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viernes, 30 de enero de 2026

Tu ternura hecha carne

Señor, en esta noche santa contemplaremos la señal del Niño,
tu ternura hecha carne, tu pequeñez que nos desarma.
Enséñanos a acoger tu fragilidad y a dejarnos transformar por ella.
Te damos gracias por el pesebre, signo de tu humildad,
lugar pobre donde eliges nacer para que nadie quede fuera.
Haznos cercanos a quienes viven en la intemperie y la precariedad.
Te alabamos por la gran alegría que anuncian los ángeles,
la alegría profunda de sabernos amados sin condiciones.
Que tu amor ilumine nuestras sombras y renueve nuestra esperanza.
Señor, que nuestras comunidades y cada bautizado
sean testigos de tu ternura, tu humildad y tu alegría.
Acompáñanos esta Navidad y bendice a nuestras familias.

 

sábado, 9 de mayo de 2020

Corazón de niño

Señor, en mi corazón hay ambición y altanería,
deseos de grandezas y sueños de ser algo que no soy.
¡Con qué facilidad me dejo llevar por todo ello!

Pero también hay humildad, discreción, realismo y agradecimiento.
Señor, ayúdame a buscar serenidad en tus brazos,
la humildad en tu mirada,
la sencillez en tu vida.

Haz que sea tu Espíritu quien sosiegue todas esas voces que me alejan de Ti,
para que así logre abandonarme en Ti ahora y por siempre.

jueves, 24 de octubre de 2019

Vuélveme niño otra vez

Señor, concédeme el don de ser como un niño
para saber mirar a los demás con transparencia.

El paso de los años han cargado mi vida
de suspicacias, temores, problemas,
cobardías, tristezas,
que me pesan como un fardo sobre la espalda.

Concédeme el don de volver al principio,
de saber confiar en los demás
de tener esperanza,
de saber compartir con limpieza
lo que de Ti he recibido.

Vuélveme niño otra vez,
para recibir de ti la promesa de felicidad.

Quítame toda desconfianza,
toda ansiedad, todo egoísmo, todo pecado,
que me impiden llegar hasta ti.

Si yo no te alcanzo, vuélvete, Señor, a mí.
Mira a tu pobre siervo
y ayúdale a ponerse en pie de nuevo,
como un padre ayuda a su hijo.

Concédeme el don, Señor,
de la vida primera de un niño.

Por tantas personas sencillas

Gracias, Jesús,
por los niños que nos regalan su sonrisa,
por las personas que se emocionan al escuchar tu Palabra
por los que abren su pobreza a tu grandeza,
por los que acogen tu amor gratuito,
por los que ayudan a los demás sin darse importancia,
por los que dejan que tu crezcas en su corazón,
por los que encuentran su alegría sirviendo y no buscan recompensa,
por los que se dejan ayudar con humildad y gratitud,
por…

por tantas personas sencillas,
que son maestras en humanidad.
Que sepamos aprender de ellas y vivir como ellas.

domingo, 8 de enero de 2017

Achícame


Agranda la puerta Padre, porque no puedo pasar.
La hiciste para los NIÑOS, yo he crecido, a mi pesar.
Si no me agrandas la puerta, ACHÍCAME por piedad; 
vuélveme a la edad aquella en que vivir es SOÑAR.

Miguel de Unamuno.

martes, 15 de diciembre de 2015

Miguel, Rafael y Gabriel

Señor, en la fiesta de los santos ángeles,
dame un corazón y una mirada de niño,
que sepa sorprenderse y acoger
a tantos ángeles que me acompañan,
me protegen, me guían y me cuidan,
desde el cielo y desde la tierra,
sin hacer ruido, sin dejarse notar.

miércoles, 23 de septiembre de 2015

Como el niño que sabe que alguien vela

Como el niño que no sabe dormirse
sin cogerse a la mano de su madre,
así mi corazón viene a ponerse sobre tus manos,
al caer la tarde.

Como busca la cierva herida

Como busca la cierva herida
las fuentes de las montañas,
como vuela la blanca paloma
y se acurruca en su nido,
así mi alma busca al Señor,
mi Dios.

martes, 22 de septiembre de 2015

Cada vez que nace un niño

Cada vez que nace un niño
sigo confiando en vosotros,
porque entregaros un hijo
es delegar mucho de mí en vosotros:
es haceros continuadores de mi obra,
portadores de mi Espíritu,
padres y madres de mi evangelio vivo
y cuna del mundo al que tanto quiero.

miércoles, 9 de septiembre de 2015

Señor, mi corazón no es ambicioso

Señor, mi corazón no es ambicioso, ni mis ojos altaneros;
no pretendo grandezas que superan mi capacidad;
sino que acallo y modero mis deseos,
como un niño en brazos de su madre.