Gracias, Señor,
porque podemos ser fuertes,
porque podemos ser sinceros,
porque podemos ser tiernos sin avergonzamos,
porque podemos compartir nuestra vida.
Gracias, Señor,
porque somos alegres,
porque somos débiles,
porque somos capaces de tener amigos,
porque somos diferentes.
Gracias, Señor,
porque nos quieres libres,
porque nos das responsabilidades,
porque nos sueñas adultos en tus planes,
porque nos amas tal como somos.
Gracias, Señor,
por la vida que nos das,
por las dificultades que nos curten,
por los triunfos que nos animan,
por el camino recorrido y lo que nos queda.
Gracias, Señor,
porque así podemos hacer un mundo de personas
libres, iguales y hermanas.
Gracias, Señor, porque en el amor has puesto la fuente de la felicidad:
somos felices en la medida en que amamos,
en la medida en que nos dejamos querer por ti.
Florentino Ulibarri (adaptación)