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jueves, 20 de julio de 2023

Tú eres el Camino

Tú eres, Jesús, el Camino que conduce al Padre,
a la felicidad más grande, a la fraternidad mejor lograda.
El camino es abajarte a los más pequeños, como Tú y Contigo.
El camino es encarnarte en la vida, como Tú y Contigo.
El camino es trabajar y orar discretamente, como Tú y Contigo.
El camino es abrirse al Espíritu, como Tú y Contigo.
El camino es vencer las tentaciones con la Palabra, como Tú y Contigo.
El camino es la pobreza, la mansedumbre, la pureza, como Tú y Contigo.
El camino es trabajar por la paz y la justicia, como Tú y Contigo.
El camino es acercarse y contar con los descartados, como Tú y Contigo.
El camino es trabajar lo posible y dejar el resto en manos del Padre, como Tú y Contigo.
El camino es amar y servir en todo, como Tú y Contigo.
El camino es compartirlo todo, darse sin medida, como Tú y Contigo.
El camino es rezar y confiar en el Padre, como Tú y Contigo.
El camino es esperar la resurrección tras cada muerte, como Tú y Contigo.
Tú eres, Jesús, el Camino que conduce al Padre,
a la felicidad más grande, a la fraternidad mejor lograda.

martes, 18 de julio de 2023

Gracias por darme talentos

Gracias por todos los santos y santas, por los canonizados y también por los de la puerta de al lado.

Gracias por las personas que te muestran con su vida e ilusionan con sus palabras y hechos, provocando el deseo de conocerte y seguirte.

Gracias por los hombres y mujeres que has puesto en mi camino para hacer que te conozca un poco y te quiera mucho.

Gracias por darme talentos para ser sal y luz, a pesar de que los utilizo poco.

lunes, 25 de julio de 2022

Zebedeos

Como la madre de los Zebedeos, tampoco nosotros te conocemos. A veces nos dirigimos a Ti como si fueras un emperador o el genio de los tres deseos. Nos olvidamos de que Tú no tuviste donde reposar la cabeza y moriste sin nada en una cruz. Pedimos honores en vez de pedir capacidad para amar y servir, como Tú y Contigo. Decimos ser tus discípulos, pero no queremos vivir a tu estilo y cargar con tu cruz.

Como la madre de los Zebedeos, también a veces creemos que Dios tiene hijos de primera y de segunda: los que están a su lado, por sus propios méritos, y los que están en las periferias del cielo, por misericordia. Cura nuestra mundanidad, Señor, y ayúdanos a crecer en fraternidad, en una fraternidad de mujeres y hombres, todos distintos y todos iguales en dignidad.

Tienes razón. No sabemos lo que pedimos, porque andamos desorientados: te conocemos escasamente, ansiamos lo que no nos conviene y no sabemos cuál es el Camino de la Vida, de la vida feliz en esta tierra y de la eterna bienaventuranza en el cielo.

¡Conviértenos, Señor, como a Santiago y a Juan! ¡Y que nosotros nos dejemos convertir, como ellos!

sábado, 23 de julio de 2022

Transparencia de Dios

Señor Jesús,
Tu corazón es ternura y tus manos expresan ternura.
Tu corazón está abierto a todos y tus pies se acercan a los últimos.
Tu corazón es comunión y tus obras buscan la fraternidad de todos.
Tu corazón es misericordia y regalas tu perdón a quienes te lo pedimos.
Tu corazón es Amor y amas siempre, con todo tu ser.
Tu eres el Salvador y continuamente nos ofreces una vida nueva.
 
Señor Jesús,
que sepa creer más en las obras que en las palabras de las personas.
Gracias por los hombres y mujeres que dan testimonio de tu amor con su vida,
dedicándose a los demás, denunciando injusticias, levantando la confianza...
 
