jueves, 29 de enero de 2026
¡Venid conmigo!
jueves, 20 de julio de 2023
Yo soy la puerta
Gracias por ser la puerta a una vida mejor, más alegre y libre, más fraterna, compartida y esperanzada.
Gracias por abrir tu puerta para mostrarnos las alegrías y los dolores de tu corazón, para compartir tu intimidad con el Padre, tu misión y tu herencia.
Gracias por ser puerta siempre abierta, para entrar y para salir. No quieres que seamos parte de tu redil a la fuerza.
Gracias por ser puerta que solo se cierra para protegernos, cuando estamos débiles, cuando cualquier cosa nos puede dañar.
Gracias por ser puerta que nos acoge, cuando estamos cansados, y puerta que nos conduce a la misión en todas las periferias donde es necesario tu consuelo.
miércoles, 5 de abril de 2023
Acojo tu llamada en mi corazón
sábado, 23 de julio de 2022
Obreros a la mies
viernes, 22 de julio de 2022
Mirar atrás
Ver, oír y entender
Oímos y vemos lo que queremos, Señor. A veces no creemos ni lo que vemos, cuando nos remueve, cuando exige un cambio en nuestra forma de actuar. No veo mis errores ni los problemas de mi familia, de mis amigos o de la sociedad, cuando requieren un compromiso por mi parte.
En cambio, creemos y difundimos noticias inventadas, cuando coinciden con nuestras opiniones y prejuicios, cuando tranquilizan nuestra conciencia. En fin, Señor, nos defendemos de todo lo que nos inquieta y exige convertirnos.
Ayúdanos a aceptar la realidad tal y como es, aunque nos incomode. Enséñanos a ver y a escuchar la vida con el corazón. Danos tu luz para intuir lo que tú nos quieres decir a través de los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de las personas de nuestro tiempo, sobre todo de quienes más sufren. Amén.
domingo, 31 de octubre de 2021
Interpretar el tiempo presente. Signos de los tiempos
Señor, a veces me encierro en mi mundo cómodo, en el que nadie me echa en cara mis errores, en el que nada critica mi forma de pensar y de vivir. Me alejo de las actividades e intereses de los más jóvenes, no comparto las series de las que hablan, los podcasts que les interesan, las canciones y juegos de los más pequeños…
Gracias por el Papa Francisco y por todas las personas que sí están pendientes de lo que sucede, que nos ayudan a entender, a situarnos y a comprometernos eficazmente en la sociedad actual.
Danos pies para acercarnos, ojos para ver, corazón para conmovernos, cabeza para comprender y manos para trabajar. Como Tú y Contigo. Amén.
domingo, 25 de abril de 2021
Cuentas conmigo
A veces, me parece increíble que te hayas fijado en mí,
que, siendo Tú tan grande, te fijes en mi pequeñez,
y siendo Todopoderoso, pidas mi pobre colaboración.
En otros momentos, me creo tan inteligente y capaz,
que llego a creer que Tú cuentas conmigo por mis méritos
y me llamas por ser más santo que otras personas.
Señor Jesús, ayúdame a sentir tu mirada y tu llamada amorosa;
a darme cuenta de que Tú me llamas porque me amas, no por mis méritos;
a responderte con gratitud y generosidad, con humildad y alegría,
por el bien de tus preferidos: los más pequeños y desafortunados.
Amén.
El sueño de Dios para cada persona
Tu mano, Señor, nos acompaña en todo momento.
en la alegría o en la enfermedad, en la prosperidad o en la pobreza.
Tu mano acompaña a cada persona, a todas las personas.
Tu has soñado un futuro hermoso para todos tus hijos e hijas:
para Juan Bautista, para María, para Isabel, para José, para mí.
Tu mano nos protege, nos acaricia, nos levanta, nos empuja...
a fin de que nuestra vida se convierta en un regalo hermoso para los demás,
junto a los que más sufren o al lado de familiares y amigos,
en una oficina importante o en la cocina de una casa humilde,
cuando puedo hacer muchas cosas y cuando solo puedo rezar.
Señor, Tú sabes que a veces me canso y me conformo con sobrevivir.
Que las dificultades no me hagan olvidar cuántas bendiciones he recibido,
Que sepa inspirarme en tantas personas que alivian penas y soledades
y aproveche esta Navidad, para disfrutar y compartir tu inmenso amor.
martes, 8 de diciembre de 2020
Inmaculada, Toda belleza
Ahora
domingo, 1 de noviembre de 2020
Mateo se levantó y te siguió
Señor,
Mateo estaba cansado de miradas de juicio y desprecio.
