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martes, 24 de febrero de 2026

Al amanecer

A mí, Señor, me llamaste al amanecer. Aún recuerdo aquella hora privilegiada entre todas. Siempre presente, pero invisible, en mi vida. Gozando siempre de tu confianza, del consuelo de tu comprensión.

Durante toda mi vida he vivido en una intimidad casi cotidiana contigo. Tu imagen no ha salido nunca de mi pensamiento. Los acentos de tu voz tan dulce y tan inflexible no han parado de resonar en mi corazón.

En los momentos más difíciles no has dejado de iluminarme. Comprendiéndote y amándote en Ti, voy revistiéndome de Ti para ser cada día más Tú en Ti. Así voy dándote forma y rostro para que puedas seguir siendo el Verbo que se hace carne en nosotros muy en silencio.

José María Andreu 

La fe se prueba en el desierto

Señor, sabemos que la fe se prueba en el desierto y que la vida cristiana exige esfuerzo, disciplina y perseverancia. Cuando las tentaciones nos inviten a elegir caminos más fáciles, cuando dudemos de nuestro crecimiento o nos sintamos desanimados, danos la fuerza de tu Espíritu para permanecer fieles a tu amor, a tu camino de ternura, pobreza, servicio y entrega.

Y, sobre todo, Señor, aumenta nuestra confianza. No permitas que el miedo o la sensación de derrota nos paralicen. Tú no te alejas cuando caemos, no te cansas de buscarnos, no abandonas a quien se deja encontrar. Allí donde todo parece árido, tú te revelas como Aquel que sostiene, alimenta y acompaña. Tu amor es más fuerte que el mal y nos abre un camino de libertad.

Amén. 

lunes, 2 de febrero de 2026

¿No te importa que nos hundamos?

Señor Jesús,
cuando las olas de la vida golpean con fuerza
y sentimos que todo se tambalea,
brotan en nosotros palabras antiguas y siempre nuevas:
“Señor, ¿no ves que nos hundimos?”
A veces el miedo nos supera,
la incertidumbre nos paraliza,
y olvidamos que Tú estás dentro,
aunque parezcas dormido,
aunque el viento ruja y empuje.
Por eso hoy te decimos:
despierta nuestra confianza,
calma nuestros temores,
sostén nuestra frágil fe.
Y cuando nos preguntes: “¿Aún no tenéis fe?”,
concédenos responderte con la vida,
creyendo incluso cuando no te vemos,
esperando incluso cuando no entendemos,
amando incluso cuando parece inútil.
Quédate en nuestra barca, Señor,
y enséñanos a navegar contigo
en medio de cualquier tormenta.

Amén. 

viernes, 30 de enero de 2026

Nos cuesta el riesgo

Queremos estar seguros, seguros del todo.
Aunque presumamos de aventureros, lo cierto es que nos cuesta el riesgo.
Danos sabiduría para aceptar que en las decisiones más importantes de la vida
nunca tenemos plena seguridad.
Cuando Tú nos llamas, nunca podemos tener todo controlado.
Para poder vivir, para poder avanzar en la vida, como personas y como cristianos,
necesitamos confianza.
Sin confianza, sin riesgo, no puede haber avances.
Señor, nos falta confianza en Ti, creemos que no sabes hacer tu oficio de Dios.
Perdona y cura nuestras impaciencias y desconfianzas.
Aumenta nuestra fe en Ti, porque sólo Tú escuchas siempre nuestras oraciones,
cumples todas tus promesas y nos das en cada momento lo que más nos conviene. 

martes, 18 de julio de 2023

Locos por acumular

Me gusta acumular, Señor,
hasta lo que no utilizaré jamás.
Me compro el último capricho,
Quiero conseguir todos mis objetivos.
Vivo demasiado centrado en mí.
Confío poco en Ti
y, por eso, me lleno de cosas,
que nunca me darán tu alegría y tu paz.
Frena, Señor, esta locura.
Que siga el camino de la viuda pobre,
que da todo lo que tiene para vivir.
Que viva como esa misionera,
que no deja para mañana lo que puede dar hoy.
Que comparta como esa familia necesitada,
que divide su comida con quien no tiene nada.
Que tenga el corazón y las manos abiertas,
para dar todo, para darme del todo,
como Tú y Contigo.
Amén.

sábado, 23 de julio de 2022

No tienen vino

No tienen vino,
no tienen pan.
Haced lo que Él os diga.
Mi Hijo se encargará.

