Señor, a veces, tu acción me parece demasiado escondida, demasiado lenta, poco eficaz, demasiado comprometida... Parece que no sabes ejercer tu oficio de Salvador.
Y me dejo llevar por "salvadores" que parecen mas vistosos, más rápidos, más resolutivos, menos exigentes: el periodista que dice lo que quiero oír, el político que pretende solucionar problemas complejos con soluciones simples, el clérigo que lo ve todo claro, incluso los pliegues de tu Misterio.
Incluso yo siento la tentación de presentarme como salvador de mi casa, mi parroquia, mi pueblo... Busco crear escuela de discípulos que me sigan a mí, no a Ti.
Señor, sólo Tú eres el Mesías, el Mesías que salva amando, sirviendo y dando la vida por amor. Que siempre siga tu camino, con humildad y decisión, como Tú y Contigo. Amén.