justicia y esperanza, de comprensión y dignidad, de perdón y amor.
Me emociona cuando llamas Abbá (papá) a Dios; al verte bendiciendo y partiendo el pan, lavando los pies a tus discípulos como una madre o un esclavo, sudando sangre ante el acecho del mal y, finalmente, muriendo en la cruz para mostrar un amor más fuerte que el egoísmo y la muerte.
Me enamora, Jesús Resucitado, que cuentes conmigo; que me invites a trabajar y a compartir fatigas y alegrías contigo. Me emociona que me llames y motives una y otra vez, con delicadeza, sin forzarme ni amenazarme nunca.
Jesús, ¡te admiro! ¡me emocionas! ¡me enamoras! Y aun así, a veces me alejo, cuando otros caprichos me ganan la partida, cuando percibo más tu exigencia y menos tu caricia, cuando me aíslo de todos, incluso de Ti… Me alejo, porque me da vergüenza sentirme tan amado por ti y tan desagradecido contigo.
Por eso, Señor, te pido: ¡Atráeme hacia Ti! ¡Sedúceme de nuevo! ¡Enamórame!
jueves, 24 de octubre de 2019
Jesús, el crucificado bienaventurado
El fue el manso. Era su dulzura lo que cautivaba a sus amigos, lo que atraía a los niños. Sólo el demonio y los hipócritas le temían.
El conoció las lágrimas. Lloró por Jerusalén, por la dureza de quienes no sabían comprender el don de Dios que estaba entre ellos. Lloró después lágrimas de sangre en Getsemaní por los pecados de todos los hombres.
Nadie como él tuvo hambre de la gloria de su Padre. Fue el misericordioso. Todos sus milagros brotan de la misericordia. Su alma, literalmente, se abría ante aquellas multitudes que vivían como ovejas sin pastor.
Su corazón era tan limpio que ni sus propios enemigos encontraban mancha en él.
Era la paz. Vino a traer la paz a los hombres, a reparar la grieta belicosa que había entre la humanidad y Dios.
Y murió en la cruz. Fue perseguido por causa de la justicia. Era demasiado sincero, demasiado honesto para que pudieran soportarle.
José Luis Martín Descalzo
viernes, 21 de junio de 2019
Contigo todo encaja
he comprado tesoros vacíos.
He querido aprisionar amores
y he cerrado con llave mi hogar,
para que no me lo invadan.
He vestido las dudas con falsas certezas
y he tratado de matar mis miedos cerrando los ojos,
pero al final vuelvo a estar
desnudo y temblando.
Hasta que, al encontrarte, todo cambia.
Tu evangelio es fuego que me enciende,
llamada, que me pone en camino,
tesoro por el que vendo todo,
y soy tan pobre y tan rico.
Tu palabra despierta la pasión.
Tu vida es lección
que me enseña a vivir,
a querer,
a saltar al vacío.
Contigo, los sueños son posibles,
los tesoros infinitos,
el amor eterno.
La puerta está abierta,
y el hogar repleto,
de momentos
de historias
de encuentros.
La fe arriesga,
y el miedo calla.
Me visto de Ti,
en mi debilidad tu fuerza,
y todo encaja…
(José María R. Olaizola, sj)
viernes, 6 de mayo de 2016
Si Dios fuera ¡todo!
que penetra por la nariz y por todos los poros
hasta oxigenarnos los pulmones y el espíritu?
¿Y si Dios fuera "el silencio"
que envuelve cada noche en papel de celofán
nuestros sueños azules y locos?
jueves, 5 de mayo de 2016
Camino, verdad y vida
Tú eres nuestro diario camino. Nos rodeas de pastos verdes, nos llevas a aguas de reposo. Tú eres nuestra verdad, hemos decidido creerte a ti; a pesar de las luchas, enfrentando las dudas y dispuestos aun a enfrentar los golpes del mundo: porque tu verdad es paz, es amor.
Tú, Jesús
Tú, Jesús, eres el Camino, pero cuentas conmigo para mostrárselo al que se ha perdido.
Tú, Jesús, eres la Luz, pero cuentas conmigo para alumbrar al que no ve.
Tú, Jesús, eres la Vida, pero cuentas conmigo para hacer alegrar al triste.
¿Quién decís que soy yo?
Tú eres, Jesús, el camino más recto para construir un mundo de hermanos.
Tú eres, Jesús, el amigo más fiel y el esposo más amoroso.
Tú eres, Jesús, el que viene cuando todos se van y el que se queda cuando todos se marchan.
Tú eres, Jesús, la luz que se enciende cuando todo se apaga, el único que nunca falla.
Tú eres, Jesús, el sol de mis días claros y la estrella de mis días oscuros.
Alabanzas al Dios altísimo
Tú eres el fuerte, tu eres el grande, tú eres el altísimo,
tú eres el rey omnipotente; tú Padre santo, rey del cielo y de la tierra.
Tú eres el trino y uno, Señor Dios de los dioses;
tú eres el bien, el todo bien, el sumo bien,
Señor Dios vivo y verdadero.
Con autoridad
está en el servicio gratuito,
en el saludo siempre amable,
en estar atento al que llega, al que no llega
y al que no se le oye ni se le ve.
martes, 3 de mayo de 2016
Tú eres mi tesoro
porque, creyendo en tu palabra,
renuncié a poseer cosas y personas
en mi casa, en mi corazón y en mis entrañas.
lunes, 2 de mayo de 2016
Te necesitamos, Cristo
para entrar en comunión con Dios Padre
y llegar a ser como Tú, Hijo único,
sus hijos adoptivos en el Espíritu Santo.
domingo, 1 de mayo de 2016
Gracias por Jesús
porque nos has revelado el rostro de tu Hijo Jesús
y quieres recrearnos a su imagen.
Te damos gracias, Padre,
porque nos ofreces la posibilidad de vivir plenamente,
arraigados y cimentados en Él.
Gracias por Jesús
por enviar a nuestro mundo a tu Hijo Jesús.
Él es la fuente de la felicidad, la justicia y la paz,
Él es el amor que nos acaricia y nos cura,
Él es la ternura que derrite nuestra dureza,
Te bendecimos por el don del Espíritu
que, por tu Hijo, haces al mundo.
Te bendecimos, Padre,
por haber puesto tu Espíritu en el ser humano:
Espíritu de luz en los profetas,
Espíritu de verdad en los testigos.
Espíritu de fortaleza en los que luchan por la justicia.
Te bendecimos por el don del Espíritu
por el don del Espíritu que, por tu Hijo, haces al mundo.
Lo hiciste al principio,
cuando incubabas el universo al calor del Espíritu,
para que naciera un mundo de luz y de vida,
que pudiera albergar al hombre.
sábado, 5 de marzo de 2016
Cristo sacerdote
que ofreciste tu palabra, tu cariño, tu vida,
que sigues ofreciéndote a nosotros en la Eucaristía,
para que todos podamos disfrutar del amor de Dios,
para enseñarnos que sólo el camino del servicio y la entrega
nos conduce a la felicidad más grande, a Dios.