miércoles, 25 de febrero de 2026
Sol que naces de lo alto
martes, 24 de febrero de 2026
No te conformes
jueves, 5 de febrero de 2026
Si tuvierais fe
lunes, 2 de febrero de 2026
¿En qué obra empleo mis fuerzas?
No es Dios de muertos, sino de vivos
¿No te importa que nos hundamos?
viernes, 30 de enero de 2026
María, llena de gracia
viernes, 24 de marzo de 2023
Amenazados de vida
sábado, 15 de enero de 2022
Concédeme, Señor, una buena digestión
Concédeme, Señor, una buena digestión,
y también algo que digerir.
Concédeme la salud del cuerpo,
con el buen humor necesario para mantenerla.
Dame, Señor, un alma santa que sepa aprovechar
lo que es bueno y puro, para que no se asuste ante
el pecado, sino que encuentre el modo de poner
las cosas de nuevo en orden.
Concédeme un alma que no conozca el aburrimiento,
las murmuraciones, los suspiros y los lamentos y no
permitas que sufra excesivamente por ese ser tan
dominante que se llama: YO.
Dame, Señor, el sentido del humor.
Concédeme la gracia de comprender las bromas,
para que conozca en la vida un poco de alegría y
pueda comunicársela a los demás.
Santo Tomás Moro
martes, 2 de noviembre de 2021
Fieles Difuntos
Te pedimos que gocen plenamente de tu vida resucitada
y que cures el desgarrón que su muerte produjo en nosotros.
Te damos gracias por todo lo que nos ayudaron y nos amaron.
Fortalece nuestra esperanza de volver a reencontrarnos con ellos,
en tu casa familiar, donde Tú nos has preparado un sitio.
Enséñanos a vivir, para que aprendamos a morir.
Que sepamos entregar cada día el tiempo, el amor, la alegría…
y, cuando llegue la muerte, te entreguemos la vida entera;
con la seguridad de que Tú nunca has defraudado nuestra esperanza,
con la confianza de que seguirás siempre fiel, a nuestro lado,
y, cuando la muerte nos alcance, tus manos nos acogerán
y nos conducirán a tu casa. Amén.
domingo, 1 de noviembre de 2020
Vida buena o buena vida
Señor Jesús,
Ayúdanos a elegir la vida auténtica.
Esa que escapa de lujos, excesos y oropeles.
La que no cae en las redes del consumo,
ni reduce el gozo humano a vivir acumulando.
La que no cierra las puertas, la que extiende la mano.
La vida que se conforma con pan de cada día.
La que tiene más confianza en ti que miedo al futuro.
La que se abre a los pobres y distintos.
La que comparte con ellos techo y sueldo.
La vida auténtica que abre, sin descanso, caminos
a la paz, al amor, a la fe y a la alegría.
(Adaptación de un texto de Seve Lázaro, sj)
sábado, 9 de mayo de 2020
Deseo de vida plena
Te pido, Señor, que hagas brillar tu luz en mi corazón. Que tu luz me guíe, me sosiegue, me dé la certeza de que, más allá de cualquier fracaso, la vida florecerá y será hermosa.
Llévame contigo y condúceme a la cima. No me permitas que renuncie a la vida que Tú me ofreces, por miedo al esfuerzo o al dolor. Ayúdame a afrontar las cuestas arriba; enséñame a confiar en ti.
Señor, desearía tener el coraje que tuviste cuando decidiste caminar decididamente a Jerusalén, para dar tu vida de una vez por todas. Convénceme, Señor, de que el camino de la vida plena es entregar la vida del todo por amor. Amén.
Fuerza para avanzar
Tengo a mi disposición la vida nueva de la Resurrección y el poder de tus impulsos.
No quisiera desgastarme en lamentos y quejas.
Tú me sostienes, tú me das vida, contigo puedo correr sin fatigarme.
