El sembrador siembra, riega y cuida la semilla,
pero eres Tú quien la hace germinar y crecer.
jueves, 20 de julio de 2023
Hacer germinar
lunes, 25 de julio de 2022
Trigo y cizaña
Señor Jesús, gracias porque no te cansas de sembrar;
porque llamas a tantos hombres y mujeres, ciudadanos del Reino,
que siembran su trabajo y su amor en el surco del mundo.
Gracias por invitarme a ser sembrador y buena semilla.
Ayúdanos a descubrir las semillas de cizaña, de discordia,
sembradas en los corazones, las familias, la Iglesia y la sociedad;
para no acogerlas, ni abonarlas, ni difundirlas ni sembrarlas.
Perdóname, porque yo también he sembrado cizaña.
Gracias por asegurarnos que al final brillará el bien y la bondad.
Ayúdanos a mantener y a comunicar esta esperanza al mundo.
viernes, 22 de julio de 2022
Siembra
Siembra,
lo importante es sembrar
-poco, mucho, todo -
el grano de la esperanza.
Siembra tu alegría,
para que resplandezca
a tu alrededor.
Siembra tu energía,
para enfrentar con fortaleza
las batallas de la vida.
Siembra tu coraje,
para alentar el coraje
de los otros.
Siembra tu entusiasmo,
tu fe o tu amor.
Siembra las cosas mínimas,
aquello que parece no contar.
Siembra y ten confianza:
cada grano enriquecerá
un rinconcito de la tierra.
domingo, 25 de abril de 2021
Sembrar
Ya lo ves, Jesús: el campo de mi corazón es un mosaico muy diverso: zonas duras e impenetrables en las que no germina nada; piedras hechas a base de prisa y comodidad, que no dejan crecer y dar fruto a los brotes que van apareciendo; retajos en los se crían muchas plantas que no producen nada; franjas de tierra buena, en la que tu Palabra germina, crece y da buenos frutos.
Gracias, Jesús sembrador, por “perder tu tiempo” conmigo; por sembrar en mi la mejor semilla, por darme la oportunidad de acoger tu Palabra. Gracias por invitarme a sembrar contigo los valores de tu Reino; porque puedo ser feliz, dando fruto abundante. Siempre contigo y como Tú.
domingo, 1 de noviembre de 2020
Semillas y sembradores
Señor Jesús,
A pesar de mis tropiezos de siempre,
hoy me siento una persona muy afortunada
porque he recibido la semilla de tu Palabra
y he podido conocer y disfrutar la ternura de Dios;
porque estoy rodeado de personas buenas que me acompañan
en mi familia, en la parroquia, entre mis vecinos…
son terrenos buenos en los que tu amor se palpa.
¡Qué bien me encuentro con ellas!
Te pido que derrames aún más tu gracia, para que los terrenos sean más fértiles;
que cuides, aún más si cabe, a todas esas personas con dificultades, con obstáculos para encontrarte;
que me ayudes a ser buena tierra y buen sembrador,
como Tú. Siempre, como Tú y contigo.
sábado, 9 de mayo de 2020
Sembrar con esperanza
nos llamas a sembrar,
a sembrar con esperanza,
aunque el terreno
no sea el mejor
y tenga piedras,
zarzas,
lugares yermos,
pisados caminos
y aves en el cielo al acecho.
Nos llamas a
sembrar,
a sembrar con esperanza,
aunque no podamos controlar
el tiempo,
las lluvias,
las heladas,
los vientos,
las sequías,
ni de los calores
que secan el terreno.
Nos llamas a sembrar,
a sembrar con esperanza,
aunque no entendamos
los procesos de germinación,
ni los milagros encerrados
en la simiente
que lanzamos a la tierra.
Nos llamas a
sembrar,
a sembrar con esperanza,
aunque solo esparza
en los corazones
semillas pequeñas,
semillas sin prestancia,
semillas de mostaza;
pues sabemos que Tú eres
el Señor del campo y de la semilla,
y haces fecunda nuestra tarea.
Nos llamas a
sembrar,
a sembrar con esperanza,
aunque la experiencia nos dice
que hay cosechas que fracasan
a pesar de los cuidados,
aunque, a veces, las preocupaciones
nos hacen pasar las noches en claro,
y nada se soluciona
hasta que descansamos en tu regazo.