Señor Jesús,
que mis obras y mis palabras sean expresión de mis mejores deseos;
que no busque mi interés egoísta ni provoque enfrentamientos;
que sea constructor de fraternidad y de esperanza,
como Tú y contigo.
Amén.

viernes, 22 de julio de 2022

Sal y luz

Enséñame a ser sal de la tierra y luz del mundo.
Ayúdame a regalar una sonrisa a quien nunca la ha tenido.
a hacer volar un rayo de sol hasta allí donde reina la noche.
a descubrir una fuente y hacer que se bañe en ella quien vive en el fango.
a tomar una lágrima y ponerla en el rostro de quien nunca ha llorado.
a tomar el valor y ponerlo en el ánimo de quien no sabe luchar.
a descubrir la vida y contársela a quien no sabe captarla.
a tomar la esperanza y compartirla con quien se siente fracasado
a tomar la bondad y dásela a quien no sabe dar.
a acoger el Amor y dárselo a conocer al mundo. Amén.

domingo, 9 de enero de 2022

Ayúdame a vivir mi bautismo

Jesús, ayúdame a vivir mi bautismo, contigo:
sumergido entre la gente,
en medio de los pecadores que quieren convertirse;
haciendo mías las miserias y el dolor de las personas,
compartiendo las alegrías y esperanzas del pueblo.

Jesús, ayúdame a vivir mi bautismo, contigo:
sumergido en el agua del Espíritu,
dejándome lavar y purificar por Él,
llenándome de su vida y de su amor,
guiado por su luz e impulsado por su fuerza.

Jesús, ayúdame a vivir mi bautismo, contigo:
sumergido en el encuentro con el Padre,
sintiendo como su amor me rodea y me inunda,
escuchando su voz: Tú eres mi hijo amado, Tú eres mi hija predilecta.

Ayúdame a vivir mi bautismo, contigo:
sumergido en la misión que me has confiado,
haciendo el bien, aliviando a los oprimidos,
curando cegueras y liberando opresiones,
lavando los pies, sirviendo a todos,
fortaleciendo el pábilo de los que están a punto de apagarse.

Ayúdame a vivir mi bautismo, contigo. Amén.

viernes, 30 de abril de 2021

¿Cómo podemos saber el camino?

Señor Jesús, hay momentos en los que veo claro el camino a seguir. Tu llamada resuena con fuerza en mi corazón. Te doy gracias por esa luz tuya, que me ayuda a ver más claro y ensancha los horizontes de mi libertad.

En otros momentos, la oscuridad me rodea y no sé qué camino tomar. No obstante, aunque no vea el camino, la fe me ayuda, al menos, a saber hacia donde orientar el próximo paso. Y, paso a paso, la oscuridad se despeja y el camino aparece.

Ayúdame a fijarme en Ti, Jesús, Camino, Verdad y Vida. Quisiera dejarme guiar por tu forma de vivir, de rezar, de tratar a las personas y amarlas, hasta el extremo. Quisiera preguntarte, con la sencillez y la confianza de un niño: ¿Qué harías Tú en esta situación? Quisiera escuchar tu palabra en la voz de los que me quieren y de quienes me necesitan.

Gracias, Jesús, por ser mi Camino, mi Verdad y mi Vida.

domingo, 25 de abril de 2021

Con Él, como Él, en su Iglesia

Señor Jesús, ¡qué a gusto estoy contigo, cuando logro superar la pereza y soy capaz de dejar para luego otras actividades más divertidas o más atrayentes; cuando siento tu cercanía y tu amor, aunque haya sido un desastre o no me hayan ido bien las cosas! Pero, soy tan poco constante y, sin querer, acabo alejándome de Ti. ¡Llámame de nuevo, Jesús, y ven a buscarme para estar contigo!

Señor Jesús, ¡qué feliz soy, cuando comienzo la jornada con el deseo y la voluntad firme de hablar como Tú, de servir como Tú, de entregar la vida como Tú,  de poner mi granito de arena para que en mi familia y mi mundo se respire un poco más de respeto y de fraternidad! Entonces, crece mi libertad, mi capacidad de amar, mi esperanza… Pero, a veces me dejo arrastrar por la rutina, por lo que me apetece, por el cansancio... ¡Llámame de nuevo, Jesús, y dame fuerza, para vivir y anunciar contigo el Reino!

Señor Jesús, ¡mi fe se apoya en la confianza y el amor de tantos hermanos y hermanas, que me aprecian, me animan, me corrigen, me acompañan… Gracias por poner en mi camino tantos hombres y mujeres, niños y personas adultas, que te siguen, te sienten, te reflejan, ellas me ayudan a conocerte y a amar como Tú. 

Pero a veces me desaniman los escándalos de la Iglesia; quiero ser aceptado en la comunidad tal y como soy, pero yo no acepto a todos y exijo una comunidad de personas perfectas. ¡Llámame de nuevo, Jesús, y dame fuerza, para ser humilde trabajador de tu Iglesia!

