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martes, 24 de febrero de 2026

Esas puertas no sacian mi corazón

Señor, tú, como buen padre y buena madre, deseas mi felicidad. Anhelas que viva con alegría, aquí y por toda la eternidad. Por eso me amas sin medida y me muestras el camino de la vida, el sendero de la salvación.
Yo también quiero alcanzar esa meta, Señor. Quiero ser feliz ahora y siempre. Pero a veces cierro mi corazón a tu amor y busco puertas anchas, donde quepan todos mis caprichos. Elijo caminos cómodos, sin cruces que incomoden mi paso.

Una y otra vez descubro que esas puertas y caminos no sacian mi corazón. Señor, que el soplo del Espíritu y el testimonio de mis hermanos me ayuden a abrirme a tu amor, y a elegir siempre la puerta del amor y el camino de la entrega. 

jueves, 29 de enero de 2026

En lo cotidiano

Señor Dios, Padre bueno
abre nuestros corazones para reconocer tu voz
en quienes viven y caminan a nuestro lado.
en las personas que trabajan junto a nosotros,
en los que comparten con nosotros la alegría y el descanso.
Que no esperemos señales grandiosas para encontrarte,
ni profetas vestidos de grandeza,
sino que sepamos descubrir tu mensaje en lo pequeño,
en lo cotidiano,
en las palabras sencillas de quienes, sin saberlo,
nos muestran tu camino.
Danos un corazón dispuesto a dejarse sorprender,
Ayúdanos a reconocer a tus profetas entre nosotros,
a acoger tu Palabra en su palabra y en sus gestos,
a ser profetas en lo que hacemos y decimos. Amén. 

jueves, 13 de mayo de 2021

Nuestra tristeza se convertirá en alegría

Señor, a veces me toca llorar, por el sufrimiento o la ausencia de las personas que amo, mientras alrededor me parece que el mundo se divierte. Y tus lágrimas se mezclan con las mías, aunque no me dé cuenta.

A veces estoy triste, me gana la desesperanza, me pesan tus palabras, no siento tu amor, parece que te has olvidado de nosotros, de las personas que más sufren. Y tú me acompañas en mi tristeza, aunque no me dé cuenta.

A veces estoy triste, pero en el momento más inesperado, te siento a mi lado y me llenas de una alegría que nadie me puede quitar. Señor, aumenta mi fe, para que no dude nunca de tu promesa: nuestra tristeza se convertirá en alegría. Amén.

sábado, 28 de noviembre de 2020

La alegría de creer

Señor Jesús,
Tú que has comparado tu Reino con un banquete de bodas,
renueva en mí la alegría de saber que me amas más que a tu propia vida;
la alegría de acoger, una y otra vez, el perdón incansable del Padre;
la alegría de sentir la fuerza invencible de tu Santo Espíritu;
la alegría de ser parte de una gran familia, abierta a todos;
la alegría de saber que me conoces, me valoras y cuentas conmigo;
la alegría de poder hacer el bien y alegrar a quienes me rodean;
la alegría de trabajar por extender tu Reino de justicia, fraternidad y paz;
la alegría de escucharte, de hablarte y de anunciarte;
la alegría de experimentar cómo nos salvas de la soledad, el egoísmo y la desesperanza;
la alegría de esperar, tras la oscuridad y la muerte, una luz más clara y una vida más plena.
la alegría, en fin, de vivir amando, como Tú y contigo. Amén.

sábado, 9 de mayo de 2020

Espíritu Santo, devuélveme la sonrisa

Ven Espíritu Santo, devuélveme la sonrisa.

Los años me han ido quitando la alegría interior, el gusto de encontrarme con la gente, el entusiasmo ante las cosas nuevas. Necesito que vuelva a brotar espontáneamente la sonrisa. Esa sonrisa sincera, no fingida, que expresa el gusto de vivir y de convivir. Esa sonrisa que manifiesta la esperanza interior, verdadera, real.

Ven Espíritu Santo, para que vuelva a nacer mi sonrisa. Esa sonrisa de los que creen en la vida y en el amor. La sonrisa de los que se dejan querer por Dios, porque saben que ese amor es sano, es bueno, es auténtico y feliz; porque saben que ese amor nunca nos falta, nunca nos abandona.