Danos tu mirada,
Madre de la humanidad,
para que estemos atentos
a toda necesidad.

No tienen vino,
no tienen pan.
¡Quién ofrece su vida
se convierte en vino y pan!
¡Quién ofrece su vida
se convierte en vino y pan!

Ixcis


Como niños

Señor, delante de ti, yo quiero ser sólo un niño.
Quiero despojarme, Señor, de mis pretensiones y vanidades;
quiero ver las cosas como son, con simplicidad,
sin las complicaciones que traen los años.

Quiero correr hacia Ti con absoluta confianza
y acurrucarme en tu corazón, como una niña,
que busca a su madre tras darse un susto
Quiero mirarte a los ojos amorosos
y descansar en paz.

Señor, deseo apoyarme sólo en tu amor
y llenarme de la alegría de haber hallado tu amor.
Tu amor es la casa que me tienes preparada;
y entro en ella sin que me avergüence mi pecado;
sólo deseo habitar en tu casa todos los días de mi vida.

Tú nunca me vas a echar,
sólo me pides que crea en tu amor,
que me atreva a vivir en tu amor,
Que nunca me falten la humildad y la confianza de los niños;
para que el orgullo y los desengaños nunca me separen de ti.
Que pueda amarte con todo el corazón
y compartir tu amor con los más pequeños. Amén.

No se turbe vuestro corazón

¿Por qué se me turba el corazón, Señor?

Por la incertidumbre, el miedo, el sentimiento de culpa, el fracaso;
se turba porque quiero tener el control sobre las personas y las cosas;
llego a creer que puedo garantizar mi futuro, mi salud, el bienestar de mis seres queridos...
 
Perdona y cura mi ansia de controlar, de creerme Dios y no criatura.
Aumenta mi fe, Señor, en Ti, en tu amor, que nunca falla.
Aumenta mi fe en el amor que recibido y en el que puedo dar.
Que el amor que recibo serene mi espíritu agitado
y que al amor que ofrezco alivie a quienes están agobiados.
Amén.

viernes, 22 de julio de 2022

Sin mí no podéis

Señor Jesús, cura nuestra fiebre de orgullo,
que nos lleva a creernos personas todopoderosas,
a no reconocer que hemos recibido todo lo que tenemos,
a actuar por nuestra cuenta, sin pedirte luz y fuerza,
a cerrarnos a la ayuda de tantas personas buenas y sabias.

Señor, danos un corazón sabio, un corazón humilde;
para que sepamos reconocer nuestra pequeñez
y nos abramos al gozo de crecer y trabajar contigo.
Que sepamos acoger tu gracia en la buena gente que nos rodea;
en el silencio de la oración y en la celebración de los sacramentos;
en los deseos más hondos y limpios de nuestros corazones;
en la comunidad de los que queremos amarte y seguirte.
Amén.

Así te ha parecido bien

Padre bueno, sabemos que Tú eres muy grande; que Tú sabes más que nosotros, que tú ves más y mejor a cada persona y a la humanidad en su conjunto; que amas mucho más que nosotros, que buscas nuestro bien mucho más que nosotros, que gobiernas el mundo, respetando nuestra libertad, mucho mejor de lo que podríamos hacer nosotros…
 
Lo sabemos, pero aun así, nos revelamos, no entendemos cómo permites ciertas cosas, incluso nos enfadamos contigo, enfados que tú encajas con comprensión y ternura, como una madre o un padre soportan con paciencia los enfados de un hijo, al sentirse menos querido o menos favorecido que el resto de sus hermanos…
 
Perdona nuestra arrogancia y orgullo. Danos un corazón humilde, como el de tantas personas sencillas que se emocionan ante tu presencia, que sienten tu fuerza para vencer el pecado, que se conmueven con el dolor ajeno, que lloran por la guerra de Ucrania o de Siria, aunque no sepan dónde está en el mapa. Danos un corazón humilde, Señor.

sábado, 15 de enero de 2022

Gracias, Padre, por el año que termina.

Gracias, Padre, por todo cuanto me diste en el año que termina.
Gracias por los días de sol y los nublados tristes;
por las tardes tranquilas y las noches oscuras.
Gracias por la salud y la enfermedad, por las penas y las alegrías.
Gracias por todo cuanto me prestaste y luego me pediste.

