Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, fuente de amor, unidad y comunión perfecta, acudimos a Ti con humildad, para pedirte que nos enseñes a vivir en paz, a alejarnos de los enfrentamientos inútiles que desgastan nuestras relaciones y dividen nuestros corazones. Ayúdanos a reconocer que estamos llamados a ser reflejo de tu amor, a construir puentes en lugar de muros, y a buscar siempre el entendimiento por encima del juicio, la reconciliación por encima del orgullo.
Concédenos la gracia de valorar más lo que nos une que lo que nos separa, de ver en cada hermano y hermana una oportunidad para crecer en fraternidad, y de cultivar la paciencia, la escucha y el respeto mutuo. Que tu Espíritu Santo nos inspire a ser sembradores de paz, testigos de tu misericordia, y artesanos de unidad en medio de la diversidad. Que el ejemplo de Cristo, que dio su vida por todos, nos impulse a renunciar al sectarismo y a abrazar el diálogo sincero, la compasión y el perdón.
Te lo pedimos confiando en tu poder transformador, sabiendo que contigo todo es posible, y que en tu presencia florece la verdadera comunión. Amén.