Santa María, Madre nuestra,
tú que meditabas en tu corazón cada acontecimiento,
enséñanos a detenernos, a escuchar, a acoger la vida sin miedo.
Tú que supiste reconocer la presencia de Dios,
ayúdanos a entrar en el silencio donde habla el Espíritu,
para descubrir nuestras luces y sombras,
para no dejarnos arrastrar por las prisas, las modas o los temores,
para vivir con hondura y libertad interior.
En este nuevo año, Madre buena,
despierta en nosotros el deseo de orar,
de buscar cada día un momento para Dios,
sea al amanecer, al mediodía o al caer la noche.
Que la oración sea nuestro refugio,
nuestra brújula y nuestra fuerza.
María, mujer que cuida,
tú que envolviste a Jesús en pañales,
lo estrechaste contra tu pecho
y lo acompañaste con ternura en cada paso,
enséñanos la cultura del cuidado.
Haznos atentos a los niños pequeños,
a los enfermos y ancianos,
a los pobres cercanos y lejanos,
a quienes han perdido la esperanza,
a las mujeres que sufren violencia,
a los jóvenes que buscan sentido,
a quienes han sido heridos en su cuerpo o en su alma,
a las familias que viven la angustia de no tener un hogar.
Enséñanos también a cuidar la Creación,
para que sea casa digna para todos.
Sabemos, Madre, que no podemos llegar a todo,
pero muéstranos a quiénes nos envía hoy el Señor,
con nombre y rostro concreto.
Danos generosidad para cuidar a otros
y para cuidarnos también a nosotros mismos.
María, que muestras a Jesús,
tú que ofreciste al Buen Pastor a los pastores
y la Sabiduría encarnada a los Magos,
haznos testigos valientes y sencillos.
Que sepamos mostrar a Cristo sin imponerlo,
sin recurrir jamás a recurso del miedo,
solo con la luz de la bondad,
con la paz que brota de su presencia,
con la alegría de sabernos hijos amados del Padre.
Que nuestras palabras, nuestras obras y nuestras actitudes
revelen el rostro misericordioso de tu Hijo
a quienes encontremos en este año que comienza.
Que Él sea para todos bendición,
liberación, esperanza y fraternidad.
Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra,
acompáñanos en este camino de meditar, cuidar y mostrar a Jesús.
Amén.