Nos llamas a
sembrar,
a sembrar con esperanza.
Cuanta conmigo.
Juntos llenaremos el mundo de flores y frutos,
más bello y fraterno.
Sobre un texto de Florentino Ulibarri
lunes, 2 de mayo de 2016
sábado, 30 de abril de 2016
¡Somos semillas de tu Reino!
plantadas en la historia.
Sois buenas
y tiernas,
llenas de vida.
Os tengo en mi mano,
os acuno y quiero,
y por eso os lanzo al mundo:
¡Perdeos!
jueves, 3 de diciembre de 2015
sábado, 3 de octubre de 2015
Sembrar la novedad
Parte de la siembra
caerá en el camino,
entre las espinas,
entre las piedras,
sobre costumbres duras,
entre codicias asfixiantes
y espaldas golpeadas.
Y se perderá la palabra.
miércoles, 30 de septiembre de 2015
Grano de trigo perdido
Colócalo en el cuenco de tu mano.
Y contémplalo en silencio.
Míralo,
Tan pequeño. Tan sin importancia.
Pudo caer del remolque en un bache del camino,
o perderse en el rastrojo.
Nadie habría hecho problema.
Nadie se habría enterado.
Tan pequeño. Tan sin importancia.
Tú eres el sembrador y yo la tierra
y yo la tierra en la que esparces la semilla de tu Palabra.
Gracias, Señor, por “perder tu tiempo” conmigo;
gracias por darme la oportunidad de acoger tu semilla,
de ser feliz, dando fruto abundante.
No permitas que mi corazón se endurezca, como un camino,
No dejes que la vida me petrifique, Señor.
Que no me gane la partida la desconfianza y el escepticismo.
Señor, en ocasiones soy como terreno pedregoso,
Acojo con ilusión tu Palabra, pero no soy constante.
Me gusta probarlo todo, pero no doy la vida por nada.
Ayúdame a sacar las piedras de mi corazón,
para ser tierra buena, con hondura, que dé fruto.
Señor, te doy gracias, por ser tierra buena,
tierra que sería fecunda... si no estuviera llena de espinas.
Acojo la semilla de tu Palabra en un rincón del corazón,
pero a veces recibo y dedico más tiempo a otras plantas
que asfixian los brotes que nacen de tu semilla.
Señor, dame valor para renunciar a todo lo que me separe de Ti.
Señor, gracias por todas las personas que son buena tierra,
en las que tu palabra crece y fructifica, ahonda y se multiplica.
Gracias por los santos, que producen el ciento por uno.
Gracias porque también yo, con tu ayuda, doy fruto abundante,
frutos de ternura y solidaridad, de justicia y paz.
Señor, gracias por elegirme para ser sembrador.
Gracias por enseñarme que, a pesar de los obstáculos,
todas las semillas, tarde o temprano, producen su fruto.
Ayúdame a sembrar con una mano y ayudar, con la otra,
a que las tierras se conviertan en fecundas.
Dame generosidad para ser como el grano de trigo,
dispuesto a enterrarse y a morir
para que la tierra del mundo dé los mejores frutos. Amén.
sábado, 26 de septiembre de 2015
No hemos pescado nada
no hemos pescado nada.
Llevamos veinte siglos
echando inútilmente
las redes de la vida,
y entre sus mallas
sólo pescamos el vacío.
Vamos quemando horas
y el alma sigue seca.
Nos hemos vuelto estériles
lo mismo que una tierra
cubierta de cemento.
¿Estaremos ya muertos?
¿Desde hace cuántos años no nos hemos reído?
¿Quién recuerda la última vez que amamos?
miércoles, 23 de septiembre de 2015
Cómo se arriesgará a sembrar el campesino
sin ver ya todo el trigal
en el puño apretado lleno de semillas?
miércoles, 9 de septiembre de 2015
Siembra con esperanza
siembra con esperanza,
aunque el terreno
no sea el mejor
y tenga piedras,
zarzas,
calveros,
lugares yermos,
pisados caminos
y aves en el cielo al acecho.
¡Nada se pierde!
las siembras sin cosecha,
las gestaciones sin parto,
las torturas sin libertad,
los insomnios sin respuesta?