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sábado, 15 de enero de 2022

Te encuentro en el dolor

¡Te he encontrado en muchos lugares, Señor!
Te he sentido palpitar en el silencio profundo de una ermita alpina,
en la penumbra del sagrario de una catedral vacía,
en el respiro unánime de una muchedumbre que te ama y llena las arcadas de tu iglesia de cantos y de amor.
Te he encontrado en la alegría.
Te he hablado más allá del firmamento estrellado, mientras, de noche y en silencio, volvía del trabajo a casa.
Te busco y a menudo te encuentro.

Pero donde siempre te encuentro es en el dolor.
Un dolor, cualquier dolor, es como el sonido de la campanilla que llama a la esposa de Dios a la oración.
Cuando aparece la sombra de la cruz, el alma se recoge en el tabernáculo de su intimidad
y olvidando el tintineo de la campana, te «ve» y te habla.

Eres Tú, que vienes a visitarme.
Soy yo que te respondo: «Heme aquí, Señor. Te quiero. Te he querido».
Y en este encuentro mi alma no siente su dolor, pues está como embriagada de tu amor,
invadida por Ti, impregnada de Ti: yo en Ti, Tú en mí, a fin de que seamos uno.
Luego, abro de nuevo los ojos a la vida, a la vida menos verdadera, divinamente aguerrida,
para conducir tu guerra.

Chiara Lubich

jueves, 13 de mayo de 2021

Abiertos a la verdad

Señor Jesús, a veces no me doy cuenta de que mi verdad es muy pequeña y la Verdad muy grande. Parece que no existe más de lo que yo veo, pienso y siento.

Dame un corazón sensible a la luz de tu Palabra y a las inspiraciones de tu Espíritu, que me ayudan a ver más allá, a ensanchar los límites de mi pensamiento, a multiplicar mi sensibilidad.

Que sepa mantener los oídos y los ojos bien abiertos, para aprender cada día, a través de todas las personas: ricas y pobres, analfabetas o universitarias, creyentes o ateas, más santas o más pecadoras, de cualquier credo o ideología. Amén.

domingo, 25 de abril de 2021

Buscar a Dios

Señor Jesús, a veces te busco solo en los libros, en mis razonamientos, en la comodidad de mi sillón. Y tú me invitas a levantarme y a descubrirte en la vida: Venid y veréis. Tú te muestras en el amor de los enamorados, en el tesón de los que trabajan por la justicia y la paz; en las comunidades donde se comparten dudas, sueños, alegrías y sufrimientos; en los momentos de oración, cuando siento que tu mirada amorosa me envuelve; en el empeño de seguir tu modo de vida…

Qué yo también sepa transmitir la fe así: no tanto desde teorías, sino, sobre todo, desde la experiencia de vivir con el corazón abierto a Ti, a tantos hermanos y hermanas de comunidad, en los que me apoyo; a tantas personas que me ayudan y a las que puedo ayudar. Amén.

jueves, 24 de octubre de 2019

Como la cierva anhela los arroyos


Como la cierva anhela los arroyos
así te anhela mi ser, Dios mío
Mi ser tiene sed de Dios, del Dios vivo,
¿cuándo podré ver tu rostro?

Cuando mi vida se vuelve gris,
cuando me pregunto: “¿dónde estás?”
cuando me asalta la nostalgia por tiempos mejores,
cuando desfallezco y me siento apagado,
entonces me vuelvo a ti: Dios mío
Te preguntaré: “¿Dónde estás?
Te diré: “no me olvides”,
y tú me responderás.
De día me enviarás tu amor
y de noche cantaré tu canto

(pausa / breve silencio)

Cuando me sienta cansado,
cuando me invada la duda
cuando me duelan las cosas
cuando me falte el amor
entonces me volveré a ti: Dios mío

Enviarás tu luz y tu verdad
ellas me guiarán
me llevarán por el camino de la vida
y me darán la alegría profunda,
la esperanza firme,
la luz única

Inspirado en los salmos 42 y 43

viernes, 6 de mayo de 2016

El joven rico... al cabo de unos años

Y al cabo de unos años, más o menos,
tras una buena dosis
de aventura y desengaño,
volvemos a encontrarnos cara a cara,
porque queremos y aún soñamos,
con el Maestro que nos miró con cariño
aunque no seguimos su camino.

En ti y por ti

¡Ven Señor Jesús!,
introduceme en el dialogo incesante en el seno de tu Padre!
Deposita mi oracion en la tuya.
Haz tus intenciones mas importantes que las mías.
¡Que yo ore en tu oración, Señor Jesús!

Oh! Jesús mio, concédeme ser en ti y por ti, lo que quieres que sea;
pensar en ti y por ti, lo que quieres que piense;
concédeme hacer, en ti y por ti, lo que quieres que haga.
Concédeme decir, en ti y por ti,lo que quieres que diga.
Concédeme amar, en ti y por ti, a cuantos Tu propones mi amor.
Dame la fuerza de sufrir, en ti y por ti con amor, lo que quieres que sufra.

Haz que te busque siempre y en todo lugar,
para que me guíes y purifiques, según tu Divina Voluntad.

Al buen pastor

Ven, Jesús, a buscarme,
busca a la oveja perdida.

Ven, pastor.
Deja las noventa y nueve
y busca la que se ha perdido.

jueves, 5 de mayo de 2016

Deseo de Dios

Tú te has acercado,
has soplado sobre los rescoldos de mi corazón,
y luz, calor, fuego y vida
han surgido gratis
inundando todo mi ser

¡Te busco, Dios!

Tú, mi esperanza,
óyeme para que no sucumba al desaliento.
Tú, mi anhelo,
óyeme para que no me dé por satisfecho.
Tú, vida para mi vida,
óyeme para que no deje de buscarte.

