Señor, a veces vivo centrado en mis problemas, mi trabajo, mis aspiraciones, mi imagen, mis derechos, mi crecimiento espiritual, mi salud terrena y mi salvación eterna.
No vibro con el gozo y el dolor de quienes están a mi lado. Miro con la misma desgana a quien sufre que a quien canta. Es más, a veces me alegra el mal ajeno y me fastidia el éxito del prójimo.
Señor, líbrame de esta epidemia de insensibilidad e indiferencia, ábreme al bien de los hermanos; despierta mi fe dormida, para que, en este Adviento, sepa acogerte en las personas que me contagian su alegría y en las que comparten conmigo su dolor. Amén.
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domingo, 25 de abril de 2021
Ábreme al bien de los hermanos
martes, 8 de diciembre de 2020
Se conmovían tus entrañas
Señor Jesús,
Tú te acercaste a los más pequeños y necesitados,
porque se conmovían tus entrañas.
No rechazaste la compañía de tullidos, ciegos, lisiados, sordomudos...
porque se conmovían tus entrañas.
Fuiste amigo de los marginados: enfermos, pecadores, mujeres…
porque se conmovían tus entrañas.
Compartiste con ellos tu palabra, tu pan, tu fuerza, tu amor…
porque se conmovían tus entrañas.
En este Adviento, me miras con ternura, te acercas a mí
y me ofreces tu palabra, tu pan, tu fuerza, tu amor, tu paz,
porque se conmueven tus entrañas.
Que sepa acercarme a Ti y abrirte las puertas de mi corazón.
Que, a tu lado, sepa conmoverme ante las personas que sufren
y comparta agradecido lo mucho que Tú me has dado.
Siempre como Tú y contigo. Amén.
domingo, 27 de octubre de 2019
Allanar senderos
Gracias, Señor,
porque me invitas a allanar los senderos,
a preparar el camino para que vengas.
Gracias, Señor,
porque quieres contar conmigo.
Gracias, Señor,
porque quieres entrar en mi casa
y hacer de ella una morada nueva.
Gracias, Señor,
porque te acuerdas de nosotros
y de mí,
y te pones en el camino
por el que yo voy caminando,
para que te encuentre
porque Tú me has encontrado.
Gracias, Señor,
porque vienes,
porque estás,
porque estarás.
Gracias, Señor.
porque me invitas a allanar los senderos,
a preparar el camino para que vengas.
Gracias, Señor,
porque quieres contar conmigo.
Gracias, Señor,
porque quieres entrar en mi casa
y hacer de ella una morada nueva.
Gracias, Señor,
porque te acuerdas de nosotros
y de mí,
y te pones en el camino
por el que yo voy caminando,
para que te encuentre
porque Tú me has encontrado.
Gracias, Señor,
porque vienes,
porque estás,
porque estarás.
Gracias, Señor.
miércoles, 14 de diciembre de 2016
Ver los signos del Reino
Señor, danos una mirada contemplativa, para descubrirte
en esa madre o en ese padre que cambia el pañal de su hijo sonriendo, a pesar del cansancio;
en ese mendigo que comparte su mendrugo de pan;
en ese voluntario que trabaja y sólo cobra el sueldo de la satisfacción;
en ese político o en ese hombre de negocios que renuncia a caer en la corrupción;
en esa abuela que ya no puede hacer otra cosa por su familia más que rezar;
en la niña que sabe acercarse a ese compañero triste;
en ese misionero que se deja la piel por los más pobres;
en todos aquellos que no se callan ni se cruzan de brazos frente a las injusticias;
en esa religiosa que renunció con alegría a los placeres del mundo, para consagrarse a Ti y a los más necesitados;
Señor, danos una mirada contemplativa, para descubrirte
en mí y en cada persona:
en nuestros deseos de amar, de servir, de compartir, de ser felices.
Allí estás, Dios mío. Y allí te dejas encontrar. ¡Gracias!
en esa madre o en ese padre que cambia el pañal de su hijo sonriendo, a pesar del cansancio;
en ese mendigo que comparte su mendrugo de pan;
en ese voluntario que trabaja y sólo cobra el sueldo de la satisfacción;
en ese político o en ese hombre de negocios que renuncia a caer en la corrupción;
en esa abuela que ya no puede hacer otra cosa por su familia más que rezar;
en la niña que sabe acercarse a ese compañero triste;
en ese misionero que se deja la piel por los más pobres;
en todos aquellos que no se callan ni se cruzan de brazos frente a las injusticias;
en esa religiosa que renunció con alegría a los placeres del mundo, para consagrarse a Ti y a los más necesitados;
Señor, danos una mirada contemplativa, para descubrirte
en mí y en cada persona:
en nuestros deseos de amar, de servir, de compartir, de ser felices.
Allí estás, Dios mío. Y allí te dejas encontrar. ¡Gracias!
viernes, 6 de mayo de 2016
Vengo a ti cansado y agobiado
Vengo a ti cansado y agobiado,
Tú sabes bien lo que me sosiegas,
Tú me serenas por dentro,
Tú eres salud para mí.