Pero a veces me desgastan mi desconfianza, mi tristeza, mi melancolía, mis miedos, mis fracasos, las contradicciones que encuentro, mis insatisfacciones.
Ayúdame a renunciar a todo eso, Espíritu de vida, para que despliegues en mí toda tu gloria.
Late conmigo, Señor, vive conmigo, respira conmigo, lléname de fervor y de entusiasmo.
Coloca en mi corazón el anhelo de ser fecundo para ti, de ser útil.
Dame el sueño de producir algo bueno para este mundo, el deseo de dejarlo mejor que como lo he encontrado.
Sana toda pereza, toda indiferencia, todo desánimo, para que no te ofenda con pecados de omisión.
Que pueda levantarme cada mañana con intensos deseos de hacer el bien a los demás.
Ayúdame a descubrir mejor mis talentos, para gastar bien mis energías.
Dios, potente y fuerte, que todo lo sostienes, mira mi debilidad y penetra todo mi ser con ese poder que no tiene límites.
Ven Espíritu Santo, fortalece cada fibra de mi cuerpo y de mi interior.
Así yo sé que nada podrá derribarme, porque ningún poder humano, ninguna enfermedad y ninguna dificultad pueden ser más fuertes que tu amor.
Ven Espíritu Santo, infunde tu dinamismo en mis acciones, inunda de vitalidad todo mi ser.
Tómame Señor, una vez más, para derramar tu poder y tu luz en el mundo.
Ven Espíritu Santo. Amén.
La sed nos conduce a la fuente
La sed de cariño nos conduce a Ti.
Tú eres el amor que se queda cuando todos se van.
La sed de justicia nos conduce a Ti.
Tú eres la fuerza de quienes defienden a los maltratados.
La sed de verdad nos condice a Ti.
Tú nos enseñas que somos hijos de Dios y hermanos.
La sed de bondad nos conduce a Ti.
Tú eres santo y fuente de toda santidad.
La sed de libertad nos condice a Ti.
Tú rompes las cadenas que nos esclavizan.
La sed de paz, nos conduce a Ti.
Tú apaciguas nuestras ansias y temores.
La sed de belleza nos conduce a Ti.
Tú eres el pintor de cada amanecer
y el escultor de los corazones que aman.
La sed de felicidad nos conduce a Ti.
Tú nos regalas una vida nueva ya en esta tierra
y nos prometes una vida plena en el cielo.
Que cada día, Jesús, la sed me conduzca a Ti.
Mi alma tiene sed de Ti
como busca pan una niña hambrienta,
como busca calor de hogar un sin-techo,
así mi alma te busca a Ti, Dios mío.
Mi alma tiene sed de Ti, Dios vivo,
Me hiciste el corazón a tu medida
y llenarlo sólo puede tu presencia.
Pero, de vez en cuando, Señor,
tu agua me parece insípida y aburrida.
Me alejo de Ti, fuente de agua viva,
y busco calmar mi sed en cisternas agrietadas:
el consumo, el orgullo, el egoísmo, el placer...
Cisternas que escasamente retienen agua,
aguas estancadas que se contaminan,
y dejan el corazón vacío, solo, amargo.
Y una vez más,
cuando logro superar el orgullo herido,
levanto los ojos hacia Ti, fuente de agua viva.
y encuentro tu mirada amorosa y tus brazos abiertos.
Me ofreces el agua de tu amor y tu perdón,
el agua de la solidaridad, el servicio y la entrega.
Bebo y vuelvo a sonreír agradecido.
Como busca la cierva corrientes de agua,
como busca pan el niño hambriento,
como busca calor de hogar el sin-techo,
así mi alma te busca a Ti, Dios mío.
Mi alma tiene sed de Ti, Dios vivo,
Me hiciste el corazón a tu medida
y llenarlo sólo puede tu presencia.
La música de la vida
Ayúdame a apreciar todos los sonidos, y también los silencios, porque también lo que me parece desagradable, puede convertirse en parte de esa bella canción.
