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miércoles, 5 de abril de 2023

Acojo tu llamada en mi corazón

Acojo tu llamada en mi corazón: “vuelve a mí”.
Tu añoras mi cercanía, mi amor, mi confianza;
y yo añoro tu ternura, tu palabra, tu alegría, tu paz.
Después de tantos tumbos, ¡déjame abrazarte de nuevo!
Que ni el pecado ni el orgullo me separen de Ti.
 
Pongo mi vida en tus manos, cúrala y recréala.
 

domingo, 25 de abril de 2021

Buscar a Dios

Señor Jesús, a veces te busco solo en los libros, en mis razonamientos, en la comodidad de mi sillón. Y tú me invitas a levantarme y a descubrirte en la vida: Venid y veréis. Tú te muestras en el amor de los enamorados, en el tesón de los que trabajan por la justicia y la paz; en las comunidades donde se comparten dudas, sueños, alegrías y sufrimientos; en los momentos de oración, cuando siento que tu mirada amorosa me envuelve; en el empeño de seguir tu modo de vida…

Qué yo también sepa transmitir la fe así: no tanto desde teorías, sino, sobre todo, desde la experiencia de vivir con el corazón abierto a Ti, a tantos hermanos y hermanas de comunidad, en los que me apoyo; a tantas personas que me ayudan y a las que puedo ayudar. Amén.

sábado, 28 de noviembre de 2020

Acercarse a Dios

Zaqueo quería conocerte, Señor;
quizá por simple curiosidad,
o tal vez por necesidad,
quizá porque tu nombre sonaba ya,
o por un íntimo anhelo que le quemaba,
quizá porque ya tenía sed de justicia.
Y aunque lo intentaba, no lo conseguía.

Pero Tú, Señor, alzas la vista hacia Él,
y tus ojos  se cruzan con los suyos.
Tu voz, que resuena amiga,
saca a Zaqueo de su ceguera:
dudas, temores y culpas.
Hay encuentro, diálogo y mesa,
y en su propia casa, cueva de estafas,
se enamora y te lo dice a su manera.

Así surge una nueva vida
para él y para todos los que te buscan.
Señor, sé que me esperas y me buscas,
en el Sagrario, en los que sufren, en la creación, 
en mis deseos de seguirte y de amar más y mejor;
quiero encontrarte, hablar contigo y abrazarte otra vez;
para abrirme, contigo y como Tú, al bien de mis hermanos.
Amén.

Adaptación de una plegaria de Florentino Ulibarri.

domingo, 1 de noviembre de 2020

Gracias por salir a mi encuentro,

Señor Jesús,
Gracias por salir a mi encuentro, una y otra vez.
Gracias por las mujeres que has puesto en mi camino,
que han salido contigo a buscarme, para mostrarme tu reino.
Gracias por curarme de tantas enfermedades:
la indiferencia, la tristeza, la desesperanza, la desconfianza…

Gracias porque me permites compartir tu amistad y tu misión,
con tantos hombres y mujeres que, a pesar de sus fallos,
sueñan y trabajan por un mundo más fraterno,
en el que todos podamos sentir el amor maravilloso del Padre.
Muéveme, Jesús, para que yo también me ponga en camino.
como Tú, Jesús. Siempre como Tú y contigo.

sábado, 9 de mayo de 2020

Venid y lo veréis

Tú nos invitas a ponernos en camino,
a salir de nuestras casas (situaciones, miserias, enfermedades, dolencias)
y a recorrer un itinerario de fe,
un camino en el que los que te sigan
irán descubriendo y respondiendo
a la pregunta por tu identidad.

La gente pregunta quién eres
y tú respondes “venid y lo veréis”,
“llamad y se os abrirá”,
“amad por encima de todo”,
“perdonad hasta setenta veces siete”,
“construid vuestra casa sobre la roca”,
“sembrad con perseverancia y sed pacientes”…
…porque tú nos quieres en camino, en movimiento, en acción
y en este no parar te nos descubres tal cuál eres.

Dame la oportunidad de acercarme a ti,
de preguntarte quién eres
y de conocer la respuesta
en el seguimiento fiel a tu persona y a tu proyecto,
a tu evangelio y a la misión. Así sea.

sábado, 6 de enero de 2018

Caminando con los magos

Señor Jesús, me impresiona la historia de los magos.
Dame luz y fuerza para ser como ellos y recorrer su camino.

Viven sin problemas, pero su corazón no está satisfecho.
Que también yo escuche los deseos más hondos del corazón.

