Señor Jesús, me llamas
a convertirme, a renovar mi corazón;
a liberarme de lo que me oprime;
a acoger tu amor incondicional;
a participar en la aventura de construir tu Reino;
a contagiar la buena noticia a otras personas...
Me parece fascinante tu propuesta, Jesús,
aunque a veces la viva con rutina y pesadez.
Dame unos ojos y un corazón nuevos,
para vivir con alegría tu camino de vida,
para dejar lo que me enreda y seguirte.