Ven Espíritu Santo, y en este preciso momento aplaca mi negatividad, sana mi tristeza, ayúdame a relativizar todo lo que me inquieta. Muéstrame que la vida vale la pena, que es posible comenzar algo bello. Para que en este preciso momento, pueda regalarte una sonrisa. Amén.

Víctor Manuel Fernández

jueves, 24 de octubre de 2019

¡Exulta!

¡Exulta!

Si tienes mil razones para vivir,
si has dejado de sentirte solo,
si te despiertas con ganas de cantar,
si todo te habla
-desde las piedras del camino
a as estrellas del cielo,
desde las luciérnagas que se arrastran
a los peces, señores del mar-,
si oyes los vientos
y escuchas el silencio,
¡exulta!

El amor camina contigo,
es tu compañero,
es tu hermano...

Helder Camara

jueves, 6 de julio de 2017

Mirada borrosa y recortada

Señor, a veces soy tan pequeño, tan limitado...
No me alegro por lo bueno que hace mi amigo, mi hermano, un extraño...
Me enfado, critico y vapuleo a quien hace el bien.
Pienso y digo: ¡Por algo lo hará! ¡Algún beneficio sacará!
¡Lo hace para darse a entender y, además, lo hace mal!
Parece que necesito rebajar a los demás para subir yo.

Cuando pienso y siento así, la alegría y la esperanza escapan;
me aíslo y sólo me acompañan la tristeza y la amargura.

Señor, ¡cura mi mirada borrosa y recortada!
dame una mente más amplia y un corazón más grande;
para que sepa fijarme más en los aciertos y menos en los errores,
para reconocer y alegrarme por todo lo bueno que sucede,
para que pueda aprender de todos y de todo,
para darte gracias por el bien que hace mi amigo, mi hermano, un extraño...

Así seré más feliz, transmitiré más alegría
y me pareceré más a Ti, Padre bueno y generoso,
que valoras y te alegras con cada gesto de amor de tus hijos.

viernes, 26 de mayo de 2017

Alegría sin precio

Gracias, Señor, por tu alegría sin precio,
que se acoge como un regalo,
con la que no se negocia,
que se vive sin estridencias.

Gracias, Señor, por tu alegría extraña,
que se impone al dolor,
se renueva cada día,
crece en el perdón, en el servir,
en lo pequeño y silencioso.

Gracias, Señor, por tu alegría plena
que levanta al caído una y otra vez,
desborda de nuevo en la hora de la decepción,
apasiona cuando queda poco
y construye donde parece habitar el vacío.

Gracias, Señor, por tu alegría sencilla,
de las cosas pequeñas, de los gestos humildes,
de la fe cotidiana, de la vida libre,
de la palabra confiada,
del corazón seducido… por Ti.

(adaptación de un poema de Benjamín González Buelta)

miércoles, 14 de diciembre de 2016

Acoger y disfrutar el perdón

Querida hija / Querido hijo:

¡No sabes cuánto he disfrutado contigo! Te has dejado encontrar y me has abierto ese gran corazón que te di. Me has dejado aligerar la carga que hundía tu espalda y arruga tu sonrisa. Me has dejado abrazarte y me has demostrado lo mucho que me quieres. Y al ver tus lágrimas, no he podido contener las mías.

Recuerda lo que te he dicho tantas veces: Tú vales mucho para mí y yo te amo (Isaías 43); llevo tu nombre tatuado en las palmas de mis manos, continuamente pienso en ti (Isaías 49); la alegría que encuentra el marido con su esposa, la encuentro yo contigo (Isaías 62); hasta tu vejez, yo seré siempre el mismo y te ayudaré hasta que tus cabellos se pongan blancos. Así como te he apoyado hasta ahora, así te seguiré apoyando (Isaías 46).

Has acogido y disfrutado mi perdón, mi perdón gratuito. Pero de vez en cuando, te cansas de convivir con tu fragilidad y no te acabas de creer mi perdón.

Por eso, vuelvo a recordarte la pregunta de Pedro: ¿Cuántas veces tenemos que perdonar, siete veces? No te digo siete veces, sino setenta veces siete (Mt 18,22)? Si ésta es la medida que se le pide al hombre, ¿cómo piensas que yo puedo tener una medida más pequeña?

Recuerda además la experiencia del hijo pródigo. Al verlo volver a casa, cansado y triste, lloré, corrí, lo abracé, lo llené de besos. Y como la alegría no me cabía en el corazón, hicimos una fiesta. ¿Crees que no siento la misma alegría cuando tú vuelves a mí?

