jueves, 29 de enero de 2026
¡Venid conmigo!
El mejor lugar
miércoles, 5 de abril de 2023
Tú actúas a través de mi pobreza
sábado, 23 de julio de 2022
Obreros a la mies
Discípulos
Sólo así podré ser un árbol sano que da frutos sanos,
Discordias y discordias
Perdona tantas discordias y luchas
Que busque la paz siempre, como Tú, Señor,
Al mundo entero
Echad la red
viernes, 22 de julio de 2022
Sal y luz
domingo, 9 de enero de 2022
Ayúdame a vivir mi bautismo
domingo, 31 de octubre de 2021
Anunciar el Reino
Te damos gracias, Jesús, porque, a través de las parábolas, nos has mostrado el corazón compasivo de Dios, un Dios Padre con corazón de madre; que siempre nos mira con un amor inmenso, nos acoge con una sonrisa emocionada y un abrazo generoso; un Dios sembrador que esparce en nuestro corazón las mejores semillas y nos regala a cada uno abundantes talentos y capacidades; un Dios que prepara una gran fiesta, donde se celebra la vida, el perdón y la liberación definitiva de todo lo que esclaviza y degrada al ser humano; un Dios que garantiza un futuro feliz a todos los pobres Lázaros del mundo; un señor generoso que premia mucho más según el amor que siente hacia los trabajadores que por el fruto que éstos hayan conseguido…
Danos luz para encontrar palabras, parábolas y comparaciones, tomadas de la cultura y de la vida de hoy; que sepan tocar el corazón de los niños y de los jóvenes; de quienes se han separado de Ti o de tu Iglesia; de los que dudan y necesitan razones para creer y esperar; de las personas que necesitan alimentar su trabajo y su compromiso solidario en tu amor. Danos luz, Señor, y fuerza para acompañar las palabras con una vida que derroche generosidad y ternura, como Tú y Contigo. Amén.
domingo, 23 de mayo de 2021
Ascensión
Señor Jesús, en tu Ascensión,
nos recuerdas que somos ciudadanos del cielo.
Tú nos abres el camino hacia la casa de Dios Padre,
una casa familiar, abierta a todos sus hijas e hijos.
Allí no habrá tristeza, enfermedad, desencuentros, soledad...
Allí disfrutaremos la belleza, la vida, el amor de Dios y de todos los hermanos.
Señor Jesús, en tu Ascensión,
nos recuerdas que tenemos una misión preciosa:
hacerte presente con nuestros gestos y palabras,
ser transparencia de tu amor a cada persona,
anunciar el Evangelio de la esperanza y de la vida,
compartir la alegría de la fe y la fraternidad.
Señor Jesús, en tu Ascensión,
nos recuerdas que Tú estarás siempre a nuestro lado,
que tu Espíritu será fuerza y luz en nuestra misión,
que tenemos hermanos en los que apoyarnos,
que María seguirá sosteniéndonos en la dificultad
y nos acompañará en el camino hacia el cielo.
Amén.
domingo, 25 de abril de 2021
Seguir a Jesús en la vida cotidiana
Señor Jesús, al retomar las actividades habituales, me pregunto: ¿cómo harías tú las labores que hoy me esperan?, ¿cómo tratarías a las personas con las que me voy a encontrar? ¿qué mensaje les transmitirías? Hago silencio, para poder escucharte...
El Evangelio de hoy da respuesta a mis interrogantes: Tu anunciabas el evangelio del reino y curabas toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo. Hago silencio, para contemplarte, hablando del amor de Dios, acercándote a las personas, abrazando, mirando con ternura, curando...
Que mi corazón esté pendiente de mis prójimos, y mis palabras y obras de hoy transmitan ternura y esperanza. Como tú y contigo, Jesús.
Gracias por hacerme ver dónde estás, por empujarme a ocuparme de mis hermanas y hermanos, a pesar de mi pereza, de mis excusas. Gracias por tantas personas que sí están allí, contigo, donde más se precisa tu consuelo. Gracias, de corazón. Amén.
Ana
Señor Jesús, ¡cómo envidio a mujeres como Ana, una enamorada del Padre, dedicada a su servicio! Cuando te conoció, te reconoció y no paró de hablar de Ti. No pudo guardarse para ella el tesoro que ha descubierto!
Yo, en cambio, pierdo el tiempo en tantas cosas sin importancia… Mi relación contigo es muchas veces fría… Me cuesta sentir que Tú me liberas de tantas ataduras… No percibo la necesidad y la alegría de anunciarte, de hablar de Ti, como hablamos de nuestros hijos o nietos, de las personas que han marcado nuestra vida a mejor.
Gracias por enseñarme que siempre estás presente, siempre disponible; que sólo tengo que abrir mi corazón para recibirte y sentir tu fuerza liberadora. Gracias por las personas que te comunican y te proclaman desde el amor profundo que sienten por Ti. Amén.
martes, 8 de diciembre de 2020
Gratis
Señor Jesús, He recibido tanto, tanto. ¿Cómo podré agradecerte el regalo de la vida, el cuerpo, la inteligencia, la formación, la familia, la amistad, la fe, la alegría de sentirme amado, el gozo de poder amar…?
