jueves, 5 de febrero de 2026

Si tuvierais fe

Si nuestra fe fuera más profunda y más viva,
seríamos capaces de mirar al otro sin temor,
de acoger al diferente como un regalo, no como una amenaza.
Veríamos en cada rostro humano una chispa de tu presencia, Señor,
y aprenderíamos a valorar las oportunidades más que los riesgos,
la esperanza más que el miedo, el encuentro más que la distancia.
Si nuestra fe fuera más profunda y más viva,
compartiríamos con generosidad no solo lo que tenemos, sino también lo que somos:
nuestras riquezas materiales y, sobre todo, nuestros valores espirituales.
Nos dejaríamos enseñar por la sabiduría de los pobres y los pequeños,
y descubriríamos que en la sencillez habita tu verdad.
Si nuestra fe fuera más profunda y más viva,
Tú, Señor, serías nuestro mayor tesoro,
la fuente de nuestra alegría, la razón de nuestra entrega.
Y al sentir tu amor de Padre que nos une y nos sostiene, construiríamos juntos un mundo nuevo,
un hogar de hermanas y hermanos. Amén.