lunes, 2 de febrero de 2026

Cuando todo va mal

Señor, ayúdanos a aprovechar los malos momentos. Que las dificultades no sean motivo de desesperanza, sino ocasión para crecer en fortaleza interior. Que cada prueba se convierta en una escuela de humildad y confianza, donde aprendamos a descubrir tu presencia incluso en la oscuridad.
Para mirar con mayor profundidad. Que no nos quedemos en lo superficial ni en lo inmediato, sino que sepamos leer los signos ocultos de la vida. Enséñanos a contemplar lo esencial, a descubrir la belleza que se esconde en lo pequeño y a reconocer tu voz en medio del silencio.
Para valorar lo mucho que tenemos. Que no vivamos atrapados en lo que nos falta, sino agradecidos por lo que ya nos has dado: la familia, los amigos, la salud, la fe, la creación que nos rodea. Haz que cada día sea un canto de gratitud y que aprendamos a compartir con generosidad.
Para fiarnos más de Ti. Que los momentos de incertidumbre nos conduzcan a descansar en tu amor. Que nuestra confianza no dependa de las circunstancias, sino de tu fidelidad. Enséñanos a soltar el control y a creer que tus planes siempre son mejores que los nuestros.
Para cultivar nuestra esperanza. Que nunca dejemos que el miedo o la tristeza apaguen la luz de la esperanza. Haz que, incluso en medio de la tormenta, podamos mirar hacia adelante con la certeza de que tu amor nos sostiene y tu promesa nos guía.
Para amar más y mejor a todas las personas. Que nuestro amor no sea limitado ni condicionado, sino abierto y generoso. Enséñanos a perdonar, a comprender, a servir con alegría. Que cada gesto nuestro sea reflejo de tu amor infinito.

Y especialmente a quienes son descartados. Que nunca olvidemos a los pobres, a los marginados, a los que sufren en silencio. Haz que nuestro corazón se incline hacia ellos, que nuestras manos se extiendan para levantarles y que nuestra vida sea testimonio de tu misericordia.