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martes, 24 de febrero de 2026

Por ellos te ruego

Padre de amor y misericordia,
hoy elevo mi corazón ante Ti, confiando en tu bondad infinita.
Te presento a cada uno de los miembros de mi familia:
protégelos, guíalos y llénalos de tu paz.
Fortalece nuestros lazos con tu amor,
y que siempre crezcamos en unidad.
Te ruego también por mi parroquia,
por los sacerdotes, por todos los hermanos y hermanas.
Derrama sobre nosotros tu Espíritu Santo,
para que seamos una comunidad viva y comprometida,
transparencia de tu Reino en medio del mundo.
Por mis vecinas y vecinos, Señor,
te pido comprensión, respeto y solidaridad entre nosotros.
Ayúdanos a apoyarnos mutuamente
y a construir juntos una convivencia en paz.
Y para quienes no tienen comida, compañía y esperanza,
te pido compasión y justicia.
Abre caminos de esperanza en sus vidas,
y haznos instrumentos de tu providencia.
Todo esto te lo pido unido a la Virgen María,
Madre de todos los necesitados,
por Jesucristo, nuestro Señor. Amén. 

Lo oculto del corazón

Dios de verdad y de misericordia,
que ves lo oculto del corazón
y conoces nuestras intenciones,
líbranos de la tentación de aferrarnos a las tradiciones
para anular tu mandamiento de amarte y amarnos.
Enséñanos a distinguir lo que da vida
de lo que solo repite lo antiguo sin espíritu.
Que no adoremos nuestras prácticas,
sino a Ti, que das sentido a toda práctica.
Que no defendamos lo que nos acomoda,
sino lo que conduce a la justicia, a la compasión y a la verdad.
Danos luz y sabiduría
para conservar lo que edifica, lo que une, lo que sana.
Danos valentía para dejar atrás lo que ya no conduce a Ti.
Conviértenos, para que escuchemos tu voz,
amemos más tu voluntad que nuestros hábitos,
y caminemos hacia Ti con libertad y verdad.

Amén. 

martes, 18 de julio de 2023

Juez de mis hermanos

¿Quién me nombró juez
de mis hermanos?
¿Quién me convirtió
en perseguidor
implacable,
dispuesto a señalar
cada falta,
cada error,
y cada carencia?
¿Cuándo me otorgaron
el poder de condenar?
¿En qué espejo
de extraña
perfección creí reconocerme,
para señalar, con dureza
los fallos ajenos?
Qué ceguera, Señor, la mía.
Qué soberbia
disfrazada de virtud.
Qué dureza
revestida de méritos.
Qué inconsciencia
sobre mis pies de barro.
Ayúdame a evitar
veredictos y sentencias,
y que sepa dejarte a ti
ser Juez y Padre
de todos.

(José María R. Olaizola, sj)

viernes, 24 de marzo de 2023

Cura nuestra indiferencia

Señor Jesús, tú estás presente en las personas que sufren hambre de pan y sed de dignidad, en tantos hombres y mujeres que no encuentran acogida en nuestras fronteras y en nuestros corazones, en quienes sufren la falta de salud, de paz o de libertad. Que sepamos descubrirte y servirte en cada persona necesitada. 

Señor, perdona y cura nuestra indiferencia y egoísmo; para que, como Tú y Contigo, también nosotros sintamos como nuestros los sufrimientos de quienes padecen, compartamos sus esperanzas y nos alegremos con sus pequeños y grandes triunfos. Amén.

sábado, 9 de mayo de 2020

Indiferentes

Señor, ¿cuál es el objetivo principal de mi vida?
¿estoy demasiado concentrado en preservar mi bienestar?
¿soy capaz de ver al hermano y a la hermana en dificultad?
¿soy indiferente ante el drama de quienes no son de mi familia, de mi grupo, de mi país?
¿soy consciente de las injusticias y de las guerras provocadas por los intereses de unos pocos y sufridas por los más pobres y vulnerables?

Enséñanos a no separar el amor a Dios y el amor al prójimo.

Danos entrañas de misericordia para sentir compasión por el sufrimiento de los hermanos y las hermanas, para acercarnos, tocar sus llagas, compartir sus historias, para manifestarles concretamente la ternura que Dios les tiene.

Ayúdanos a hacernos prójimo de todos los viandantes apaleados y abandonados en los caminos del mundo, para aliviar sus heridas y llevarlos al lugar de acogida más cercano, donde se les pueda atender en sus necesidades.

