Señor, te doy gracias por todas las personas que hoy se encontrarán
conmigo, cada una con su forma de pensar, sentir y actuar; todas están
creadas a imagen y semejanza tuya, de todas puedo aprender algo bueno,
todas me pueden enriquecer. En el fondo, todas son un regalo tuyo.
Sin embargo, a veces estoy cerrado, agrando los defectos de las personas
para no aprender de nadie, para no cambiar. Unas me parecen demasiado
estrictas, otras muy permivas, algunas poco modernas, otras demasiado
avanzadas. Señor, ayúdame a descubrir el don de todas las personas, a
seguir el mensaje que tú me ofreces a través de cada una.
Conviérteme, para ser regalo tuyo para los demás. Amén.