Buscan algo distinto, están atentos y una estrella los ilumina.
Abre mis ojos y mis oídos, para descubrir las señales que me conducen a Ti.

Sin tener claro su destino, dejan lo suyo y se ponen en camino.
Quítame, Señor, la pereza y el miedo, que no me dejan avanzar.

Te buscaron en la riqueza de un palacio y en el poder de un rey,
También yo me empeño en buscarte en lugares que no son los tuyos.

Al fin te adoraron en la pobreza de un establo y en la ternura de un bebé.
Que yo sepa encontrarte en la vida de cuantos me necesitan y en el cariño de quienes me aman.

Fueron generosos. Te regalaron lo que para ellos era lo más valioso.
Que también yo te ofrezca lo mejor: mi tiempo, mi vida, mi amor.

El encuentro contigo les cambió y volvieron a casa por otro camino.
Señor, ¡cámbiame la vida! Cambiala, como quieras. La dejo en tus manos.

viernes, 6 de mayo de 2016

Volver cada día a tu regazo

Volver cada día a tu regazo.
Marchar y volver,
volver y marchar.

Nuestra vida es un continuo abandono de tu casa
y de tu compañía.
Tomamos la hacienda y nos vamos,
y la malgastamos.

Vivo sin vivir en mí

Vivo sin vivir en mí
y tan alta vida espero
que muero porque no muero.

Vivo ya fuera de mí,
después que muero de amor,
porque vivo en el Señor,
que me quiso para sí;
cuando el corazón le di
puso en mí este letrero:
«Que muero porque no muero».

Esta divina unión,
y el amor con que yo vivo,
hace a mi Dios mi cautivo
y libre mi corazón;
y causa en mí tal pasión
ver a mi Dios prisionero,
que muero porque no muero.

¡Ay, qué larga es esta vida!
¡Qué duros estos destierros,
esta cárcel y estos hierros
en que está el alma metida!
Sólo esperar la salida
me causa un dolor tan fiero,
que muero porque no muero.

Acaba ya de dejarme,
vida, no me seas molesta;
porque muriendo, ¿qué resta,
sino vivir y gozarme?
No dejes de consolarme,
muerte, que ansí te requiero:
que muero porque no muero.

Santa Teresa de Jesús

Venid a un sitio tranquilo

Venid a un sitio tranquilo;
a un lugar apartado del bullicio agobiante
que nos acompaña día y noche;
a un lugar retirado
de vuestros negocios y preocupaciones,
de vuestras falsas necesidades;
a un lugar apropiado para encontraros
con Dios, entre vosotros y con vosotros mismos.
Venid a un sitio adecuado
para reparar fuerzas.

domingo, 1 de mayo de 2016

Tarde te amé

Tarde te amé, hermosura tan antigua y tan nueva, tarde te amé.
Y he aquí que Tú estabas dentro de mí y yo fuera,
y fuera te buscaba yo, y me arrojaba sobre esas hermosuras que Tú creaste.
Tú estabas conmigo, pero yo no estaba contigo.
Me mantenían lejos de Ti aquellas cosas que, si no estuviesen en Ti, no existirían.

sábado, 5 de marzo de 2016

Reyes magos inquietos

Señor, también nosotros, como los magos de Oriente,
sentimos insatisfacción, inquietud, vacío…
Lo que ayer nos hacía felices, hoy nos cansa.
Siempre nos dejan vacíos el egoísmo, el rencor, la mentira;
la búsqueda obsesiva de dinero, de poder, de placer...

martes, 16 de febrero de 2016

Una alegría no pasajera

¿Qué le dirás, Dios mío cuando llegue a tu presencia y se encuentre frente a Ti?
Le dirás: ánimo hijo, te has portado bien.
XXX se quedará mudo,
porque llevaba preparada una explicación.
Tú le tomarás de la mano
y le enseñarás tu casa con todo detalle.
Casi no te atreverás a decir palabra.
Solamente, como de pasada, le dirás:
“ya teníamos ganas de verte aquí, con nosotros”

XXX te mirará al rostro asombrado y verá que te brillan los ojos
y que luchas para que no te caiga ninguna lágrima de ternura.
Y sus explicaciones e historias se le irán todas de la cabeza.
Y sus fallos quedarán sepultados
para siempre en el baúl vacío de los recuerdos muertos.
Y disfrutará de tu amor gratuito, como la lluvia y el sol.
Comprenderá del todo la parábola del hijo pródigo.
Y se le quedará clavada en el corazón
una palabra eterna que la estás diciendo desde ahora: HIJO, XXX!
Y sentirá por primera vez una alegría no pasajera.

domingo, 24 de enero de 2016

Atráenos hacia Ti

Señor,
son muchas, cada vez más,
las cosas que nos apartan de Ti.
Esas preocupaciones estériles,
esos frívolos placeres,
esos inútiles cuidados,
esas ilusiones inconsistentes,
esas causas triviales,
esos vacíos deberes...