Tu palabra me da la respuesta: ¡Dad gratis lo que habéis recibido gratis! Curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, arrojad demonios…
Que en este adviento te sepamos reconocer, acoger y cuidar en quienes no tienen alimento, bebida, medicinas, casa, vestido, salud, compañía, libertad, esperanza... Como Tú y Contigo. Amén.
domingo, 12 de abril de 2020
Abrir la puerta a Jesús Resucitado
te abro las puertas de mi corazón,
para poder sentir la fuerza de tu Resurrección,
la fuerza que ha cambiado mi vida en tantos momentos,
la fuerza que puede transformar mi vida hoy:
del pesimismo a la esperanza,
del miedo a la valentía,
del egoísmo a la generosidad,
de los engaños a la verdad,
del orgullo a la humildad,
del aislamiento a la fraternidad,
de la sospecha a la confianza,
de la oscuridad a la luz,
del sufrimiento al consuelo,
del juicio al compromiso,
de la indiferencia a la cercanía,
del rencor al perdón,
de la guerra a la paz
de la superficialidad a la profundidad,
del individualismo a la colaboración,
de la esclavitud a la libertad,
de la tristeza a la alegría,
del pecado a la gracia,
en definitiva, de la vida a la muerte.
Jesús Resucitado,
quiero abrirte las puertas de mi corazón,
para que, cada día, puedas abrazar y curar
esas zonas moribundas de mi existencia.
Así, también yo, a pesar de mi pequeñez,
podré colaborar en la construcción de un mundo mejor,
donde todas las personas podamos vivir como hermanas;
podré transmitir la antorcha de la esperanza
y compartir el pan de la solidaridad
con mi familia, mis amigos, mi comunidad,
con los hermanos y hermanas que más sufren.
Dame la luz y la fuerza para anunciar,
con mi vida y con mis palabras,
que Tú amor ha vencido al mal y a la muerte
y que, con tu ayuda, también nosotros venceremos,
en las pequeñas y grandes luchas de esta vida
y, de forma definitiva, junto a Ti, en la vida eterna.
jueves, 27 de junio de 2019
Misión
nunca la ha tenido.
Toma un rayo de sol
y hazlo volar hasta allí
donde reina la noche.
Descubre una fuente
y haz que se bañe en ella
quien vive en el fango.
Toma una lágrima
y ponla en el rostro
de quien nunca ha llorado.
Toma el valor
y ponlo en el ánimo
de quien no sabe luchar.
Descubre la vida
y cuéntasela a quien
no sabe captarla.
Toma la esperanza
y vive
en su luz.
Toma la bondad
y dásela a quien
no sabe dar.
Descubre el amor
y dáselo a conocer
al mundo.
Mahatma Gandhi
miércoles, 19 de junio de 2019
Trinidad
gracias porque Tú nos has mostrado el camino de la vida,
gracias por ofrecernos tu misma fuerza, tu mismo Espíritu.
Jesús, nos has descubierto que Dios es familia, es comunidad, es Trinidad.
Perdona y cura nuestras actitudes individualistas, egoístas”
Ayúdanos a aportar lo mejor de nosotros mismos
en nuestra familia, en la parroquia, en la sociedad.
Jesús, nos has descubierto que Dios es una comunidad,
una comunidad de tres personas distintas, con la misma dignidad;
tres personas tan unidas, tan compenetradas, que son un único Dios.
Señor, enséñanos a respetar el modo de ser de cada uno,
a tratar a todas las personas conforme a su dignidad
y a trabajar por la unidad, por la paz, allá donde vivamos.
Jesús, nos has descubierto que la Trinidad es una comunidad abierta,
una comunidad misionera, en la que todos cabemos.
Gracias Señor por abrirme las puertas de tu corazón.
Ayuda a la Iglesia y a las familias a permanecer abiertas.
Danos tu Espíritu para invitar a todos a acercarse a ti.
viernes, 12 de abril de 2019
Oración del Voluntario de Cáritas
Lo quiero hacer desde la experiencia del don recibido y con la gratuidad de la donación sencilla y cotidiana al servicio de todos, en especial de los más pobres.
Envíame, Señor, y dame constancia, apertura y cercanía. Enséñame a caminar en los pies del que acompaño y me acompaña. Ayúdame a multiplicar el pan y curar heridas, a no dejar de sonreír y de compartir la esperanza. Quiero servir configurado contigo en tu diaconía.
Gracias por las huellas de ternura y compasión que has dejado en mi vida. En tu Palabra encuentro la Luz que me ilumina. En la Oración, el Agua que me fecunda y purifica. En la Eucaristía el Pan que fortalece mi entrega y me da Vida. Y en mi debilidad, Señor, encuentro tu fortaleza cada día. Amén
jueves, 1 de febrero de 2018
Un bastón y nada más
y después de ellos, has llamado a tantos hombres y mujeres de todos los tiempos.
Y hoy sigues llamándonos a nosotros.
Sé que también cuentas conmigo, a pesar de historia y mi debilidad.
Siento que nos dices:
«Tenéis autoridad sobre el mal.
No dejéis que el odio, el engaño, la violencia, el egoísmo o tantos otros espíritus inmundos encierren la vida.
Cada día, sentíos en camino, hacia los otros, para anunciar la buena nueva.
No pongáis vuestra confianza en el dinero, en la información, en la imagen o el poder, en estar a la última en la tecnología, tener al día todas las seguridades…
Nada de eso sirve, si no acogéis y compartís mi amor. Eso es lo más importante.
Habrá personas dispuestas a escuchar y compartir el evangelio. Otros no os harán ningún caso. No os empeñéis en convencer a quien se cierra a la buena noticia. Seguid adelante. Y veréis cómo vuestra palabra ayuda a convertir lo estéril en vida, a sanar las heridas y a expulsar las sombras».
Señor, dame luz, confianza y fuerza para aceptar tu invitación.
(adaptación de una plegaria de Rezandovoy.org)