Cuando el orgullo nos envuelva…
Líbranos del mal
Si nuestra palabra se vuelve dura, injusta o hiriente…
Líbranos del mal
Cada día que el miedo silencie a los profetas…
Líbranos del mal
Si nos volvemos ciegos, sordos o indiferentes al prójimo…
Líbranos del mal
Cuando seamos jueces injustos de debilidades ajenas…
Líbranos del mal
De la tentación, del egoísmo, de la violencia…
Líbranos del mal
Si en nuestras mesas no hay sitio para el hambriento…
Líbranos del mal
En tu luz, por tu alianza, con tu justicia…
Líbranos del mal. Amén.
(rezandovoy.org)
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domingo, 25 de octubre de 2015
Que pueda ver, Señor
Que pueda ver, Señor, y cante tu grandeza por las obras de tu misericordia: que pueda ver la tierra que has preparado para la libertad de tus hijos, la tierra de toda bendición que es Cristo Jesús, de modo que, habiendo entrado en ella por tu gracia, no deje de reconocer el amor con que la cultivaste, el amor con que la preparaste para los pobres, el amor con que se la regalaste.
Que pueda ver, Señor, a mis hermanos, con esa mirada acogedora con la que tú mismo nos has mirado en Jesús de Nazaret. Que aprenda de él a ver y sentir compasión, a ver y curar, a ver y multiplicar el pan, a ver y consolar, a ver y resucitar, a ver y amar.
Que pueda, Señor, verme a mí mismo y acudirme en el hermano que sufre, de modo que en él cubra mi desnudez, en él remedie mi necesidad, en él alivie mi dolor.
Que pueda, Dios mío, ver a Cristo Jesús y acudirlo en tus hijos más pequeños, en los que no cuentan para el mundo, en los que no tienen poder, en los que no producen, en los que son considerados carga para la sociedad, en los que hemos entregado a la desdicha para aumentar nuestras rentas. Que en ellos vea a tu predilecto, al más amado; que en ellos me ocupe de él y cuide de él, como madre, como hermano, como amigo.
Que pueda alegrarme, Señor, con el resto de tu pueblo; que pueda ver risas en la boca de tus hijos, cantares en su lengua, porque se ha hecho verdad lo que soñaron, porque la esperanza ha iluminado los caminos de los pobres, porque la justicia y la paz se han besado, porque hay lugar para todos en la mesa de la solidaridad.
Que pueda ver, Señor, que, recibiendo hoy a Cristo Jesús en la eucaristía, recibo en él y con él a los pobres; que, recibiendo a los pobres a la mesa de la misericordia, en ellos y con ellos recibo a Cristo Jesús. ¡Que pueda ver!
Mons. Santiago Agrelo Martínez
Que pueda ver, Señor, a mis hermanos, con esa mirada acogedora con la que tú mismo nos has mirado en Jesús de Nazaret. Que aprenda de él a ver y sentir compasión, a ver y curar, a ver y multiplicar el pan, a ver y consolar, a ver y resucitar, a ver y amar.
Que pueda, Señor, verme a mí mismo y acudirme en el hermano que sufre, de modo que en él cubra mi desnudez, en él remedie mi necesidad, en él alivie mi dolor.
Que pueda, Dios mío, ver a Cristo Jesús y acudirlo en tus hijos más pequeños, en los que no cuentan para el mundo, en los que no tienen poder, en los que no producen, en los que son considerados carga para la sociedad, en los que hemos entregado a la desdicha para aumentar nuestras rentas. Que en ellos vea a tu predilecto, al más amado; que en ellos me ocupe de él y cuide de él, como madre, como hermano, como amigo.
Que pueda alegrarme, Señor, con el resto de tu pueblo; que pueda ver risas en la boca de tus hijos, cantares en su lengua, porque se ha hecho verdad lo que soñaron, porque la esperanza ha iluminado los caminos de los pobres, porque la justicia y la paz se han besado, porque hay lugar para todos en la mesa de la solidaridad.
Que pueda ver, Señor, que, recibiendo hoy a Cristo Jesús en la eucaristía, recibo en él y con él a los pobres; que, recibiendo a los pobres a la mesa de la misericordia, en ellos y con ellos recibo a Cristo Jesús. ¡Que pueda ver!
Mons. Santiago Agrelo Martínez
lunes, 5 de octubre de 2015
Como los de Emáus
Jesús, ¡cuantas veces mis ojos no te reconocen
y creo estar solo! ¡Cuántas veces pienso
que estas lejos, que eres indiferente a mí,
y en definitiva que todo lo tuyo es un cuento!
y creo estar solo! ¡Cuántas veces pienso
que estas lejos, que eres indiferente a mí,
y en definitiva que todo lo tuyo es un cuento!
jueves, 24 de septiembre de 2015
danos unos ojos contemplativos
Cúranos, Señor, de nuestras cegueras,
límpianos de miradas negativas,
danos unos ojos contemplativos,
que sepan gozar las maravillas:
de los ojos de la persona amada,
de la sonrisa de los niños,
límpianos de miradas negativas,
danos unos ojos contemplativos,
que sepan gozar las maravillas:
de los ojos de la persona amada,
de la sonrisa de los niños,
domingo, 13 de septiembre de 2015
Como el ciego al borde del camino
Aquí estoy, Señor,
como el ciego al borde del camino
-cansado, triste, aburrido,
sudoroso y polvoriento,
sin claridad y sin horizonte-;
mendigo por necesidad y oficio.
como el ciego al borde del camino
-cansado, triste, aburrido,
sudoroso y polvoriento,
sin claridad y sin horizonte-;
mendigo por necesidad y oficio.
miércoles, 9 de septiembre de 2015
Dame tu luz
Dónde está tu luz
Dame, Señor, tu mano guiadora.
Dime dónde la luz del sol se esconde.
Dónde la vida verdadera.
Dónde la verdadera muerte redentora.
Dame, Señor, tu mano guiadora.
Dime dónde la luz del sol se esconde.
Dónde la vida verdadera.
Dónde la verdadera muerte redentora.
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