Concédenos tu Espíritu para trabajar seriamente en la construcción de un mundo más justo, donde todos puedan acceder a los bienes de la tierra, donde todos tengan la posibilidad de realizarse como personas y como familias, donde los derechos fundamentales y la dignidad estén garantizados para todos.

Danos fuerza, en fin, para comprometernos en la edificación de la familia humana, según tu plan original, revelado en Jesucristo: todos hijos tuyos, todos hermanas y hermanos.

Actuando así, restauraremos su humanidad… ¡y la nuestra!

Inspirada en la homilía de Francisco en ela JORNADA MUNDIAL DEL MIGRANTE Y DEL REFUGIADO 2020

viernes, 12 de abril de 2019

Oración del Voluntario de Cáritas

Quiero ser, Padre, tus manos, tus ojos, tu corazón. Mirar al otro como Tú  le miras: con una mirada rebosante de amor y de ternura. Mirarme a mí, también, desde esa plenitud con que Tú me amas, me llamas y me envías.

Lo quiero hacer desde la experiencia del don recibido y con la gratuidad de la donación sencilla y cotidiana al servicio de todos, en especial de los más pobres.

Envíame, Señor, y dame constancia, apertura y cercanía. Enséñame a caminar en los pies del que acompaño y me acompaña. Ayúdame a multiplicar el pan y curar heridas, a no dejar de sonreír y de compartir la esperanza. Quiero servir configurado contigo en tu diaconía.

Gracias por las huellas de ternura y compasión que has dejado en mi vida. En tu Palabra encuentro la Luz que me ilumina. En la Oración, el Agua que me fecunda y purifica. En la Eucaristía el Pan que fortalece mi entrega y me da Vida. Y en mi debilidad, Señor, encuentro tu fortaleza cada día. Amén

domingo, 9 de octubre de 2016

99 contra 1

Hay 99 motivos para la comodidad
y 1 para el riesgo.
Y tú eliges el riesgo.

Hay 99 formas de indiferencia
y 1 de pasión desmesurada.
La tuya.

Hay 99 caminos para la evasión,
y 1 para el compromiso.
El que tú recorres.

Hay 99 razones para la frialdad
y 1 para el fuego.
Tú enciendes la llama.

Hay 99 palabras hirientes
y 1 declaración de amor.
Tu palabra.

Hay 99 habitaciones cerradas
y 1 sola puerta abierta.
Y tú la encuentras, y la abres,
para que vuelva a casa.

Tomado de rezandovoy.org

viernes, 5 de agosto de 2016

La caricia del perdón

Es difícil perdonar, Señor. Cuando nos han hecho daño, apenas podemos recordar que nosotros somos los primeros que hemos sido perdonados por ti; infinitamente más de lo que nosotros perdonamos a los hermanos. A lo largo de nuestra historia... ¡cuántas cosas malas hemos hecho y tú, Señor, nos las has perdonado!

Tú no te cansas de ofrecer siempre tu perdón cada vez que te lo pedimos. Es un perdón pleno, total, con el que nos das la certeza de que, aun cuando podemos recaer en los mismos pecados, tienes piedad de nosotros y no dejas de amarnos. Tu perdón no conoce límites; va más allá de nuestra imaginación y alcanza a quien reconoce, en el íntimo del corazón, haberse equivocado y quiere volver a Él. Tú miras el corazón que pide ser perdonado, y lo llenas de paz.

Pero, aún así, nos cuesta perdonar. Cuando nosotros estamos en deuda con los demás, pretendemos la misericordia; en cambio cuando nos deben, invocamos la justicia. Y todos hacemos así, todos. A veces vivimos encerrados en el rencor y arruinamos nuestra propia vida y la de los demás, en lugar de encontrar la alegría de la serenidad y de la paz.

Enséñanos a perdonar, y a hacerlo sin límites, como tú: «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete». Que no nos limitemos a lo justo; que sepamos mostrarnos como discípulos que han obtenido gratuitamente misericordia a los pies de la cruz; que sepamos contagiar al mundo la alegría de ser perdonados y de perdonar.  Amén.

