viernes, 30 de enero de 2026
Unidos en la pluralidad
jueves, 20 de julio de 2023
Como el hijo mayor
En muchos momentos, Padre, soy como el hijo mayor de la parábola: cumplidor, sí, pero también orgulloso y envidioso. Me creo mejor que los demás y mejor que Tú. No soy capaz de darme cuenta de que Tú eres generoso conmigo: todo lo tuyo es mío.
Soy hijo, pero me siento esclavo. Vivo el trabajo y la oración como una penitencia, no como un regalo. Pierdo la capacidad de alegrarme con el éxito de mis hermanos y hermanas.
Padre, gracias, porque me buscas siempre, porque me ayudas a sentirme hijo tuyo y hermano de cuantos me rodean. Que se ablande mi corazón y pueda participar de tu alegría. Amen.
miércoles, 19 de julio de 2023
Abrir el corazón al amor
viernes, 24 de marzo de 2023
Exijo demasiado
sábado, 23 de julio de 2022
Echar en cara
Interesados o egoístas
viernes, 22 de julio de 2022
Magdalena
Gracias, Jesús, por comunicar tu resurrección, en primer lugar, a una mujer sencilla. Gracias por poner el valor en la persona que agradece y ama, que se conmueve y llora, que se la juega por serte fiel siempre, también en el calvario y junto al sepulcro.
Que sepamos aprender, mujeres y hombres, de María Magdalena y de tantas mujeres que lloran por amor, vencen el miedo por amor y luchan por la justicia y la paz por amor.
Que sepamos mirar, valorar y confiar en las mujeres, Jesús, como Tú y Contigo. Que luchemos, con tu fuerza, contra cualquier clase de discriminación y desigualdad contra las mujeres y contra cualquier ser humano. Amén.
sábado, 15 de enero de 2022
Gracias, Padre, por el año que termina.
Gracias, Padre, por todo cuanto me diste en el año que termina.
Gracias por los días de sol y los nublados tristes;
por las tardes tranquilas y las noches oscuras.
Gracias por la salud y la enfermedad, por las penas y las alegrías.
Gracias por todo cuanto me prestaste y luego me pediste.
Gracias Señor por la sonrisa amable y por la mano amiga, por el amor y por todo lo hermoso y por todo lo dulce. Por las flores y las estrellas, por la existencia de los niños y de las almas buenas.
Gracias por la soledad, por el trabajo por las inquietudes, las dificultades y las lágrimas. Por todo lo que me acerco a Tí...
Gracias por haberme conservado la vida y por haberme dado techo, abrigo y sustento...
¿Qué me traerá el año que empieza?
Lo que Tú quieras Señor. Pero te pido FE para mirarte en todo, ESPERANZA para no desfallecer y CARIDAD para amarte cada día más y para hacerte amar.
Dame paciencia y humildad, desprendimiento y generosidad.
Dame Señor, lo que Tú sabes que me conviene y yo no sé pedir.
Que tenga el corazón alerta, el oído atento, las manos y la mente activas y que me halle siempre dispuesto a hacer tu Santa Voluntad.
Derrama Señor, tus gracias sobre todos los que amo y concede Tu paz al mundo entero...
Así sea.
Web católico de Javier
martes, 8 de diciembre de 2020
Gratis
Señor Jesús, He recibido tanto, tanto. ¿Cómo podré agradecerte el regalo de la vida, el cuerpo, la inteligencia, la formación, la familia, la amistad, la fe, la alegría de sentirme amado, el gozo de poder amar…?
Tu palabra me da la respuesta: ¡Dad gratis lo que habéis recibido gratis! Curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, arrojad demonios…
Que en este adviento te sepamos reconocer, acoger y cuidar en quienes no tienen alimento, bebida, medicinas, casa, vestido, salud, compañía, libertad, esperanza... Como Tú y Contigo. Amén.
sábado, 28 de noviembre de 2020
Hemos hecho lo que teníamos que hacer
domingo, 1 de noviembre de 2020
Se le perdonó mucho y amó mucho
Señor Jesús,
¡Cuánto envidio a esa mujer,
que lavo, besó y perfumó tus pies!
Querría conocerte tan bien como ella,
sentir tu amor y amarte tanto, como ella;
llorar de dolor por lo mal hecho, como ella;
alegrarme por tu mirada y tu perdón, como ella.
Así contaría a todos ese sentimiento maravilloso de paz,
que Tú nos regalas cuando nos miras con ternura
y nos sentimos respetados, comprendidos y valorados.
Así podría contagiar a todos la esperanza
de que a Tu lado, crece la vida, la alegría, el amor.
Gracias por salir a mi encuentro,
Señor Jesús,
Gracias por salir a mi encuentro, una y otra vez.
Gracias por las mujeres que has puesto en mi camino,
que han salido contigo a buscarme, para mostrarme tu reino.
Gracias por curarme de tantas enfermedades:
la indiferencia, la tristeza, la desesperanza, la desconfianza…
Gracias porque me permites compartir tu amistad y tu misión,
con tantos hombres y mujeres que, a pesar de sus fallos,
sueñan y trabajan por un mundo más fraterno,
en el que todos podamos sentir el amor maravilloso del Padre.
Muéveme, Jesús, para que yo también me ponga en camino.
como Tú, Jesús. Siempre como Tú y contigo.
Una viña preciosa
Señor, Tú nos regalas a cada uno de nosotros una viña preciosa: la vida, un cuerpo con el que relacionarnos con los demás, un espíritu que nos permite soñar. Nos ofreces amigos y familia, una inteligencia para conocernos y para conocer el mundo que nos rodea. Nos das fuerza para trabajar, un corazón para amar, un futuro por conquistar… Nos regalas el don de la fe... Una viña preciosa.
