Padre amado, en medio de angustias y temores,
cuando la ansiedad y la injusticia parecen imponerse,
haz que tu palabra resuene en nuestro corazón:
“Alzad la cabeza, se acerca vuestra liberación”;
porque el desaliento no tendrá la última palabra,
porque las injusticias serán derrotadas,
porque tu Amor vencerá.
Enséñanos a levantar la mirada,
a descubrir tu presencia en lo cotidiano,
a trabajar con Jesús y como Él
en la construcción de tu Reino de paz y justicia.