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Pero a veces me desaniman los fallos de mi parroquia, de mi grupo, de la Iglesia; quiero ser aceptado en la comunidad tal y como soy, pero yo no acepto a todos y exijo una comunidad de personas perfectas.
¡Llámame de nuevo, Jesús, y dame fuerza, para ser humilde trabajador de tu Iglesia!

Locos como Jesús

 Señor, Jesús, también a Ti te tomaron por loco:
loco por dedicarte a cepillar maderos hasta los 30 años,
loco por hablar de Dios como un papá, con corazón de madre,
loco por ser libre ante los poderosos y ante los pobres
loco por ser amigo de pecadores y prostitutas,
loco por dedicar tu tiempo y tu vida a los demás,
loco por preferir la cruz a la mentira y al egoísmo,
loco por amor al Padre y a nosotros, tus hermanas y hermanos.

Líbrame, Jesús, de las locuras de este mundo:
la locura de encerrarme en mí y no abrirme a los demás,
la locura de no disfrutar de cada rayo de sol y de cada gesto de cariño,
la locura de vivir atado al rencor y al deseo de venganza,
la locura de dedicar más tiempo a las cosas y a las tareas que a las personas,
la locura de creerme demasiado bueno o demasiado malo,
la locura de no arriesgarme ni sacrificarme por nadie,
la locura de cerrarme a tu amor, a tu perdón y a tu fuerza.

Líbrame, Jesús, y ayúdame a ser loco como Tú y contigo.

martes, 8 de diciembre de 2020

Sobre roca

Señor, he visto caer a personas muy seguras de sí mismas, que creían que lo sabían todo, que hacían todo bien; que confiaban en su poder y en su dinero; que cuidaban sobre todo su apariencia y su bienestar; que no veían más que sus virtudes y los defectos de los demás, que se atrevían a dar lecciones con discursos llenos de arrogancia. Cuando llegó la tempestad, su vida se destruyó.

En cambio, veo permanecer en pie a personas humildes, bien conscientes de sus aciertos y errores, de sus debilidades y de sus talentos; que saben apoyarse en Ti y en los hermanos, que tratan amorosamente a los demás; que dan lecciones sin pretenderlo, con su testimonio de vida. Cuando les ha llegado la tempestad, han sufrido, se han tambaleado, pero se han mantenido.

Señor, Tú sabes que he caído muchas veces desde la apariencia, el orgullo, el egoísmo… Ayúdame a reconstruir mi vida, reconociendo mi verdad, apoyándome en Ti y abriéndome al bien de mis hermanos. Amén.

sábado, 28 de noviembre de 2020

Un corazón como el tuyo

Señor Jesús, dame un corazón como el tuyo,
que sepa compartir y servir,
que goce con los que gozan,  
que sufra con los que sufren,
que se prolongue hacia los últimos, 
que anuncie el Amor del Padre a todos,
que critique las injusticias y mentiras,
que se deje conducir por el Espíritu,
que tenga entrañas de misericordia,
que escuche los problemas de las personas agobiadas
y tenga un trato exquisito con ellas,
que mire el corazón de cada ser humano
y le ayude a curar sus propias heridas, 
que sea libre para liberar a los oprimidos.
que sepa amar hasta en los detalles más pequeños.
Amén.

La alegría de creer

Señor Jesús,
Tú que has comparado tu Reino con un banquete de bodas,
renueva en mí la alegría de saber que me amas más que a tu propia vida;
la alegría de acoger, una y otra vez, el perdón incansable del Padre;
la alegría de sentir la fuerza invencible de tu Santo Espíritu;
la alegría de ser parte de una gran familia, abierta a todos;
la alegría de saber que me conoces, me valoras y cuentas conmigo;
la alegría de poder hacer el bien y alegrar a quienes me rodean;
la alegría de trabajar por extender tu Reino de justicia, fraternidad y paz;
la alegría de escucharte, de hablarte y de anunciarte;
la alegría de experimentar cómo nos salvas de la soledad, el egoísmo y la desesperanza;
la alegría de esperar, tras la oscuridad y la muerte, una luz más clara y una vida más plena.
la alegría, en fin, de vivir amando, como Tú y contigo. Amén.

domingo, 1 de noviembre de 2020

Santos de la puerta de al lado

Gracias, Jesús, por mostrarnos, con tu palabra y tu vida, el camino de la bienaventuranza, de la felicidad más grande.