Ya no miraba a nadie a los ojos. ¿Para qué?
Ni siquiera se atrevía a mirarse a sí mismo.
Pero tuvo el valor de levantar los ojos cuando Tú le miraste.
Descubrió en tu mirada la misericordia que precisaba para sentirse amado.
Encontró en tu voz la fuerza necesaria para levantarse de la mesa de los impuestos.
Sígueme, le dijiste.
E inmediatamente se levantó y te siguió.
Señor, sé que ahora mismo Tú me estás mirando.
Qué tenga valor para levantar mis ojos hacia Ti,
para que también yo me sienta amado, perdonado, llamado…
para que también yo sepa mirar a cada persona con misericordia,
para que sepa transmitir tu amor a los que más sufren.
Como Tú, Jesús. Siempre como Tú y contigo.
Amén.
Enviados a anunciar el Reino
Señor, Tú nos envías a proclamar el Reino de Dios,
a anunciar el amor con el que Dios Padre nos abraza,
a mostrar la esperanza a quienes la han perdido,
a levantar la confianza de los que creen que ya no tienen arreglo;
a vencer los demonios, la injusticia, la violencia, la mentira…
a base de amor, oración, servicio, trabajo y entrega.
No quieres que llevemos bastón, ni alforja, ni pan, ni dinero;
porque lo más importante no es lo que tenemos o lo que hacemos,
sino el amor, la confianza y la esperanza que podamos transmitir.
Como Tú, Jesús; siempre como Tú, contigo y con tu fuerza.
Invitados al banquete de Dios
Señor, Tú te acercas cada día y nos llamas,
Nos invitas a disfrutar en el mejor banquete.
Compartes con nosotros el vino de la alegría.
Quieres alimentarnos con el pan de tu amor.
Y nosotros sacamos excusas y no acudimos.
Tenemos muchas cosas importantes que hacer.
Creemos que tu banquete es aburrido.
Despreciamos lo que más necesitamos.
Señor, danos un corazón inteligente y sabio,
que sepa reconocer donde está la verdadera alegría.
Danos un corazón sencillo y acogedor,
que sepa recibir el amor que nos ofreces gratis.
Señor, danos un corazón generoso y universal,
para salir a las calles, plazas, cruces y caminos
e invitar a todos al banquete que has preparado,
al banquete de bodas, que algún día será eterno.
Sinos de los tiempos
Padre bueno, Tú nos hablas desde la belleza de un amanecer, desde el compromiso de una persona solidaria, desde la amistad y el amor de cuantos nos quieren bien, desde los grupos en los que compartimos la fe, desde los acontecimientos que nos llenan de alegría…
sábado, 18 de mayo de 2019
Dios tiene sed de ti
miércoles, 31 de enero de 2018
Por los jóvenes
Te pedimos para que con audacia se hagan cargo de la propia vida, vean las cosas más hermosas y profundas y conserven siempre el corazón libre.
Acompañados por guías sapientes y generosos, ayúdalos a responder a la llamada que Tú diriges a cada uno de ellos, para realizar el propio proyecto de vida y alcanzar la felicidad.
Mantén abiertos sus corazones a los grandes sueños y haz que estén atentos al bien de los hermanos.
Como el Discípulo amado, estén también ellos al pie de la Cruz para acoger a tu Madre, recibiéndola de Ti como un don.
Sean testigos de la Resurrección y sepan reconocerte vivo junto a ellos anunciando con alegría que tú eres el Señor. Amén.
Francisco
domingo, 14 de enero de 2018
Me llamas a convertirme
en agua para el sediento,
en risa para quien llora,
en tiempo del que está solo.
Me pides que me transforme
en brisa para el cansado,
en techo para quien vaga,
en cura para el enfermo.
Me dices: «Sé luz para el ciego,
y palabra para el mudo,
sé las piernas del herido
que no puede sostenerse».
Me llamas a convertirme, Señor,
Y aquí estoy. Débil,
con toda mi pobreza,
sin saber bien cómo responder,
por dónde empezar
o qué pasos dar.
Pero aquí estoy, Señor.
Y tú me llamas a convertirme.
(José María R. Olaizola, SJ)
domingo, 23 de abril de 2017
Me conoces y me llamas
Dios distingue tu cara y conoce tus sentimientos...
Dios oye y reconoce tu voz, tus pisadas, tu tos...
Dios adivina tu perfume de lejos...
Dios te coge de la mano con cariño...
y te llama....
Llamada. Discernimiento
en la comodidad y la rutina,
en el aburrimiento y la desesperanza,
o en la prisa y el ruido.
A veces, más que vivir, vegetamos.