Acoge mi perdón en lo más hondo de ti. Disfrútalo y compártelo. Y cuando vuelvas a dudar de mi perdón, dímelo, para que pueda convencerte de nuevo. ¿De acuerdo?

Un abrazo grande de tu Padre Dios

viernes, 6 de mayo de 2016

Toda belleza. Inmaculada

Virgen Santa e Inmaculada,
a Ti, que eres el orgullo de nuestro pueblo
y el amparo maternal de nuestra ciudad,
nos acogemos con confianza y amor.

Al Santísimo sacramento

Quien llenar pudo el deseo
del bien que en veros se encierra,
¿qué podrá ver en la tierra
que no le parezca feo?
En vos cuanto quiero veo,
y sin vos no hay qué querer
hasta volveros a ver.

Al buen pastor

Ven, Jesús, a buscarme,
busca a la oveja perdida.

Ven, pastor.
Deja las noventa y nueve
y busca la que se ha perdido.

Ven, Espíritu divino

Ven, Espíritu divino,
manda tu luz desde el cielo.
Padre amoroso del pobre;
don, en tus dones espléndido;
luz que penetra las almas;
fuente del mayor consuelo.

jueves, 5 de mayo de 2016

Tu dicha

¿Cuál es tu dicha, Señor?
Porque quiero hacerla mía,
Probármela, llevarla puesta todo el día.
¡No me escondas tu dicha!

lunes, 2 de mayo de 2016

Gracias por la vida y la ilusión

Te doy las gracias, Dios, con María,
la mujer sencilla
que pasó toda su vida
al servicio de la alegría.

Te doy las gracias
por la vida y la ilusión que vive en mí:
porque vivo en estos momentos
tan importantes de la Historia
y voy forjando el futuro del mundo
con mi trabajo, esfuerzo y alegría.

martes, 16 de febrero de 2016

Una alegría no pasajera

¿Qué le dirás, Dios mío cuando llegue a tu presencia y se encuentre frente a Ti?
Le dirás: ánimo hijo, te has portado bien.
XXX se quedará mudo,
porque llevaba preparada una explicación.
Tú le tomarás de la mano
y le enseñarás tu casa con todo detalle.
Casi no te atreverás a decir palabra.
Solamente, como de pasada, le dirás:
“ya teníamos ganas de verte aquí, con nosotros”

XXX te mirará al rostro asombrado y verá que te brillan los ojos
y que luchas para que no te caiga ninguna lágrima de ternura.
Y sus explicaciones e historias se le irán todas de la cabeza.
Y sus fallos quedarán sepultados
para siempre en el baúl vacío de los recuerdos muertos.
Y disfrutará de tu amor gratuito, como la lluvia y el sol.
Comprenderá del todo la parábola del hijo pródigo.
Y se le quedará clavada en el corazón
una palabra eterna que la estás diciendo desde ahora: HIJO, XXX!
Y sentirá por primera vez una alegría no pasajera.

domingo, 24 de enero de 2016

Recapacitó y fue

Señor, soy cristiano y me gustaría vivir como un buen cristiano,
pero me siento prisionero de mis rutinas, de mis caprichos.
Querría estar más cerca de Ti y trabajar cada día en tu viña,
pero mi débil voluntad es derrotada a menudo por mis apegos.

Bodas de Caná

Dios es es un agua-fiestas. Todo lo contrario. Dios convierte el agua en vino. Dios es ALEGRÍA

Que no se pierda un brote de alegría,
que siempre en nuestras vidas haya algo que celebrar,
que no se acabe el vino de la fiesta,
que las inolvidables canciones nunca dejen de sonar.
Pues la vida, para Dios, es una boda
en la que quiere unir a todos sin final.

viernes, 18 de diciembre de 2015

Encrucijada

Señor, la vida está llena de encrucijadas,
llena de caminos que se abren a mi paso;
aunque a veces no soy consciente
y elijo sin pensar, sin darme cuenta,
dejándome llevar por la rutina, por la pereza,
por la prisa, por lo que otros esperan de mí…

Por la comunidad

Señor, Jesús, haznos una comunidad abierta,
confiada y pacífica, invadida por el gozo de tu Espíritu Santo.
Una comunidad entusiasta, que sepa cantar a la vida,
vibrar ante la belleza, estremecerse ante el misterio
y anunciar el Reino del amor.