Gracias Señor por la sonrisa amable y por la mano amiga, por el amor y por todo lo hermoso y por todo lo dulce. Por las flores y las estrellas, por la existencia de los niños y de las almas buenas.
Gracias por la soledad, por el trabajo por las inquietudes, las dificultades y las lágrimas. Por todo lo que me acerco a Tí...
Gracias por haberme conservado la vida y por haberme dado techo, abrigo y sustento...

¿Qué me traerá el año que empieza?
Lo que Tú quieras Señor. Pero te pido FE para mirarte en todo, ESPERANZA para no desfallecer y CARIDAD para amarte cada día más y para hacerte amar.

Dame paciencia y humildad, desprendimiento y generosidad.
Dame Señor, lo que Tú sabes que me conviene y yo no sé pedir.
Que tenga el corazón alerta, el oído atento, las manos y la mente activas y que me halle siempre dispuesto a hacer tu Santa Voluntad.
Derrama Señor, tus gracias sobre todos los que amo y concede Tu paz al mundo entero...
Así sea.

Web católico de Javier

domingo, 31 de octubre de 2021

Humildes, responsables y confiados

A veces pretendemos grandezas que superan nuestra capacidad. A menudo, no somos conscientes del poder que Tú has puesto en nuestras manos. En tantas ocasiones, no confiamos en que Tú haces posible lo imposible.
 
Padre bueno, danos sabiduría para reconocer y agradecerte las capacidades que nos has dado, para nuestro bien y el de tantas personas que nos rodean. Danos fuerza, para hacer todo lo que está en nuestras manos, con paz, generosidad, inteligencia y gratitud. Haznos humildes y confiados, para dejar en tus manos lo que nos supera, lo que nos parece imposible.
 
Que no olvidemos nunca que Tú eres nuestro Dios, un Padre todopoderoso y todoamoroso, que nos acompañas, nos cuidas y nos das vida. Ayúdanos a confiar menos en el dinero, a buscar sobre todo tu Reino de fraternidad y justicia, a abandonarnos en tus manos amorosas y providentes, con la seguridad de que, pase lo que pase, nunca quedan defraudados quienes lo esperan todo de ti.

lunes, 26 de abril de 2021

Me gusta escribir tu nombre

Ya ves qué tontería,
me gusta escribir tu nombre,
llenar papeles con tu nombre,
llenar el aire con tu nombre;
decir a los niños tu nombre,
escribir a mis seres queridos muertos
y contarles que te llamas así.

Me creo que siempre que lo digo me oyes.
Me creo que da buena suerte.
Voy por las calles tan contenta
y no llevo encima más que tu nombre.

Gloria Fuertes

domingo, 25 de abril de 2021

Gestionar el miedo

Señor, Tú sabes que tengo miedo, aunque a veces no lo demuestre. Tengo miedo a las enfermedades, a la muerte de personas queridas, al desamor, al sufrimiento de los míos, a perder la confianza de los amigos, a depender de los demás, a la posibilidad de que pueda hacer daño a otros, a no tener lo necesario para vivir…

Y muchas veces, cuando tengo miedo, me encierro con mi propia angustia, veo enemigos hasta en las personas que más me han ayudado, culpo a los políticos, a los inmigrantes, a los jefes, a los sacerdotes… Incluso desconfío de Ti y de tu bondad.

Señor, que el miedo me ayude a ser más prudente; a compartir mi pequeñez con los hermanos que me pueden sostener; a abrirme con humildad y confianza a Ti. Ayúdame, Señor, porque, cerca de Ti, todo tiene arreglo, hasta la muerte. Amén.

La medida que uséis

 En muchas ocasiones, nos cansamos de hacer el bien,
nos parece que no merece la pena ser generosos,
creemos que a los sinvergüenzas les va mejor en la vida,
que trabajar por la verdad y la justicia crea muchos problemas.
Así nos sucede en muchas ocasiones, Señor.

Por eso, te pedimos:
ayúdanos a ver más allá de las apariencias;
danos luz para aprender la lección del Evangelio:
la medida que usemos la usarán con nosotros;
quien tiene el corazón abierto para dar, lo tiene abierto para recibir;
quien trata mal a los demás, acaba quedándose solo;
quien siembra generosamente, generosamente recogerá;
quien siembra tacañamente, tacañamente recogerá;
quien procura perdonar, es capaz de acoger y sentir el perdón;
quien procura ser transparente, tiene como premio la verdad;
quien no se sacrifica por nadie, pierde la alegría de vivir;
quien comparte, tarde o temprano, recibe el ciento por uno.
quien es capaz de morir por amor, recibe la vida eterna.

martes, 8 de diciembre de 2020

Ahora

Señor, ayúdame a seguir tus llamadas ahora, 
sin dejarlo para luego, inmediatamente;
aunque me cueste mucho abandonar lo que llevo entre manos:
aunque tenga que renunciar a seguridades y comodidades,
aunque no sepa dónde me conducirás y cómo viviré;
aunque no me prometas un camino de rosas:
pero con la confianza de que Tú nunca me fallarás,
cumplirás tu promesa de estar siempre con nosotros,
compartiendo tu amistad, tu sueño, tu lucha, tu cruz y tu gloria.

