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miércoles, 25 de febrero de 2026

Sol que naces de lo alto

Sol que naces de lo alto
sin querer quedarte arriba.
Luz que brillas en el cielo
para hacer crecer la vida.
Vuelve a nuestro mundo soñoliento
la paz que le es robada sin saberlo,
la sed del que marcha hacia una meta
y el hambre insaciable
de querer ser más pequeños.
Danos tu amor ingente y encendido
para deshacer el hielo
del olvido y la ceguera
que reinan lejos del pesebre.
Y empezar así, como recién nacidos,
a aprenderlo todo, todo de nuevo:
las palabras, los silencios,
los deseos y los miedos de la gente.
Villancicos que traéis su fiel recuerdo,
estrellas que alumbráis en la noche su presencia,
enseñadnos el surco profundo y extenso
en que la vida de Dios se va forjando libremente:
más humana, más cercana, más fraterna.
Y despertad en nosotros el deseo apasionado
de acogerla entre los brazos,
de glosar sus balbuceos,
de alimentar en su mirada
nuestros más endebles sueños.

Seve Lázaro SJ 

martes, 24 de febrero de 2026

No te conformes

No te conformes
con sombras.
Busca la luz.
Si un fulgor despierta
en ti ansias de otra vida,
hambre de amor
o anhelo de justicia,
deja atrás las seguridades
y persigue la estrella.
Adonde quiera llevarte, vete.
Allí, en una cuna improbable
encontrarás respuestas.
Descubrirás a Dios
arropado por los excluidos
de todas las eras de la historia.
Verás al todopoderoso
con las manos vacías.
Oirás su corazón, latiendo
al ritmo de esta humanidad atribulada.
Escucharás el llanto
de todos los inocentes
que no tienen posada
en un mundo inhóspito.
Justo ahí, en ese punto,
está la encrucijada,
y tú tendrás que elegir:
adorarlo o ignorarlo.
Entregarle tus dones
o guardarlos para ti.
Compartir la intemperie
o secuestrar a Dios
para encerrarlo en jaula de oro.
Hacerte discípulo
o espectador.
La decisión es tuya.

(José María R. Olaizola, SJ)

 

jueves, 5 de febrero de 2026

Si tuvierais fe

Si nuestra fe fuera más profunda y más viva,
seríamos capaces de mirar al otro sin temor,
de acoger al diferente como un regalo, no como una amenaza.
Veríamos en cada rostro humano una chispa de tu presencia, Señor,
y aprenderíamos a valorar las oportunidades más que los riesgos,
la esperanza más que el miedo, el encuentro más que la distancia.
Si nuestra fe fuera más profunda y más viva,
compartiríamos con generosidad no solo lo que tenemos, sino también lo que somos:
nuestras riquezas materiales y, sobre todo, nuestros valores espirituales.
Nos dejaríamos enseñar por la sabiduría de los pobres y los pequeños,
y descubriríamos que en la sencillez habita tu verdad.
Si nuestra fe fuera más profunda y más viva,
Tú, Señor, serías nuestro mayor tesoro,
la fuente de nuestra alegría, la razón de nuestra entrega.
Y al sentir tu amor de Padre que nos une y nos sostiene, construiríamos juntos un mundo nuevo,
un hogar de hermanas y hermanos. Amén. 

lunes, 2 de febrero de 2026

¿En qué obra empleo mis fuerzas?

Señor, me gustaría ver como Tú ves,
valorar a las personas y a las cosas como Tú,
ofrecer mi fuerza, mi amor y mi vida a tu Reino,
a hacer realidad tu sueño para este mundo...
Pero a menudo me dejo llevar por la mundanidad:
me importa más la apariencia que lo importante,
busco mi fama y mis intereses más que tu Reino,
me afano más por las cosas que por las personas...
Señor, convierte mi mirada, mi corazón y mi vida entera,
para no perder energía en sostener ruinas,
y dedicarme a amarte y servirte en todo,
para gloria tuya y bien de la humanidad sufriente.

Amén. 