Buscarte día a día,
en soledad y compañía,
en los momentos de euforia y alegría,
y en los de tedio y desgana.
Buscarte compartiendo y recibiendo,
buscando y preguntando,
sirviendo y sembrando,
luchando y amando,
orando y glorificando,
trabajando y estudiando,
dialogando y soñando,
muriendo y creando,
viviendo sin fronteras ni murallas.

¡Te busco, Dios!
¡Quiero ver tu rostro!
¡¡Quiero ver tu rostro!!

Saliste a mi encuentro cuando no te esperaba.
Atravesaste puertas y ventanas,
valles y montañas
ríos y murallas,
desiertos y playas,
calles y plazas,
tugurios e iglesias,
tabernas y fábricas...
Te hiciste el encontradizo.
Me sorprendiste a tu manera.
Me tomaste de la mano
como si nos conociéramos de toda la vida.
Y estuvimos un rato juntos.

Te vi un poco,
te sentí junto a mí.
Quiero conocerte más
y tenerte más cerca.
Quiero sentir el calor de tu regazo,
la ternura de tus entrañas,
la pasión de tu corazón,
la angustia de tu alma,
las palabras de tu boca,
el aliento de tu espíritu...
No te hagas esperar.
Te estoy llamando.
Ábreme y déjame entrar...

¡Te busco, Dios!
¡Quiero ver tu rostro!
¡¡Quiero ver tu rostro!!

Florentino Ulibarri

Venid y lo veréis

Todo comenzó con un encuentro fortuito
un día cualquiera
a eso de las cuatro de la tarde,
una hora sin programaciones.

martes, 3 de mayo de 2016

¿Tienes sed de amor?

¿Tienes sed de amor?
«Si alguno tiene sed, venga a Mí y beba...» [Jn 7, 37]
Yo le saciaré y le llenaré.
¿Tienes sed de ser amado?,
te amo más de lo que te puedes imaginar…
hasta el punto de morir en la cruz por ti.

Discernimiento. Tomar decisiones

Te ruego, Señor, que en este tiempo decisivo de mi vida,
esté más unida a ti, por la oración, por la Eucaristía, por la entrega;
que elimines todo cuanto nos separa a mí de ti, y a ti de mí.
que me liberes de todo lo que me impide decidir con libertad y sabiduría.

lunes, 2 de mayo de 2016

Sin Ti mi vida se seca

¡Te necesito, Señor!, porque sin Ti mi vida se seca.
Quiero encontrarte en la oración, en tu presencia inconfundible,
durante esos momentos en los que el silencio se sitúa de frente a mí, ante Ti.

¡Quiero buscarte! Quiero encontrarte dando vida a la naturaleza que Tú has creado;
en la transparencia del horizonte lejano desde un cerro,
y en la profundidad de un bosque
que protege con sus hojas los latidos escondidos de todos sus inquilinos.

domingo, 1 de mayo de 2016

Buen Pastor

Te damos gracias, Padre
porque eres el amor y la vida,
el Buen Pastor.
Sin nombrarte o reconociendo tu nombre,
todos los hombres te buscan.

Te buscaré

Te buscaré sin descanso cada día,
en el lloro y en la risa, en la pena y en el canto,
en el paso del que llega y en los ojos del vigía,
en el ruido y en la espera, en el coche y el asfalto.

Tarde te amé

Tarde te amé, hermosura tan antigua y tan nueva, tarde te amé.
Y he aquí que Tú estabas dentro de mí y yo fuera,
y fuera te buscaba yo, y me arrojaba sobre esas hermosuras que Tú creaste.
Tú estabas conmigo, pero yo no estaba contigo.
Me mantenían lejos de Ti aquellas cosas que, si no estuviesen en Ti, no existirían.

Tu rostro buscaré

Subo a la montaña para orar,
Buscando los destellos de tu rostro; me pongo en tu presencia y la nube me ilumina, la nube que me envuelve y me penetra, transparencia de tu gloria, sacramento, y guardo tu rostro y tu palabra.
Tu rostro buscaré, Señor; orando en el templo, buscaré; escuchando tu silencio, buscaré; y buscando siento que me miras, y entraño la mirada de tu rostro.
Tu rostro buscaré, Señor; bajaré hasta la choza y la chabola, para orar, para estar con los excluidos, inmigrantes de color, receptores de todos los rechazos y rostros humillados, suplicantes, en el fondo, como el tuyo.
El cielo se abre en su presencia y yo me siento como un reo, porque no hay lugar en nuestras casas.

sábado, 30 de abril de 2016

Si se pierde un hermano

Si se pierde un hermano,
si se pierde un hijo,
si se pierde el vecino, el compañero,
el amigo o el enemigo...
¿qué he de hacer, Dios mío?

Alegría y tristeza

Señor, yo soy joven. Y quiero decirte francamente muchas cosas... Porque soy joven, no sé del todo cómo decirte lo que pienso y lo que siento. Porque soy un mundo desconocido para mi mismo. Pero hoy tengo que hablarte.

A veces me siento enamorado de la vida. Soy un canto, una sonrisa, soy como una flor que se abre y un árbol que brota en primavera.

Quisiera contagiar al mundo y hacerlo joven, como yo; nuevo. Siento unas ganas locas de vivir, un deseo sin límite de amar, de hacer algo que valga la pena, aunque sea a costa de la vida.

Renúevame

Señor y Dios mío, en ti creo,
Padre, Hijo y Espíritu Santo.
mi única esperanza.
Escúchame para que no sucumba al desaliento
y deje de buscarte;
sino que ansíe siempre, tu rostro con ardor.