Señor, ayúdame a seguir tus llamadas ahora, 
sin dejarlo para luego, inmediatamente;
esas llamadas que puedo escuchar en mi conciencia, en tu Palabra,
 y en el hambre de justicia, amor, esperanza y paz de cada persona. 
Amén.

sábado, 28 de noviembre de 2020

Creer en el invierno de la vida

Padre bueno, enséñanos a reconocer los signos de tu Reino, cuando el árbol de la vida está lleno de hojas verdes y frutos maduros: las personas que se juegan la salud y la vida por los demás; las que cuidan a los que llegan en pateras y a quienes no tienen casa; las sanitarias y sacerdotes que cogen la mano a los enfermos, aunque tengan miedo; esas personas que nos impactan por su sencillez, su sinceridad, su entrega, su generosidad; las comunidades verdaderamente fraternas, donde se comparte y todos se ayudan mutuamente; tantos padres y madres que se sacrifican cada día por sus hijos con una sonrisa. ¡Qué fácil es encontrarte en estos frutos maduros y en tantos otros!

Y qué difícil es reconocerte cuando el árbol de la vida está desnudo de hojas y frutos: cuando solo se difunden malas noticias y parece que la malicia se extiende; en los días en los que no te sientes hermano, ni amigo, ni hijo. En esos momentos, también estás, aunque lo nieguen las apariencias y las sensaciones. Tú, Dios bueno, eres como la sabia, que, silenciosamente, sostiene el árbol y, en su momento, ceba y abre las yemas, hace brotar ramas, hojas y flores y, finalmente, alimenta y madura los frutos. Ayúdanos a crecer en esta esperanza. Amén.

Perseverancia

Señor Jesús, te pido que sigas sosteniendo y guiando a las personas que sufren por tu causa, por decir verdades incómodas, por defender a los más indefensos, por dar testimonio coherente de tu amor… Concédeme aprender de ellas y crecer en confianza, para que también yo me deje conducir por Ti.

Ayúdame a asumir que en todos los proyectos importantes de la vida surgen contratiempos y sufrimientos. Dame fuerza para ser perseverante en mis compromisos familiares, sociales, eclesiales, personales… Que no los abandone, hasta que haya hecho todo lo posible para hacerlos realidad. Siempre contigo y como Tú.  Amén.

¡No tengáis pánico!

Señor Jesús, esta pandemia nos asusta. A veces incluso nos produce pánico. Nos preguntamos: ¿cuándo pasará? , ¿me contagiaré?, ¿cuántos seres queridos  se van a quedar en el camino?,  ¿cuánta pobreza y dolor va a generar?

Nos creíamos fuertes, seguros, casi invencibles… Nuestra fe en la ciencia nos hacía permanecer tranquilos. Y ahora nos sentimos vulnerables, impotentes, desarmados... como niños pequeños, alejados de sus padres. 

En estos momentos de inquietud, tu palabra resuena en nuestros corazones: ¡No tengáis pánico! Señor, ayúdanos a aceptar nuestra pequeñez y a confiar en Ti; a recordar que después de cada tormenta llega la calma y tras la muerte, la vida eterna; a transmitir esta confianza y esta esperanza. Amén.

Dichoso el que se apiada y presta

Dichoso quien confía en el Señor
y ama de corazón sus mandatos.
Reparte dinero a los pobres,
su caridad es constante, sin falta.
En las tinieblas brilla como una luz
el que es justo, clemente y compasivo.

Dichoso el que se apiada y presta,
y administra rectamente sus asuntos,
porque jamás vacilará.
El recuerdo del justo será perpetuo.

El malvado, al verlo, se irritará,
rechinará los dientes hasta consumirse.
La ambición del malvado fracasará.

Pero el justo no temerá las malas noticias,
su corazón está firme en el Señor.
Su corazón está seguro, sin temor,
y alzará la frente con dignidad.

Salmo 112 (adaptación)