No es Dios de muertos, sino de vivos

Yo soy el Señor, tu Dios, que te saqué de Egipto y te di la libertad. Que te entregué a mi hijo. Que lo resucité para mostrar el verdadero poder del amor. Que te llamé a seguirme, con tantos hombres y mujeres a lo largo de la historia.
No te dejes atrapar por los ídolos. No confundas el amor con sucedáneos. No adores la riqueza, la belleza, o falsas imágenes de Dios. Yo soy el Dios que te ama, el padre del hijo pródigo, el Dios compasivo que creo en la posibilidad de cada ser humano de abrirse a mi Espíritu y vivir la compasión, la plenitud, la vida.
Mi ley es el amor. Cúmplela. La vida no puede ser solo trabajo. Descansa. Y en el descanso, inclúyeme a mí. Deja que te acompañe, que te guíe y que te ilumine. Te he creado a mi imagen, y yo soy un Dios que crea, pero también que disfruta de lo creado. Honra a tu padre y a tu madre. Que eso es amar.
Como amar es respetar la vida, toda vida. Y ser fiel. Sirve a la verdad, no te apropies de lo que no es tuyo ni dejes que la envidia o la avaricia te envenenen. Yo quiero que tu vida sea plena.

"Rezandovoy", adaptación libre de Ex 20, 1-17.

¿No te importa que nos hundamos?

Señor Jesús,
cuando las olas de la vida golpean con fuerza
y sentimos que todo se tambalea,
brotan en nosotros palabras antiguas y siempre nuevas:
“Señor, ¿no ves que nos hundimos?”
A veces el miedo nos supera,
la incertidumbre nos paraliza,
y olvidamos que Tú estás dentro,
aunque parezcas dormido,
aunque el viento ruja y empuje.
Por eso hoy te decimos:
despierta nuestra confianza,
calma nuestros temores,
sostén nuestra frágil fe.
Y cuando nos preguntes: “¿Aún no tenéis fe?”,
concédenos responderte con la vida,
creyendo incluso cuando no te vemos,
esperando incluso cuando no entendemos,
amando incluso cuando parece inútil.
Quédate en nuestra barca, Señor,
y enséñanos a navegar contigo
en medio de cualquier tormenta.

Amén. 

viernes, 30 de enero de 2026

María, llena de gracia

Te doy gracias, María, por ser una mujer.
Gracias por haber sido mujer como mi madre,
y por haberlo sido en un tiempo
en el que ser mujer era como no ser nada.
Gracias porque cuando todos te consideraban una mujer de nada, tú fuiste todo,
todo lo que un ser humano puede ser y mucho más,
la plenitud del hombre, una vida completa.
Gracias por haber sido una mujer libre y liberada,
la mujer más libre y liberada de toda la historia,
la única mujer liberada y libre de la historia,
porque fuiste la única no atada al pecado,
la única no uncida a la vulgaridad,
la única que nunca fue mediocre,
la única verdaderamente llena de gracia y de vida.
Gracias porque estuviste llena de gracia, porque estabas llena de vida,
estuviste llena de vida porque habías sido llenada de gracia y de vida.
Gracias porque supiste encontrar la libertad siendo esclava,
aceptando la única esclavitud que libera, la esclavitud de Dios,
y nunca te enzarzaste en todas las otras esclavitudes que a nosotros nos atan.
Porque al llegar el ángel te atreviste a preferir su misión a tu comodidad,
porque aceptaste tu misión, sabiendo que era cuesta arriba,
una cuesta arriba que terminaba en un Calvario.
Gracias porque fuiste valiente, gracias por no tener miedo,
gracias por fiarte del Dios que te estaba llenando,
del Dios que venía no a quitarte nada, sino a hacerte más mujer.
Gracias por haber sido la mujer más entera que ha existido,
y gracias sobre todo por haber sido la única mujer de toda la historia
que volvió en cuerpo y alma a los brazos de Dios.
Gracias por seguir siendo madre y mujer en el cielo,
por no cansarte de cuidar de tus hijas e hijos de ahora.

J.L. Martín Descalzo (adaptación) 

viernes, 24 de marzo de 2023

Amenazados de vida

Dicen que estoy "amenazado de muerte".
Es una advertencia para intimidarme,
meterme miedo en el alma y en el cuerpo
y dejar que todo siga el curso
que beneficia a los de siempre.
Sea lo que fuere, estoy tranquilo
porque, si me matan, no me quitan la vida.
Me sembrarán contigo
y granaré
desbordando sueños.
 
