domingo, 4 de octubre de 2015

Guíame, Señor, mi luz

Guíame, Señor, mi luz,
en las tinieblas que me rodean,
¡guíame hacia delante!

La noche es oscura y estoy lejos de casa:
¡Guíame Tú!
¡Dirige Tú mis pasos!

No te pido ver claramente el horizonte lejano:
me basta con avanzar un poco...
No siempre he sido así,
no siempre Te pedí que me guiases Tú.

Me gustaba elegir yo mismo y organizar mi vida...
pero ahora, ¡guíame Tú!

Me gustaban las luces deslumbrantes
y, despreciando todo temor,
el orgullo guiaba mi voluntad:
Señor, no recuerdes los años pasados...

Durante mucho tiempo tu paciencia me ha esperado:
sin duda, Tú me guiarás por desiertos y pantanos,
por montes y torrentes
hasta que la noche dé paso al amanecer
y me sonría al alba el rostro de Dios:
¡tu Rostro, Señor!

John Henry Newman