Señor, me gustaría ver como Tú ves,
valorar a las personas y a las cosas como Tú,
ofrecer mi fuerza, mi amor y mi vida a tu Reino,
a hacer realidad tu sueño para este mundo...
Pero a menudo me dejo llevar por la mundanidad:
me importa más la apariencia que lo importante,
busco mi fama y mis intereses más que tu Reino,
me afano más por las cosas que por las personas...
Señor, convierte mi mirada, mi corazón y mi vida entera,
para no perder energía en sostener ruinas,
y dedicarme a amarte y servirte en todo,
para gloria tuya y bien de la humanidad sufriente.
Amén.