Los cristianos no estamos
amenazados de muerte.
Estamos "amenazados de vida".
Porque Tú eres la vida,
aunque estés crucificado
en la cumbre del basurero del Mundo,
o enterrado en arrabales, suburbios y favelas.
 
Ni yo ni nadie estamos amenazados de muerte.
¡Estamos amenazados de vida,
de esperanza, de amor...!
Porque tu hora, Señor, ha llegado,
y recorres nuestro mundo
como río de agua viva.

Florentino Ulibarri

sábado, 15 de enero de 2022

Concédeme, Señor, una buena digestión

Concédeme, Señor, una buena digestión,
y también algo que digerir.
 
Concédeme la salud del cuerpo,
con el buen humor necesario para mantenerla.
 
Dame, Señor, un alma santa que sepa aprovechar
lo que es bueno y puro, para que no se asuste ante
el pecado, sino que encuentre el modo de poner
las cosas de nuevo en orden.
 
Concédeme un alma que no conozca el aburrimiento,
las murmuraciones, los suspiros y los lamentos y no
permitas que sufra excesivamente por ese ser tan
dominante que se llama: YO.
 
Dame, Señor, el sentido del humor.
Concédeme la gracia de comprender las bromas,
para que conozca en la vida un poco de alegría y
pueda comunicársela a los demás.
 
Santo Tomás Moro

martes, 2 de noviembre de 2021

Fieles Difuntos

Señor, hoy recordamos emocionados a los difuntos.
Te pedimos que gocen plenamente de tu vida resucitada
y que cures el desgarrón que su muerte produjo en nosotros.
Te damos gracias por todo lo que nos ayudaron y nos amaron.
Fortalece nuestra esperanza de volver a reencontrarnos con ellos,
en tu casa familiar, donde Tú nos has preparado un sitio.

Enséñanos a vivir, para que aprendamos a morir.
Que sepamos entregar cada día el tiempo, el amor, la alegría…
y, cuando llegue la muerte, te entreguemos la vida entera;
con la seguridad de que Tú nunca has defraudado nuestra esperanza,
con la confianza de que seguirás siempre fiel, a nuestro lado,
y, cuando la muerte nos alcance, tus manos nos acogerán
y nos conducirán a tu casa. Amén.

domingo, 1 de noviembre de 2020

Vida buena o buena vida

Señor Jesús,
Ayúdanos a elegir la vida auténtica.
Esa que escapa de lujos, excesos y oropeles.
La que no cae en las redes del consumo,
ni reduce el gozo humano a vivir acumulando.
La que no cierra las puertas, la que extiende la mano.
La vida que se conforma con pan de cada día.
La que tiene más confianza en ti que miedo al futuro.
La que se abre a los pobres y distintos.
La que comparte con ellos techo y sueldo.
La vida auténtica que abre, sin descanso, caminos
a la paz, al amor, a la fe y a la alegría.

(Adaptación de un texto de Seve Lázaro, sj)

sábado, 9 de mayo de 2020

Deseo de vida plena

Señor, has puesto en mí un inmenso deseo de felicidad, de vida plena; pero a veces me cuesta entender cuál es el camino hacia esa plenitud.

Te pido, Señor, que hagas brillar tu luz en mi corazón. Que tu luz me guíe, me sosiegue, me dé la certeza de que, más allá de cualquier fracaso, la vida florecerá y será hermosa.

Llévame contigo y condúceme a la cima. No me permitas que renuncie a la vida que Tú me ofreces, por miedo al esfuerzo o al dolor. Ayúdame a afrontar las cuestas arriba; enséñame a confiar en ti.

Señor, desearía tener el coraje que tuviste cuando decidiste caminar decididamente a Jerusalén, para dar tu vida de una vez por todas. Convénceme, Señor, de que el camino de la vida plena es entregar la vida del todo por amor. Amén.

Fuerza para avanzar

Espíritu Santo, yo no quiero desperdiciar tus dones, no quiero desaprovechar los impulsos de tu gracia.
Tengo a mi disposición la vida nueva de la Resurrección y el poder de tus impulsos.
No quisiera desgastarme en lamentos y quejas.
Tú me sostienes, tú me das vida, contigo puedo correr sin fatigarme.