Gracias, Jesús, por todas las personas humildes y limpias de corazón, que se fían del Padre; por las que comparten con misericordia las lágrimas de los tristes y el dolor de los que sufren; por las que tienen hambre de justicia y trabajan por la paz; aunque sean incomprendidas y perseguidas. Gracias por tantos "santos de la puerta de al lado".

Gracias, Jesús, porque crees en mis posibilidades de mejorar y me llamas para que avance por el camino del Evangelio, camino de la santidad. Con la ayuda de la comunidad y la fuerza de tu Espíritu, con el ejemplo de los santos y de tantas personas buenas, crecerá mi amor a Ti y a cuantos me rodean.

sábado, 9 de mayo de 2020

Corderos

Señor Jesús, te identificaste con un cordero,
manso, humilde, tierno, inocente...

Yo, Señor, prefiero identificarme con otros animales:
con el león o el águila, fuertes y poderosos;
con el mono, tan divertido y activo;
con el tigre o el caballo, ¡bellísimos!;
con el zorro o el cuervo, tan inteligentes;
con el delfín, tan atlético y simpático;
con el guepardo o el colibrí, ¡rapidísimos!

A veces quisiera dar miedo, como un tiburón;
o defender a los míos, como los elefantes;
o tumbarme en un diván, como un koala.

En fin, Señor, el cordero me parece poco adecuado,
poco atrayente, poco inteligente, para vivir feliz,
incluso, poco eficaz para construir tu Reino,
para luchar por un mundo más justo, limpio y fraterno.

Señor, convierte mis pensamientos y deseos.
Aunque esté muy lejos de Ti, Tú me atraes.
Hazme cordero. Humilde, manso, tierno.
Hazme cordero.

Quiero, Señor, darte mi sí más auténtico

Quiero, Señor, darte mi sí más auténtico.

Quiero seguirte, aunque me distraiga.

Quiero elegir tu estilo, aunque una y mil veces me deje tentar por otros diferentes.

Quiero vivir a tu manera, luchando contra otras ofertas de vida fácil.

Quiero amar, aunque mis necesidades griten más que las de otros.

Quiero ser manso, aunque yo mismo me sorprenda de mis arrebatos.

Quiero escuchar, aunque mis ruidos interiores no callen.

Quiero ser pobre, aunque mis deseos sean infinitos.

Quiero ser grande, aunque por dentro apenas crea en mí.

Quiero ser niño, aunque, a veces, presuma de adulto.

Quiero ser misericordioso, aunque me cueste.

Quiero ser tolerante, y aceptar a cada ser humano en su totalidad.

Quiero ser austero, y dar todo lo que me sobre, poco a poco.

Quiero trabajar por la justicia, y no descansar hasta que todos vivan.

Quiero luchar por la paz, y no poner la más mínima tensión alrededor.

Quiero llorar con los otros, y dar poca importancia a todo lo mío.

Quiero ser profundo, y tener cada día mi rato de charla contigo.

Quiero ser auténtico, y no dejarme engañar y distraer por otros dioses.

Quiero estar en el mundo, y hacerme amigo de los diferentes.

Quiero vivir atento a todas las necesidades del hermano.

Quiero vivir amando, y acercarme a todos los humanos.

Quiero vivir una vida plena, que ese es el sueño que tienes para mí.

Quiero imitar a María, la madre, la Inmaculada, la llena de gracia, la oyente de la Palabra.

Mari Patxi Ayerra

Santos y santas de la puerta de al lado

Santas y santos que, mientras están entre nosotros, no saben que lo son. Y cuando dejan este mundo, normalmente, no forman parte del Santoral.

Santas y Santos desconocidos, mínimos, ocultos, sencillos; que se saben pequeños, pero dan amor y misericordia a todos; están por ahí como la levadura en el pan, regalando esperanza en tiempos duros.

Son madres y padres de familia, que trabajan duro, fuera y dentro de casa, y buscan tiempo para jugar con sus hijos. Familias que acogen a quien lo necesita, aunque vivan en cuarenta metros cuadrados, tengan tres hijos y un padre con demencia. Abuelos que abren la puerta a sus hijos, que llegan en paro con los suyos de la mano, poniendo a disposición su pensión de jubilación… ¡A ver si llegamos a fin de mes!