Tú sabes bien lo que me sosiegas,
Tú me serenas por dentro,
Tú eres salud para mí.
Ven Señor, ¿para cuándo esperas?
Ven Señor
¡Ya, Señor! ¿Para cuándo esperas? ¡Ahora!
Ven pronto, ven, que el mundo gira a ciegas ignorando el amor que lo sustenta.
Ven pronto, ven, Señor, que hoy entre hermanos se tienden trampas y se esconden lazos.
Ven, que la libertad está entre rejas
del miedo que unos a otros se profesan.
Ven, ven, no dejes ahora de escucharnos cuando tanto camino está cerrado.
¡Ya, Señor! ¿Para cuándo esperas? ¡Ahora!
¿No has de ser la alegría de los pobres, de los que en ti su confianza ponen?
¿No has de ser para el triste y afligido consuelo en su pesar, luz en su grito?
¿Quién pondrá paz en nuestros corazones si tu ternura y compasión se esconden?
¿Quién colmará este hambre de infinito
si a colmarlo no vienes por ti mismo?
¡Ya, Señor! ¿Para cuándo esperas? Ahora
¡Ya, Señor! ¿Para cuándo esperas? ¡Ahora!
Ven pronto, ven, que el mundo gira a ciegas ignorando el amor que lo sustenta.
Ven pronto, ven, Señor, que hoy entre hermanos se tienden trampas y se esconden lazos.
Ven, que la libertad está entre rejas
del miedo que unos a otros se profesan.
Ven, ven, no dejes ahora de escucharnos cuando tanto camino está cerrado.
¡Ya, Señor! ¿Para cuándo esperas? ¡Ahora!
¿No has de ser la alegría de los pobres, de los que en ti su confianza ponen?
¿No has de ser para el triste y afligido consuelo en su pesar, luz en su grito?
¿Quién pondrá paz en nuestros corazones si tu ternura y compasión se esconden?
¿Quién colmará este hambre de infinito
si a colmarlo no vienes por ti mismo?
¡Ya, Señor! ¿Para cuándo esperas? Ahora
Te necesitamos y te amamos
Ven, Señor Jesús.
Ven, porque te necesitamos.
Ven a aplastar la cabeza de la serpiente,
ven a curar nuestras llagas,
ven a iluminar nuestra noche,
ven a vencer nuestra muerte.
Ven, porque te necesitamos.
Ven a aplastar la cabeza de la serpiente,
ven a curar nuestras llagas,
ven a iluminar nuestra noche,
ven a vencer nuestra muerte.
Ven, contigo, todo es posible
Ven, Señor Jesús.
Te hemos hecho un hueco,
te estamos esperando,
porque te necesitamos para:
poner sosiego en nuestros ritmos,
llenar de ternura nuestro hogares,
embargar con tu paz nuestras luchas,
ilusionar con novedad nuestras rutinas,
dinamizar nuestros cansancios,
acurrucar nuestras tristezas,
fortalecer nuestros miedos,
abrirnos a caminos nuevos,
aprender a querernos mejor,
sugerirnos la creación de tu reino,
entusiasmarnos con revitalizar la iglesia,
inventar la comunicación en la familia,
re-enamorar a las parejas aburridas,
hacer niños a los resabiados y doctos,
hacernos servidores unos de otros,
convertirnos en una sorpresa,
ser luz y sal alrededor,
convertirnos en ti, donde estemos.
No nos dejes de tu mano, Señor,
que contigo, todo es posible.
Te hemos hecho un hueco,
te estamos esperando,
porque te necesitamos para:
poner sosiego en nuestros ritmos,
llenar de ternura nuestro hogares,
embargar con tu paz nuestras luchas,
ilusionar con novedad nuestras rutinas,
dinamizar nuestros cansancios,
acurrucar nuestras tristezas,
fortalecer nuestros miedos,
abrirnos a caminos nuevos,
aprender a querernos mejor,
sugerirnos la creación de tu reino,
entusiasmarnos con revitalizar la iglesia,
inventar la comunicación en la familia,
re-enamorar a las parejas aburridas,
hacer niños a los resabiados y doctos,
hacernos servidores unos de otros,
convertirnos en una sorpresa,
ser luz y sal alrededor,
convertirnos en ti, donde estemos.
No nos dejes de tu mano, Señor,
que contigo, todo es posible.
No te canses de venir
Ven, Señor Jesús.
A nuestro mundo,
a poner paz en la guerra,
palabra en la confusión,
serenidad en tanta tormenta.
A nuestro mundo,
a poner paz en la guerra,
palabra en la confusión,
serenidad en tanta tormenta.
Ven, Señor, a salvarnos
Ven, Señor, a salvarnos.
Piden pan los hambrientos
y los oprimidos, justicia.
Claman por su libertad los esclavos
y necesitan salud los enfermos.
Piden pan los hambrientos
y los oprimidos, justicia.
Claman por su libertad los esclavos
y necesitan salud los enfermos.
Ven a nuestra casa
Ven a nuestra casa, Señor.