Pero a veces me desgastan mi desconfianza, mi tristeza, mi melancolía, mis miedos, mis fracasos, las contradicciones que encuentro, mis insatisfacciones.
Ayúdame a renunciar a todo eso, Espíritu de vida, para que despliegues en mí toda tu gloria.

Late conmigo, Señor, vive conmigo, respira conmigo, lléname de fervor y de entusiasmo.
Coloca en mi corazón el anhelo de ser fecundo para ti, de ser útil.
Dame el sueño de producir algo bueno para este mundo, el deseo de dejarlo mejor que como lo he encontrado.
Sana toda pereza, toda indiferencia, todo desánimo, para que no te ofenda con pecados de omisión.

Que pueda levantarme cada mañana con intensos deseos de hacer el bien a los demás.
Ayúdame a descubrir mejor mis talentos, para gastar bien mis energías.
Dios, potente y fuerte, que todo lo sostienes, mira mi debilidad y penetra todo mi ser con ese poder que no tiene límites.
Ven Espíritu Santo, fortalece cada fibra de mi cuerpo y de mi interior.
Así yo sé que nada podrá derribarme, porque ningún poder humano, ninguna enfermedad y ninguna dificultad pueden ser más fuertes que tu amor.

Ven Espíritu Santo, infunde tu dinamismo en mis acciones, inunda de vitalidad todo mi ser.
Tómame Señor, una vez más, para derramar tu poder y tu luz en el mundo.
Ven Espíritu Santo. Amén.

La sed nos conduce a la fuente

La sed nos conduce a la fuente, Jesús.

La sed de cariño nos conduce a Ti.
Tú eres el amor que se queda cuando todos se van.

La sed de justicia nos conduce a Ti.
Tú eres la fuerza de quienes defienden a los maltratados.

La sed de verdad nos condice a Ti.
Tú nos enseñas que somos hijos de Dios y hermanos.

La sed de bondad nos conduce a Ti.
Tú eres santo y fuente de toda santidad.

La sed de libertad nos condice a Ti.
Tú rompes las cadenas que nos esclavizan.

La sed de paz, nos conduce a Ti.
Tú apaciguas nuestras ansias y temores.

La sed de belleza nos conduce a Ti.
Tú eres el pintor de cada amanecer
y el escultor de los corazones que aman.

La sed de felicidad nos conduce a Ti.
Tú nos regalas una vida nueva ya en esta tierra
y nos prometes una vida plena en el cielo.

Que cada día, Jesús, la sed me conduzca a Ti.

Mi alma tiene sed de Ti

Como busca la cierva corrientes de agua,
como busca pan una niña hambrienta,
como busca calor de hogar un sin-techo,
así mi alma te busca a Ti, Dios mío.
Mi alma tiene sed de Ti, Dios vivo,
Me hiciste el corazón a tu medida
y llenarlo sólo puede tu presencia.

Pero, de vez en cuando, Señor,
tu agua me parece insípida y aburrida.
Me alejo de Ti, fuente de agua viva,
y busco calmar mi sed en cisternas agrietadas:
el consumo, el orgullo, el egoísmo, el placer...
Cisternas que escasamente retienen agua,
aguas estancadas que se contaminan,
y dejan el corazón vacío, solo, amargo.

Y una vez más,
cuando logro superar el orgullo herido,
levanto los ojos hacia Ti, fuente de agua viva.
y encuentro tu mirada amorosa y tus brazos abiertos.
Me ofreces el agua de tu amor y tu perdón,
el agua de la solidaridad, el servicio y la entrega.
Bebo y vuelvo a sonreír agradecido.

Como busca la cierva corrientes de agua,
como busca pan el niño hambriento,
como busca calor de hogar el sin-techo,
así mi alma te busca a Ti, Dios mío.
Mi alma tiene sed de Ti, Dios vivo,
Me hiciste el corazón a tu medida
y llenarlo sólo puede tu presencia.

La música de la vida

Ven Espíritu Santo, y enséñame a escuchar la música de la vida. Toca mis oídos espirituales para que aprenda a gozar esa canción que tú vas creando con cada cosa que me toca vivir.

Ayúdame a apreciar todos los sonidos, y también los silencios, porque también lo que me parece desagradable, puede convertirse en parte de esa bella canción.

