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jueves, 29 de enero de 2026

¡Venid conmigo!

Señor Jesús, me llamas
a convertirme, a renovar mi corazón;
a liberarme de lo que me oprime;
a acoger tu amor incondicional;
a participar en la aventura de construir tu Reino;
a contagiar la buena noticia a otras personas...
Me parece fascinante tu propuesta, Jesús,
aunque a veces la viva con rutina y pesadez.
Dame unos ojos y un corazón nuevos,
para vivir con alegría tu camino de vida,
para dejar lo que me enreda y seguirte. 

jueves, 20 de julio de 2023

Yo soy la puerta

Gracias por ser la puerta a una vida mejor, más alegre y libre, más fraterna, compartida y esperanzada.
 
Gracias por abrir tu puerta para mostrarnos las alegrías y los dolores de tu corazón, para compartir tu intimidad con el Padre, tu misión y tu herencia.
 
Gracias por ser puerta siempre abierta, para entrar y para salir. No quieres que seamos parte de tu redil a la fuerza.
 
Gracias por ser puerta que solo se cierra para protegernos, cuando estamos débiles, cuando cualquier cosa nos puede dañar.
 
Gracias por ser puerta que nos acoge, cuando estamos cansados, y puerta que nos conduce a la misión en todas las periferias donde es necesario tu consuelo.


miércoles, 5 de abril de 2023

Acojo tu llamada en mi corazón

Acojo tu llamada en mi corazón: “vuelve a mí”.
Tu añoras mi cercanía, mi amor, mi confianza;
y yo añoro tu ternura, tu palabra, tu alegría, tu paz.
Después de tantos tumbos, ¡déjame abrazarte de nuevo!
Que ni el pecado ni el orgullo me separen de Ti.
 
Pongo mi vida en tus manos, cúrala y recréala.
 

sábado, 23 de julio de 2022

Obreros a la mies

Señor, Dios nuestro,
envía mujeres y hombres laicos,
que trabajen por la fraternidad en el mundo;
envía sacerdotes entregados,
que sirvan a las comunidades cristianas;
envía religiosos y religiosas,
que nos recuerden la absoluta grandeza de Dios;
envíame, Señor, en mi pobreza,
a construir tu Reino, como Tú y Contigo.
Amén.

viernes, 22 de julio de 2022

Mirar atrás

Siento el deseo de ser misionera, pero primero debo acabar la carrera.
Me gustaría rezar todos los días, pero otras tareas urgentes me ocupan.
Quisiera compartir una parte de mi dinero, pero antes tengo que pagar la casa.
Desearía dedicar tiempo a mis padres, pero tengo tanto que hacer.
Me gustaría tener un empleo más enriquecedor, pero no quiero perder la seguridad del que tengo.
Siento la llamada a trabajar por los demás, pero sin renunciar a ninguna de mis aficiones.
 
Gracias por las personas que optan decididamente por Ti, por tu Reino, por las personas más necesitadas.
Gracias porque nunca he quedado defraudado cuando he renunciado a mis planes para seguir los tuyos.
Sigue calentando mi corazón, ensanchando mi mente y moviendo mis pies, para seguir tus llamadas y construir tu Reino, como Tú y Contigo.

Ver, oír y entender

Oímos y vemos lo que queremos, Señor. A veces no creemos ni lo que vemos, cuando nos remueve, cuando exige un cambio en nuestra forma de actuar. No veo mis errores ni los problemas de mi familia, de mis amigos o de la sociedad, cuando requieren un compromiso por mi parte.

En cambio, creemos y difundimos noticias inventadas, cuando coinciden con nuestras opiniones y prejuicios, cuando tranquilizan nuestra conciencia. En fin, Señor, nos defendemos de todo lo que nos inquieta y exige convertirnos.

Ayúdanos a aceptar la realidad tal y como es, aunque nos incomode. Enséñanos a ver y a escuchar la vida con el corazón. Danos tu luz para intuir lo que tú nos quieres decir a través de los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de las personas de nuestro tiempo, sobre todo de quienes más sufren. Amén.

domingo, 31 de octubre de 2021

Interpretar el tiempo presente. Signos de los tiempos

Señor, a veces me encierro en mi mundo cómodo, en el que nadie me echa en cara mis errores, en el que nada critica mi forma de pensar y de vivir. Me alejo de las actividades e intereses de los más jóvenes, no comparto las series de las que hablan, los podcasts que les interesan, las canciones y juegos de los más pequeños…

Gracias por el Papa Francisco y por todas las personas que sí están pendientes de lo que sucede, que nos ayudan a entender, a situarnos y a comprometernos eficazmente en la sociedad actual.

Danos pies para acercarnos, ojos para ver, corazón para conmovernos, cabeza para comprender y manos para trabajar. Como Tú y Contigo. Amén.

domingo, 25 de abril de 2021

Cuentas conmigo

A veces, me parece increíble que te hayas fijado en mí,
que, siendo Tú tan grande, te fijes en mi pequeñez,
y siendo Todopoderoso, pidas mi pobre colaboración.