Santos y Santas anónimos que arriesgan sus vidas en la defensa de los que no tienen voz, viéndose atrapados en una maraña de leyes, que los toma por delincuentes en vez de por samaritanos. Santos y Santas que saben compartir y repartir, para que nadie se quede fuera o se sienta extranjero; empeñados en que la justicia llegue a todos, especialmente a quienes son discriminados por su color de piel, su lengua, su cultura, su religión, su sexo, su nivel económico…

Algunos recorren la ciudad de punta a punta, para pasar una hora escuchando a una anciana que vive en soledad absoluta y no habla con nadie. Después van a clase a la universidad.

Hay otros que intentan poner paz en su propia familia dividida y enemistada, viendo que todos pierden, y los niños los que más. Santos y Santas de un lado para otro, clamando por una paz que no llega; pacificando también sus ambientes de trabajo y sus barrios.

Los hay que recorren siete, ocho… diez pueblos, para celebrar misa cada fin de semana, cuando ya suman más de cincuenta años de sacerdocio. Otras dedican sus vidas a la oración y a acoger a quienes tienen sed de infinito.

Hay Santos y Santas que no se dejan corromper por el dinero ni el poder. Eso trae problemas, quedan señalados…

¿Cuántos son?... “Una muchedumbre inmensa, incontable, que procede de toda nación, raza, pueblo y lengua”, mujeres y hombres, niños, adultos y jóvenes...
Gracias por todos ellos, Señor.

Oración compuesta a partir de un texto de Mari Paz López Santos.

sábado, 10 de agosto de 2019

El secreto de San Lorenzo

Gracias, Lorenzo, por compartir con nosotros tu secreto:

"El que siembra tacañamente, tacañamente cosechará y el que siembra generosamente, generosamente cosechará.

Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto.

La felicidad huye despavorida de cuantos la desean solo para ellos mismos y persigue a quienes buscan el bien de los menos afortunados.

Si tienes que cambiar tu discurso, que sea por convicción, nunca por conveniencia, aunque pierdas el ascenso, las elecciones o a algún amigo.

Disfruta la vida todo lo que puedas y no sufras por cosas que no merecen la pena, pero apuesta cada día por el amor, la coherencia, la justicia, la verdad y la defensa de los más desamparados, aunque tengas que cargar la cruz del sufrimiento o soportar la parrilla del rechazo.

Abraza a Jesucristo decididamente, porque alegrará y ensanchará tu corazón, para que seas capaz de amar más y mejor, para que tu vida sea un regalo precioso para ti y para quienes te rodean”.

Gracias, Lorenzo, gracias.

miércoles, 19 de julio de 2017

Ser buena noticia

Ser en la vida buena noticia,
ser gesto, palabra, imagen, silencio, canción.
Salir a la calle a diario, llegar hasta el último rincón.
Llevar sin tardar, para todos, bocados de aliento… de Dios.

Vivir de tal manera, que a algunos despierte curiosidad
nuestro vivir con menos, con otros, con riesgo, con gratuidad.
Dejar que los otros, los pobres, coman de nuestro tiempo,
hasta encontrar en ellos, nosotros, la extraviada identidad.

Y siempre, siempre, siempre, buscar el sitio entre la gente.
Pues toda ella es, sin dudarlo, la buena noticia de Dios.
Posar sus miedos, alzar sus sueños, andar sus pasos intermitentes,
hasta lograr que todos destapen el gran tesoro que son por dentro.

Seve Lázaro, sj

jueves, 4 de agosto de 2016

Tu modo

Señor, enséñame tu modo de tratar con los discípulos, con los pecadores, con los niños, con los fariseos o con Pilatos y Herodes... Enséñame a ser compasivo con los que sufren: con los pobres, con los leprosos, con los ciegos, con los paralíticos…; muéstrame cómo manifestabas tus emociones profundísimas hasta derramar lágrimas…

viernes, 6 de mayo de 2016

Comulgar

Tuve hambre -dice Jesús- y me disteis de comer.
Tuve frío y me vestisteis y me disteis calor.
Estuve enfermo y vinisteis a visitarme.
Estuve en la cárcel y no me despreciasteis...
Y es que siempre que hicisteis algo por vuestros hermanos,
conmigo lo hicisteis... dice Jesús.