Señor, en esta noche santa contemplaremos la señal del Niño,
tu ternura hecha carne, tu pequeñez que nos desarma.
Enséñanos a acoger tu fragilidad y a dejarnos transformar por ella.
Te damos gracias por el pesebre, signo de tu humildad,
lugar pobre donde eliges nacer para que nadie quede fuera.
Haznos cercanos a quienes viven en la intemperie y la precariedad.
Te alabamos por la gran alegría que anuncian los ángeles,
la alegría profunda de sabernos amados sin condiciones.
Que tu amor ilumine nuestras sombras y renueve nuestra esperanza.
Señor, que nuestras comunidades y cada bautizado
sean testigos de tu ternura, tu humildad y tu alegría.
Acompáñanos esta Navidad y bendice a nuestras familias.