En otros momentos, me creo tan inteligente y capaz,
que llego a creer que Tú cuentas conmigo por mis méritos
y me llamas por ser más santo que otras personas.

Señor Jesús, ayúdame a sentir tu mirada y tu llamada amorosa;
a darme cuenta de que Tú me llamas porque me amas, no por mis méritos;
a responderte con gratitud y generosidad, con humildad y alegría,
por el bien de tus preferidos: los más pequeños y desafortunados.
Amén.

El sueño de Dios para cada persona

Tu mano, Señor, nos acompaña en todo momento.
en la alegría o en la enfermedad, en la prosperidad o en la pobreza.
Tu mano acompaña a cada persona, a todas las personas.
Tu has soñado un futuro hermoso para todos tus hijos e hijas:
para Juan Bautista, para María, para Isabel, para José, para mí.

Tu mano nos protege, nos acaricia, nos levanta, nos empuja...
a fin de que nuestra vida se convierta en un regalo hermoso para los demás,
junto a los que más sufren o al lado de familiares y amigos,
en una oficina importante o en la cocina de una casa humilde,
cuando puedo hacer muchas cosas y cuando solo puedo rezar.

Señor, Tú sabes que a veces me canso y me conformo con sobrevivir.
Que las dificultades no me hagan olvidar cuántas bendiciones he recibido,
Que sepa inspirarme en tantas personas que alivian penas y soledades
y aproveche esta Navidad, para disfrutar y compartir tu inmenso amor.

martes, 8 de diciembre de 2020

Inmaculada, Toda belleza

Señor, Tú eres bondad y belleza en estado puro. Tú creaste un universo precioso, impresionante. Tú creas a cada persona a tu imagen y semejanza. Tú nos llamas, nos das tu Espíritu, nos limpias y nos envías; para que seamos transparencia de tu amor, para que luchemos contra la maldad que embrutece a las personas y contamina tu Creación.

Que sepamos responderte con la confianza y la prontitud de María. Que cada día procuremos purificar nuestro corazón, manchado de rencores, envidias y malos deseos. Que tu amor, la presencia de María Inmaculada y la cercanía de tantas personas buenas no nos dejen caer en la tentación de pensar que no tenemos remedio, que nuestro mundo está condenado a la destrucción; y nos impulsen a limpiar lo que está sucio y a llenar de hermosura el mundo que has puesto en nuestras manos. Amén.

Ahora

Señor, ayúdame a seguir tus llamadas ahora, 
sin dejarlo para luego, inmediatamente;
aunque me cueste mucho abandonar lo que llevo entre manos:
aunque tenga que renunciar a seguridades y comodidades,
aunque no sepa dónde me conducirás y cómo viviré;
aunque no me prometas un camino de rosas:
pero con la confianza de que Tú nunca me fallarás,
cumplirás tu promesa de estar siempre con nosotros,
compartiendo tu amistad, tu sueño, tu lucha, tu cruz y tu gloria.

Señor, ayúdame a seguir tus llamadas ahora, 
sin dejarlo para luego, inmediatamente;
esas llamadas que puedo escuchar en mi conciencia, en tu Palabra,
 y en el hambre de justicia, amor, esperanza y paz de cada persona. 
Amén.

domingo, 1 de noviembre de 2020

Mateo se levantó y te siguió

 Señor,
Mateo estaba cansado de miradas de juicio y desprecio.
Ya no miraba a nadie a los ojos. ¿Para qué?
Ni siquiera se atrevía a mirarse a sí mismo.
Pero tuvo el valor de levantar los ojos cuando Tú le miraste.
Descubrió en tu mirada la misericordia que precisaba para sentirse amado.
Encontró en tu voz la fuerza necesaria para levantarse de la mesa de los impuestos.
Sígueme, le dijiste.
E inmediatamente se levantó y te siguió.

Señor, sé que ahora mismo Tú me estás mirando.
Qué tenga valor para levantar mis ojos hacia Ti,
para que también yo me sienta amado, perdonado, llamado…
para que también yo sepa mirar a cada persona con misericordia,
para que sepa transmitir tu amor a los que más sufren.
Como Tú, Jesús. Siempre como Tú y contigo.
Amén.

Enviados a anunciar el Reino

Señor, Tú nos envías a proclamar el Reino de Dios,

a anunciar el amor con el que Dios Padre nos abraza,

a mostrar la esperanza a quienes la han perdido,

a levantar la confianza de los que creen que ya no tienen arreglo;

a vencer los demonios, la injusticia, la violencia, la mentira…

a base de amor, oración, servicio, trabajo y entrega.

No quieres que llevemos bastón, ni alforja, ni pan, ni dinero;

porque lo más importante no es lo que tenemos o lo que hacemos,

sino el amor, la confianza y la esperanza que podamos transmitir.

Como Tú, Jesús; siempre como Tú, contigo y con tu fuerza.

Invitados al banquete de Dios

Señor, Tú te acercas cada día y nos llamas,
Nos invitas a disfrutar en el mejor banquete.
Compartes con nosotros el vino de la alegría.
Quieres alimentarnos con el pan de tu amor.