Sin embargo, a veces despreciamos esta viña que Tú nos has dado, la descuidamos, no la disfrutamos, no producimos frutos... Perdónanos y ayúdanos, Señor. a ser más agradecidos, a dar fruto al servicio de la familia, el barrio, la comunidad cristiana, el mundo... Gracias por todas las personas que han tomado este camino de vida, junto a nosotros y en el mundo entero.
Dichoso el vientre que te llevó
Señor Jesús,
sábado, 9 de mayo de 2020
Gratitud
y por la unión que tantos me han brindado.
Por los ojos que con ternura y comprensión me miraron.
Por las manos que me levantan en mis caídas.
Gracias, Señor, por los labios cuyas palabras y sonrisas me alientan.
Por los oídos que me escuchan.
Por el corazón de amistad que me da cariño y amor.
Gracias, Señor, por la fe que me has dado en Ti y en la humanidad;
por la fe que a veces se tambalea pero que Tú nunca dejas de fortalecer.
Gracias, Señor, por el perdón que recibo y regalo, pero que, otras veces he callado.
Gracias, Señor, por perdonar mis descuidos y olvidos, mis caprichos y silencios cuando debería haber hablado.
Gracias, Señor, por disculpar mis labios que no sonrieron, la palabra que callé, la mano que no tendí y el corazón con el que no amé.
Gracias, Señor, por estar en todo momento cuidando de nosotros.
(Reflejos de luz)
Espítiu de gratitud
Gracias ante todo por la vida, por el fascinante misterio de existir. Porque respiro, me muevo, corre sangre por mi cuerpo, mi corazón late. Hay vida en mí.
Gracias. Gracias porque a través de mi piel y mis sentidos puedo tomar contacto con el mundo, porque puedo percibir los seres que has creado a mi alrededor.
Porque el aire roza mi piel, siento el calor y el frío, percibo el contacto con las cosas que toco. Gracias porque mi pequeño mundo está repleto de pequeñas maravillas que no alcanzo a descubrir.
Me rodeas y me envuelves con tu luz.
Gracias, Espíritu Santo. Amén.
Siempre podemos aprender... o cerrarnos
Golpeo con la lengua a quien no piensa igual e me incomoda.
Busco excusas para no tomarme en serio a quienes critican mi forma de actuar y de ser.
Me resulta más fácil burlarme que tomarme en serio lo que no quiero oír.
Es más fácil pensar o decir: "es un comunista radical", "es un fascista ultra", "es un ateo", "es un fundamentalista religioso", "es un demagogo", "es un buenista", "es un ecologista exagerado", "es un borracho y un comilón", "tiene un demonio"...
Es más difícil escuchar a cada persona, tratando de descubrir su parte de verdad. Es más difícil mantener la actitud de quien quiere aprender de todos, también de los pequeños, de los que se equivocan, de los que me han hecho daño. Es más difícil reconocer que tengo muchas cosas que corregir y mejorar.
Señor, ayúdame a evitar la burla, en las conversaciones de cada día y en las redes sociales. Enséñame a tomar en serio, a respetar y a valorar a cada persona; a comprender y seguir el mensaje que tú me ofreces a través de cada ser humano. Amén.
Espíritu de contradición
Ven a sanar a esta pobre creatura insatisfecha, que no sabe adaptarse, que no sabe valorar lo bueno de cada cosa, la belleza de cada momento.
Ven a darme un corazón abierto y optimista, capaz de recibir lo que tú le regalas, cuando tú lo regalas y como tú quieras regalarlo.
Hoy mismo, Espíritu Santo, enséñame a valorar el bien de este día así como es, sin exigir otra cosa. Enséñame a entregarme en estas circunstancias que me toca vivir, y muéstrame que también de esto que me está sucediendo puedo aprender algo, puedo sacar algo bueno.
Ven Espíritu Santo.
Amén.
viernes, 12 de abril de 2019
Oración del Voluntario de Cáritas
Lo quiero hacer desde la experiencia del don recibido y con la gratuidad de la donación sencilla y cotidiana al servicio de todos, en especial de los más pobres.
Envíame, Señor, y dame constancia, apertura y cercanía. Enséñame a caminar en los pies del que acompaño y me acompaña. Ayúdame a multiplicar el pan y curar heridas, a no dejar de sonreír y de compartir la esperanza. Quiero servir configurado contigo en tu diaconía.
Gracias por las huellas de ternura y compasión que has dejado en mi vida. En tu Palabra encuentro la Luz que me ilumina. En la Oración, el Agua que me fecunda y purifica. En la Eucaristía el Pan que fortalece mi entrega y me da Vida. Y en mi debilidad, Señor, encuentro tu fortaleza cada día. Amén
martes, 7 de noviembre de 2017
Gratitud en tiempos de enfermedad
y de que, a veces, tengo miedo,
hoy quiero darte gracias de corazón...
por mi corazón, capaz de amar y de recibir amor,
por mi capacidad para reflexionar, entender y aprender,
por mi cuerpo, hasta hace poco lleno de fuerza,
por mi voluntad, capaz de conseguir tantos objetivos,
por estos 50 años, llenos de buenas experiencias...
Señor, a pesar de que me siento floja
y de que, a veces, tengo miedo,
hoy quiero darte gracias de corazón...
por los ánimos y la fuerza que me das
(nunca había creído que iba a ser capaz de soportar tanto)
Gracias por la cercanía de mi familia y amigos,
por la posibilidad de compartir miedos y esperanzas,
por la fe que me ayuda a aceptar la realidad
y a creer que es posible lo que parece imposible.
Señor, a pesar de que me siento floja
y de que, a veces, tengo miedo,
hoy quiero darte gracias de corazón...