Señor Jesús,
en esta fiesta de la Epifanía,
abre nuestro corazón para reconocer que todos los pueblos
son llamados a la misma promesa de tu Evangelio.
Enséñanos, como a los magos,
a estar atentos a tus signos:
a la estrella que ilumina nuestros deseos más hondos,
a tu voz en la Escritura,
a tu presencia en quienes sufren,
a tu paso silencioso en la vida cotidiana.
Danos la gracia de ponernos en camino,
como Abraham, como Moisés, como tantos peregrinos de la fe;
que avancemos sin miedo,
dejando atrás lo que nos detiene,
y confiando en que tu luz guía cada paso.
Y concédenos dejarnos cambiar por tu encuentro,
como los magos que volvieron por otro camino,
como Nicodemo que pasó de la noche a la luz.
Transforma nuestras resistencias,
ensancha nuestra esperanza,
renueva nuestro corazón.
Que, guiados por tu estrella,
volvamos hoy a casa por un camino nuevo.
Amén.