Y nosotros sacamos excusas y no acudimos.
Tenemos muchas cosas importantes que hacer.
Creemos que tu banquete es aburrido.
Despreciamos lo que más necesitamos.

Señor, danos un corazón inteligente y sabio,
que sepa reconocer donde está la verdadera alegría.
Danos un corazón sencillo y acogedor,
que sepa recibir el amor que nos ofreces gratis.

Señor, danos un corazón generoso y universal,
para salir a las calles, plazas, cruces y caminos
e invitar a todos al banquete que has preparado,
al banquete de bodas, que algún día será eterno.

Sinos de los tiempos

Padre bueno, Tú nos hablas desde la belleza de un amanecer, desde el compromiso de una persona solidaria, desde la amistad y el amor de cuantos nos quieren bien, desde los grupos en los que compartimos la fe, desde los acontecimientos que nos llenan de alegría…

Pero también nos hablas desde las injusticias que hacen sufrir y morir a tus hijos, desde los escándalos que sacuden la vida social y eclesial, desde la crispación política, desde los problemas familiares y laborales, desde la incertidumbre ante el futuro…

Padre bueno, ayúdanos a descubrir qué quieres decirnos y qué podemos hacer, en los momentos más dulces y en los más amargos. Danos serenidad y luz para preguntarnos: ¿qué habría sentido y qué habría hecho Jesús en esta situación?

sábado, 18 de mayo de 2019

Dios tiene sed de ti


Es verdad. Estoy a la puerta de tu corazón, de día y de noche.
Aun cuando no estás escuchando, aun cuando dudes que pudiera ser yo,
ahí estoy: esperando la más pequeña señal de respuesta,
hasta la más pequeña sugerencia de invitación que me permita entrar.

Y quiero que sepas que cada vez que me invitas, Yo vengo siempre,sin falta.
Vengo en silencio e invisible, pero con un poder y un amor infinitos…
Vengo con Mi misericordia, con Mi deseo de perdonarte y de sanarte,
con un amor hacia ti que va más allá de tu comprensión.

Un amor en cada detalle, tan grande como el amor que he recibido de Mi Padre.
Vengo deseando consolarte y darte fuerza, levantarte y vendar todas tus heridas.
Te traigo Mi luz, para disipar tu oscuridad y todas tus dudas.…
Vengo con Mi paz, para tranquilizar tu alma.

Cuando finalmente abras las puertas de tu corazón y te acerques lo suficiente,
entonces Me oirás decir una y otra vez, no en meras palabras humanas
sino en espíritu: «no importa qué es lo que hayas hecho, te amo por ti mismo.
Ven a Mí con tu miseria y tus pecados, con tus problemas y necesidades,
y con todo tu deseo de ser amado. Estoy a la puerta de tu corazón
y llamo... ábreme, porque tengo sed de tI.

Santa Teresa de Calculta

miércoles, 31 de enero de 2018

Por los jóvenes

Señor Jesús, tu Iglesia en camino hacia el Sínodo dirige su mirada a todos los jóvenes del mundo.

Te pedimos para que con audacia se hagan cargo de la propia vida, vean las cosas más hermosas y profundas y conserven siempre el corazón libre.

Acompañados por guías sapientes y generosos, ayúdalos a responder a la llamada que Tú diriges a cada uno de ellos, para realizar el propio proyecto de vida y alcanzar la felicidad.

Mantén abiertos sus corazones a los grandes sueños y haz que estén atentos al bien de los hermanos.

Como el Discípulo amado, estén también ellos al pie de la Cruz para acoger a tu Madre, recibiéndola de Ti como un don.

Sean testigos de la Resurrección y sepan reconocerte vivo junto a ellos anunciando con alegría que tú eres el Señor. Amén.

Francisco

domingo, 14 de enero de 2018

Me llamas a convertirme

Me llamas a convertirme
en agua para el sediento,
en risa para quien llora,
en tiempo del que está solo.

Me pides que me transforme
en brisa para el cansado,
en techo para quien vaga,
en cura para el enfermo.

Me dices: «Sé luz para el ciego,
y palabra para el mudo,
sé las piernas del herido
que no puede sostenerse».

Me llamas a convertirme, Señor,
Y aquí estoy. Débil,
con toda mi pobreza,
sin saber bien cómo responder,
por dónde empezar
o qué pasos dar.

Pero aquí estoy, Señor.
Y tú me llamas a convertirme.

(José María R. Olaizola, SJ)

domingo, 23 de abril de 2017

Me conoces y me llamas

En medio de tanta gente como hay en el mundo,
Dios distingue tu cara y conoce tus sentimientos...
Dios oye y reconoce tu voz, tus pisadas, tu tos...
Dios adivina tu perfume de lejos...
Dios te coge de la mano con cariño...
y te llama....

Llamada. Discernimiento

Señor, Jesús, estamos aposentados,
en la comodidad y la rutina,
en el aburrimiento y la desesperanza,
o en la prisa y el ruido.
A veces, más que vivir, vegetamos.