Inspirada en el discurso del Papa Francisco en Asís (4 de agosto de 2016)

viernes, 1 de julio de 2016

Amigo de publicano y de pecadores

No has venido, Señor, para juzgar
sino para buscar lo que estaba perdido,
para abrazar con ternura
lo que estaba enfermo y frío,
para liberar de culpas y temores
lo que estaba cansado y hundido.

jueves, 5 de mayo de 2016

Compadécete de nosotros

Tú no eres Señor, un Dios impasible,
no eres distante y duro con los hombres.
Tú conoces nuestra debilidad,
nuestras tendencias orgullosas, violentas y egoístas.
Conoces bien todas nuestras miserias.
Tú eres misericordioso y compasivo
Tú padeces y con-padeces,
Tú eres compasión.

Por tu misericordia me levanto

A nada se puede comparar.
Decir que es océano, o cielo o abismo,
es no decir nada.
Supera todos nuestros conceptos, sin medida.

lunes, 2 de mayo de 2016

Fariseo y publicano

Te doy gracias Señor,
porque soy como los demás hombres.

Intento estar seguro de mí
ante tu ausencia,
cuadro mi contabilidad
para no ser sorprendido
al final de la jornada.

Me perdonas más que yo mismo

Te doy gracias, Jesús, por tu misericordia.
Porque nos amas, tú el pobre.
Porque nos sanas, tú herido de amor.
Porque nos iluminas, aun oculto,
cuando tu ternura enciende el mundo.
Porque nos guías, siempre delante,
siempre esperando.

Te doy gracias, Jesús, por tu misericordia.
Porque nos miras desde la congoja
y nos sonríes desde la inocencia.
Porque nos ruegas desde la angustia
de tus hijos golpeados,
nos abrazas en el abrazo que damos
y en la vida que compartimos.

Un Dios compasivo

Te doy gracias de todo corazón,
Señor, Dios mío,
te diré siempre que tú eres amigo fiel.
Me has salvado del abismo profundo,
y he experimentado tu misericordia.
Me has librado de los lazos de la tentación,
y he experimentado tu misericordia.
Me has hecho revivir, volver al camino,
y he experimentado tu misericordia.
Has curado la fiebre que me impide servir a los hermanos.
Has abierto mis ojos y mis oídos para ver y escuchar a quién me necesita.
Sigue protegiendo mi vida. Sálvame. Confío en ti.

Señor, yo me alegro, porque eres un Dios compasivo.
Me alegro porque eres piadoso y paciente.
Me alegro porque eres misericordioso y fiel.
Señor, mírame. Ten compasión de mí. Dame fuerza.
Protege mi vida. Sálvame. Confío en ti.

Tú, Señor, siempre estás pronto a ayudarme
y a animar mi corazón cuando decae.
Tú, Señor, toma mi corazón de barro
y moldéalo según la grandeza de tu misericordia.
Protege mi vida. Sálvame. Confío en ti.

Volver a ti

Te damos gracias, Señor, porque has movido
nuestros corazones para que volvamos a ti.

Te damos gracias, porque nunca nos abandonas
a pesar de nuestr tozudez, de nuestra infidelidad.

domingo, 1 de mayo de 2016

Cristianos humildes y comprometidos

Te damos gracias, Dios y Padre nuestro,
por los cristianos humildes y comprometidos
de hoy y de ayer,
que pusieron su amor a Dios al servicio de su prójimo;
por las personas y grupos que luchan
por la liberación de los oprimidos y necesitados.

sábado, 30 de abril de 2016

Sobre buenos y malos

Sobre buenos y malos, Padre,
haces salir el sol y mandas la lluvia.
A todos sostienes,
a todos ofreces tu regazo
y susurras palabras de vida y ternura,
independientemente de sus méritos,
de su dignidad,
de su bondad o malicia,
de su credo,
de su autoestima.

Si se pierde un hermano

Si se pierde un hermano,
si se pierde un hijo,
si se pierde el vecino, el compañero,
el amigo o el enemigo...
¿qué he de hacer, Dios mío?

Si nadie te ama

Si nadie te ama, mi alegría es amarte.
Si lloras, estoy deseando consolarte.
Si eres débil, te daré mi fuerza y mi alegría.
Si nadie te necesita, yo te busco.
Si te sientes inútil, yo no puedo prescindir de ti.
Si estás vacío, mi ternura te colmará.

sábado, 5 de marzo de 2016

Perdón y misericordia

Señor, Tú eres el más grande,
el más comprensivo, el más amoroso.
Tú muestras tu poder con el perdón y la misericordia,
nunca con la venganza y la violencia.
Cierras los ojos a nuestros pecados,
para que nos arrepintamos,
porque somos tuyos,
nos llevas en tu corazón
y quieres que tengamos vida, vida abundante.