Señor Dios, Padre bueno
abre nuestros corazones para reconocer tu voz
en quienes viven y caminan a nuestro lado.
en las personas que trabajan junto a nosotros,
en los que comparten con nosotros la alegría y el descanso.
Que no esperemos señales grandiosas para encontrarte,
ni profetas vestidos de grandeza,
sino que sepamos descubrir tu mensaje en lo pequeño,
en lo cotidiano,
en las palabras sencillas de quienes, sin saberlo,
nos muestran tu camino.
Danos un corazón dispuesto a dejarse sorprender,
Ayúdanos a reconocer a tus profetas entre nosotros,
a acoger tu Palabra en su palabra y en sus gestos,
a ser profetas en lo que hacemos y decimos. Amén.