Está oscura y necesita de tu luz
Se encuentra indecorosa, y necesitada de tu gracia
La hemos resquebrajado, y necesita de tu mano
Es incómoda, y necesita de tu presencia
Está oscura y necesita de tu luz
Se encuentra indecorosa, y necesitada de tu gracia
La hemos resquebrajado, y necesita de tu mano
Es incómoda, y necesita de tu presencia
Velar
Velar no puede confundirse con la actitud de quien espera, despreocupado, la llegada de ese amigo que ha anunciado que viene.
Velar consiste en mirar una y otra vez por la ventana. En desplegar nuestras antenas a los cuatro puntos cardinales en busca de algún signo que apunte la llegada.
Velar es quitar estorbos y embellecer la casa, para que pueda suceder en ella algo feliz.
Velar consiste en arreglarlo todo para que pueda tener lugar la fiesta, sin pérdida de tiempo, apenas llegue el amigo a quien se espera.
Velar consiste en mirar una y otra vez por la ventana. En desplegar nuestras antenas a los cuatro puntos cardinales en busca de algún signo que apunte la llegada.
Velar es quitar estorbos y embellecer la casa, para que pueda suceder en ella algo feliz.
Velar consiste en arreglarlo todo para que pueda tener lugar la fiesta, sin pérdida de tiempo, apenas llegue el amigo a quien se espera.
Preparad el camino
Una vez más me invitas
a preparar los caminos, los nuevos y los de siempre,
por donde Tú vienes trayendo buenas noticias.
Gracias, Señor
Porque cuentas conmigo
para allanar colinas y valles
y para desterrar mentiras y opresiones,
gracias, Señor.
a preparar los caminos, los nuevos y los de siempre,
por donde Tú vienes trayendo buenas noticias.
Gracias, Señor
Porque cuentas conmigo
para allanar colinas y valles
y para desterrar mentiras y opresiones,
gracias, Señor.
Paciencia
Tú tienes paciencia con nosotros, Tú sabes esperar,
Tú aceptas nuestros ritmos, Tú nos conoces del todo...
En cambio, nosotros nos agitamos,
no soportamos ritmos distintos,
nos cuesta trabajar con el diferente,
discutimos en la familia con impaciencia,
nos agita lo que el otro hace de otra forma.
Tú aceptas nuestros ritmos, Tú nos conoces del todo...
En cambio, nosotros nos agitamos,
no soportamos ritmos distintos,
nos cuesta trabajar con el diferente,
discutimos en la familia con impaciencia,
nos agita lo que el otro hace de otra forma.
jueves, 5 de mayo de 2016
Aunque te olvide
Tú sabes bien que te necesito,
aunque no te invite a entrar en mi casa,
aunque te olvide y te traspapele,
aunque me distraiga de ti y de tus cosas.
aunque no te invite a entrar en mi casa,
aunque te olvide y te traspapele,
aunque me distraiga de ti y de tus cosas.
Vigilantes
Tú nos llamas en medio de la vida,
nos llamas en cada circunstancia
nos invitas a construir el Arca, como a Noé,
ese espacio donde Tú vuelves a iniciarlo todo,
vuelves a rehacer la vida con nosotros.
Y nos cuesta creerte.
nos llamas en cada circunstancia
nos invitas a construir el Arca, como a Noé,
ese espacio donde Tú vuelves a iniciarlo todo,
vuelves a rehacer la vida con nosotros.
Y nos cuesta creerte.
Sales a mi encuentro
Tú me recuerdas cómo sales a mi encuentro
siempre que estoy perdido, siempre que me alejo de ti.
Tú conoces mi desvalimiento, mi pequeñez, mi inconstancia,
mis incoherencias y errores, y con ellos me quieres, Señor.
siempre que estoy perdido, siempre que me alejo de ti.
Tú conoces mi desvalimiento, mi pequeñez, mi inconstancia,
mis incoherencias y errores, y con ellos me quieres, Señor.
Me llevas de la mano
Tú me llevas de la mano,
Tú eres mi auxilio y fortaleza,
contigo se me quitan los miedos
y me vuelves atrevido y osado.
Tú eres mi auxilio y fortaleza,
contigo se me quitan los miedos
y me vuelves atrevido y osado.
lunes, 2 de mayo de 2016
Sin Ti mi vida se seca
¡Te necesito, Señor!, porque sin Ti mi vida se seca.
Quiero encontrarte en la oración, en tu presencia inconfundible,
durante esos momentos en los que el silencio se sitúa de frente a mí, ante Ti.
¡Quiero buscarte! Quiero encontrarte dando vida a la naturaleza que Tú has creado;
en la transparencia del horizonte lejano desde un cerro,
y en la profundidad de un bosque
que protege con sus hojas los latidos escondidos de todos sus inquilinos.
Quiero encontrarte en la oración, en tu presencia inconfundible,
durante esos momentos en los que el silencio se sitúa de frente a mí, ante Ti.
¡Quiero buscarte! Quiero encontrarte dando vida a la naturaleza que Tú has creado;
en la transparencia del horizonte lejano desde un cerro,
y en la profundidad de un bosque
que protege con sus hojas los latidos escondidos de todos sus inquilinos.
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