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domingo, 25 de abril de 2021

Ana

Señor Jesús, ¡cómo envidio a mujeres como Ana, una enamorada del Padre, dedicada a su servicio! Cuando te conoció, te reconoció y no paró de hablar de Ti. No pudo guardarse para ella el tesoro que ha descubierto!

Yo, en cambio, pierdo el tiempo en tantas cosas sin importancia… Mi relación contigo es muchas veces fría… Me cuesta sentir que Tú me liberas de tantas ataduras… No percibo la necesidad y la alegría de anunciarte, de hablar de Ti, como hablamos de nuestros hijos o nietos, de las personas que han marcado nuestra vida a mejor.

Gracias por enseñarme que siempre estás presente, siempre disponible; que sólo tengo que abrir mi corazón para recibirte y sentir tu fuerza liberadora. Gracias por las personas que te comunican y te proclaman desde el amor profundo que sienten por Ti. Amén.

sábado, 9 de mayo de 2020

María embarazada

¡Y qué cortos y qué largos
se hicieron los nueve meses!
Cortos para mi cabeza,
para el corazón, muy breves.

Estaba dentro de mí
y aunque a Él no le sentía,
sentía cómo mi sangre
al rozarle sonreía.

Nadie notó en Nazaret
lo que estaba sucediendo:
que teníamos dos cielos,
uno arriba, otro creciendo.

¿Dios está en el cielo?
¿El cielo está en Dios?
y yo por los montes
llevando a los dos.

Saber esperar

Ven, Espíritu Santo, y enséñame a esperar.

Porque las cosas que deseo no llegan rápidamente, enséñame a esperar.

Porque no puedo pretender que los demás cambien de un día para el otro, enséñame a esperar.

Porque yo mismo voy cambiando muy lentamente, enséñame a esperar.

Porque la vida tiene sus estaciones y todo llega a su tiempo, enséñame a esperar.

Para que acepte que no estoy en el cielo sino en la tierra, enséñame a esperar.

Para que no le exija a este día lo que no me pueda dar, enséñame a esperar.

Para que reconozca que el mundo no puede estar a mi servicio, enséñame a esperar.

Ven Espíritu Santo, y enséñame a aceptar que muchas cosas se postergan, para que valore lo que la vida me propone ahora, aunque sea pequeño, aunque parezca poco, ven Espíritu Santo, enséñame a esperar. Amén!

Víctor Manuel Fernández

viernes, 6 de mayo de 2016

No desistas, viñador

Yo doy tan poco fruto,
y tú no desesperas.
Parezco viña estéril,
incapaz de producir
una buena cosecha
de verdades y justicia,
de humildad y amores,
de compasión y reposo.

Dejar que la Palabra se haga cuerpo

Vivir
es dejar que la Palabra se haga cuerpo
en nuestro cuerpo humano,
cuerpo de carne y sangre
con espíritu bíblico
y aliento solidario.

Paciencia

Tú tienes paciencia con nosotros, Tú sabes esperar,
Tú aceptas nuestros ritmos, Tú nos conoces del todo...

En cambio, nosotros nos agitamos,
no soportamos ritmos distintos,
nos cuesta trabajar con el diferente,
discutimos en la familia con impaciencia,
nos agita lo que el otro hace de otra forma.

jueves, 5 de mayo de 2016

Higuera estéril

Tres años esperó
que aquel árbol bien plantado y altivo
diera higos sabrosos y tiernos.

Tres años de paciencia
aguantando críticas y risas
de expertos, cínicos y amigos.

lunes, 2 de mayo de 2016

Te estamos esperando

Te estamos esperando;
este año va de veras la Navidad,
no va a ocurrir como otras veces
que montamos mucha fiesta
y no te hacemos hueco.

jueves, 3 de diciembre de 2015

Silencio

Quiero callar un momento,
y serenar el torbellino de mis ideas y sentimientos,
para estar ante Ti atentamente
con todos mis sentidos despiertos.

martes, 6 de octubre de 2015

Paciencia con la cizaña

Señor, me impresiona la paciencia
que tienes conmigo y con todos tus hijos.

Cuando te acercas y yo me alejo,
Tú esperas y alientas mi regreso.

lunes, 5 de octubre de 2015

ven, Señor, porque ya se hace tarde

Jesucristo, Palabra del Padre,
luz eterna de todo creyente:
ven y escucha la súplica ardiente,
ven, Señor, porque ya se hace tarde.

sábado, 3 de octubre de 2015

Espero en ti, Señor

Espero en ti, Señor,
porque confío en tu palabra, que es Jesús.
Por que me siento en tus manos misericordiosas,
porque tu Espíritu alimenta esta gran esperanza.
Espero porque mi vida necesita
el impulso de tu gracia,
porque quiero ser testigo entre los hombres,
de que hay razón para vivir.

Espera

ESPERO EN  TI, SEÑOR
con la esperanza de la persona que camina con ilusión
Con la ilusión de quien cree en sí mismo.

ESPERO EN TI, SEÑOR
porque me fio de tu palabra.
Porque tu palabra al hacerse vida en mí,
me dice que eres VERDAD.

Esperar

Esperar bien despiertos, pero no desvelados.
Esperar caminando, pero no adelantándonos.
Esperar embarazados, pero no adueñándonos.
Esperar expuestos, pero no a cualquier viento.
Esperar sedientos, pero no yermos.

jueves, 1 de octubre de 2015

Custodio y protector

Te damos gracias, Padre nuestro, por San José. Él fue custodio y protector de María y de Jesús. Él es custodio y protector de la comunidad cristiana. Fue custodio con humildad, en silencio, con una presencia constante y una fidelidad total, tanto en los momentos serenos de la vida como en los difíciles, en el viaje a Belén para el censo y en las horas temblorosas y gozosas del parto; en el momento dramático de la huida a Egipto y en la afanosa búsqueda de su hijo en el Templo; y después en la vida cotidiana en la casa de Nazaret, en el taller donde enseñó su oficio a Jesús.

María del Sábado Santo

María, ha pasado el Viernes Santo. Tus ojos ya no tienen más lágrimas para la cruz, para el dolor por el Hijo muerto, para el silencio, para el frío de la losa, para la piedad y la soledad…

Poco a poco, el dolor dio a luz a la esperanza. Encerraste el dolor en la alacena del recuerdo y abriste la ventana de la esperanza.

viernes, 25 de septiembre de 2015

Date tiempo

Date tiempo para amar,
para soñar,
para crear,
para trabajar,
para jugar... como Él

Días de escepticismo

Señor, hay días en que olvidas los motivos.
El entorno se vuelve desierto árido, monótono.
Hay días en que lo cambiarías todo por una caricia.

Días en que calla la voz interior,
cuando ni hacer el bien parece tener sentido,
cuando el mundo resulta una causa perdida
y el evangelio es un idioma incomprensible.
Días en que no te sientes hermano, ni amigo, ni hijo.

miércoles, 23 de septiembre de 2015

Convierte mi mirada, Señor

Convierte mi mirada, Señor,
para que sepa ver el amor escondido,
para que descubra las heridas de
quienes me rodean, y quiera curarlas,
para que vea más problemas reales
y menos figurados; para que perciba
las lágrimas ajenas.

Como la tierra espera ser labrada

Como la tierra silenciosa espera
ser labrada, apasionadamente,
así. Ya tengo el corazón caliente
de espera bajo el sol a que Dios quiera.