Ven Espíritu Santo, ilumina mi vida, para que no me encierre a llorar lo que me falta y lo que he perdido. No dejes que cierre mi corazón a las cosas nuevas que quieres hacer nacer en mí, ven para que me atreva a tomar ese nuevo camino que me propones, cuando los demás caminos se han perdido.
Enséñame a escuchar con el corazón, para que reconozca que, cuando una nota se apaga, comienza a sonar una nota distinta, comienza a vibrar otra cuerda, y la vida continúa.
Ven Espíritu Santo. Amén.
Víctor Manuel Fernández
Al que no tiene...
hoy tu palabra me sabe amarga;
no me sabe a buena noticia:
AL QUE TIENE SE LE DARÁ
Y AL QUE NO TIENE SE LE QUITARÁ HASTA LO POCO QUE TIENE.
Ayúdame a comprender esta advertencia:
Si no muevo las piernas, acabaré paralítico.
Si no hago nada por aprender, olvidaré hasta lo poco que sé.
Si no me comunico con nadie, antes o después me quedaré solo.
Si cada día rezo menos, no te sentiré a mi lado.
Si no hago nada por mejorar la sociedad, todos saldremos perdiendo.
Señor, ahora descubro la buena noticia:
He recibido mucho de ti: muchas capacidades, muchos talentos, mucho amor, mucha fuerza...
Qué sepa valorar, trabajar y multiplicar tus dones
y ponerlos al servicio de los que más sufren, al servicio de tu Reino.
jueves, 24 de octubre de 2019
Por la vida
Que tu Espíritu, Señor, nos ayude a anunciar con valentía y amor el Evangelio de la vida; y a construir, junto con todas las personas de buena voluntad, la civilización de la verdad y del amor. Amén.
Inspirada en un texto de Juan Pablo II
viernes, 21 de junio de 2019
Contigo todo encaja
he comprado tesoros vacíos.
He querido aprisionar amores
y he cerrado con llave mi hogar,
para que no me lo invadan.
He vestido las dudas con falsas certezas
y he tratado de matar mis miedos cerrando los ojos,
pero al final vuelvo a estar
desnudo y temblando.
Hasta que, al encontrarte, todo cambia.
Tu evangelio es fuego que me enciende,
llamada, que me pone en camino,
tesoro por el que vendo todo,
y soy tan pobre y tan rico.
Tu palabra despierta la pasión.
Tu vida es lección
que me enseña a vivir,
a querer,
a saltar al vacío.
Contigo, los sueños son posibles,
los tesoros infinitos,
el amor eterno.
La puerta está abierta,
y el hogar repleto,
de momentos
de historias
de encuentros.
La fe arriesga,
y el miedo calla.
Me visto de Ti,
en mi debilidad tu fuerza,
y todo encaja…
(José María R. Olaizola, sj)
domingo, 29 de abril de 2018
Dios trabajador, Dios agricultor
Tú y yo Jesús somos parte de la misma planta,
tenemos la misma raíz, que nos da firmeza,
y una misma savia recorre nuestras venas.
Somos una prolongación de ti, Jesús.
Y muchas veces no me doy cuenta.
Tú, Jesús, envías la savia hasta mi última rama,
en todo momento, cuando trabajo y cuando duermo.
No depende de mí; depende de Ti.
Tú me quieres vivo, verde, con abundante fruto.
Si conocieran que Tú eres fuente de vida,
¡nadie querría separarse de Ti!
Nosotros somos los sarmientos. Dios Padre es el viñador;
un agricultor que mira y cuida con amor de su viña,
un campesino que entrecava la tierra que me sostiene,
un trabajador que maneja la azada y suda,
un podador que me quita lo que me sobra,
para que pueda crecer lo mejor de mí.
Gracias, Jesús, por ser la savia que me da vida.
Gracias, Padre, por ser el viñador que me cuida.
Oración inspirada en un texto de E. Ronchi