Ven Espíritu Santo, ilumina mi vida, para que no me encierre a llorar lo que me falta y lo que he perdido. No dejes que cierre mi corazón a las cosas nuevas que quieres hacer nacer en mí, ven para que me atreva a tomar ese nuevo camino que me propones, cuando los demás caminos se han perdido.

Enséñame a escuchar con el corazón, para que reconozca que, cuando una nota se apaga, comienza a sonar una nota distinta, comienza a vibrar otra cuerda, y la vida continúa.

Ven Espíritu Santo. Amén.

Víctor Manuel Fernández

Al que no tiene...

Señor, Jesús,
hoy tu palabra me sabe amarga;
no me sabe a buena noticia:
AL QUE TIENE SE LE DARÁ
Y AL QUE NO TIENE SE LE QUITARÁ HASTA LO POCO QUE TIENE.

Ayúdame a comprender esta advertencia:
Si no muevo las piernas, acabaré paralítico.
Si no hago nada por aprender, olvidaré hasta lo poco que sé.
Si no me comunico con nadie, antes o después me quedaré solo.
Si cada día rezo menos, no te sentiré a mi lado.
Si no hago nada por mejorar la sociedad, todos saldremos perdiendo.

Señor, ahora descubro la buena noticia:
He recibido mucho de ti: muchas capacidades, muchos talentos, mucho amor, mucha fuerza...
Qué sepa valorar, trabajar y multiplicar tus dones
y ponerlos al servicio de los que más sufren, al servicio de tu Reino.

jueves, 24 de octubre de 2019

Por la vida

Que tu Espíritu, Señor, nos ayude a mirar con amor a los niños a quienes se impide nacer, a los pobres a quienes se hace difícil vivir, a los hombres y mujeres víctimas de violencia inhumana, a los ancianos y enfermos muertos a causa del olvido o de una presunta piedad.

Que tu Espíritu, Señor, nos ayude a anunciar con valentía y amor el Evangelio de la vida; y a construir, junto con todas las personas de buena voluntad, la civilización de la verdad y del amor. Amén.

Inspirada en un texto de Juan Pablo II

viernes, 21 de junio de 2019

Contigo todo encaja

He perseguido sueños vanos,
he comprado tesoros vacíos.
He querido aprisionar amores
y he cerrado con llave mi hogar,
para que no me lo invadan.
He vestido las dudas con falsas certezas
y he tratado de matar mis miedos cerrando los ojos,
pero al final vuelvo a estar
desnudo y temblando.

Hasta que, al encontrarte, todo cambia.
Tu evangelio es fuego que me enciende,
llamada, que me pone en camino,
tesoro por el que vendo todo,
y soy tan pobre y tan rico.
Tu palabra despierta la pasión.
Tu vida es lección
que me enseña a vivir,
a querer,
a saltar al vacío.

Contigo, los sueños son posibles,
los tesoros infinitos,
el amor eterno.
La puerta está abierta,
y el hogar repleto,
de momentos
de historias
de encuentros.
La fe arriesga,
y el miedo calla.

Me visto de Ti,
en mi debilidad tu fuerza,
y todo encaja…

(José María R. Olaizola, sj)

domingo, 29 de abril de 2018

Dios trabajador, Dios agricultor

Tú, Jesús, eres la vid, nosotros los sarmientos.
Tú y yo Jesús somos parte de la misma planta,
tenemos la misma raíz, que nos da firmeza,
y una misma savia recorre nuestras venas.
Somos una prolongación de ti, Jesús.
Y muchas veces no me doy cuenta.

Tú, Jesús, envías la savia hasta mi última rama,
en todo momento, cuando trabajo y cuando duermo.
No depende de mí; depende de Ti.
Tú me quieres vivo, verde, con abundante fruto.
Si conocieran que Tú eres fuente de vida,
¡nadie querría separarse de Ti!

Nosotros somos los sarmientos. Dios Padre es el viñador;
un agricultor que mira y cuida con amor de su viña,
un campesino que entrecava la tierra que me sostiene,
un trabajador que maneja la azada y suda,
un podador que me  quita lo que me sobra,
para que pueda crecer lo mejor de mí.

Gracias, Jesús, por ser la savia que me da vida.
Gracias, Padre, por ser el viñador que me cuida.

Oración inspirada en un texto de E. Ronchi