Si me pierdo

Señor, si me pierdo, búscame.
Si somos muchos y entre todos ellos me pierdo, ven a por mí.
Si me encuentras sé que te alegrarás
y que yo me alegraré contigo.

viernes, 18 de diciembre de 2015

En vela

Señor,
nos quieres en vela,
despiertos, atentos, sin perdernos una,
con los ojos fijos en ti y en el mundo en el que vivimos,
en las personas que gozan y sufren a nuestro lado;
porque Tú estás presente en todo lo que sucede
y nos hablas desde cada acontecimiento.

Por los internautas

Señor Jesús,

Tu voz calma las aguas en el mar de Galilea. Regálame tu voz, regálame tu acento y guíame a través del mar del nuevo milenio, este mar inmenso que todos llamamos Internet.

Frente a esta pantalla desfilan los dolores y las esperanzas, los gozos y las angustias de millones y millones de mis hermanos. Las noticias, las empresas, las conversaciones y los correos son otras tantas puertas que me acercan a las historias y los corazones de tus hijos, aquellos por los que tú, Jesucristo, rogaste con lágrimas en Getsemaní y con tus llagas y sangre en el Calvario.

Ven y verás

Señor Jesús,
ser cristiano no es una teoría,
es una experiencia,
Es un encuentro contigo,
Es acoger el Amor del Padre.
Es dejarse llevar por el Espíritu.
Es vivir como hermanos.
Es seguir el camino de la entrega.
Es dejarme llevar por Ti.
Es abrazar la cruz del amor.
Es gozar ya de la resurrección.

Un corazón vacío

Señor Jesús, queremos un corazón vacío, desinstalado.

Señor Jesús, ábrenos el corazón a la escucha.
Ábrenos el corazón desde la soledad, desde el silencio.
Ábrenos el corazón al contacto de tu Palabra.
Ábrenos el corazón al soplo de tu Espíritu.

Asunción

Señor Jesús, en tu resurrección, venciste a la muerte
y abriste las puertas de la vida eterna, eternamente feliz,
puertas que ha traspasado la Virgen María, nuestra madre,
al ascender en cuerpo y alma a la Casa del Padre.

martes, 15 de diciembre de 2015

Como los magos

Señor, has puesto en nuestro corazón el deseo de ser felices,
la esperanza de disfrutar cada día un amor más grande,
el sueño de vivir en un mundo nuevo, en el que reine la paz.
Sólo Tú, Señor, puedes darnos esa felicidad, ese amor y esa paz.

Para encontrarte, hay que dejar comodidades, rutinas y egoísmos
y ponernos en camino, como los magos de Oriente;
hay que tener unos ojos limpios, para reconocerte
en un bebé, en cada persona, en el pan que comulgamos.

Somos la obra de tus manos, Señor. Nos hiciste para Ti
y nuestro corazón estará inquieto hasta que no descanse en Ti.

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Señor, has puesto en nuestro corazón el deseo de ser felices,
la esperanza de disfrutar cada día un amor más grande,
el sueño de vivir en un mundo nuevo, en el que reine la paz.
Sólo Tú, Señor, puedes darnos esa felicidad, ese amor y esa paz.
Somos la obra de tus manos, Señor. Nos hiciste para Ti
y nuestro corazón estará inquieto hasta que no descanse en Ti.

Para encontrarte, hay que dejar comodidades, rutinas y egoísmos
y ponernos en camino, como los magos de Oriente;
hay que estar atentos para descubrir las estrellas
que brillan en nuestro corazón y nuestro mundo;
hay que tener unos ojos limpios, para reconocerte en un bebé,
en cada persona, en cada acontecimiento, en el pan que comulgamos.

Danos un corazón agradecido y generoso que sepa adorarte,
que sepa reconocer tu grandeza en el niño más pequeño y pobre
y ofrecerte con amor lo que sabemos, lo que tenemos, lo que somos.