miércoles, 25 de febrero de 2026

Todo en contra

Cuando falten las fuerzas,
tú serás el sustento.
Cuando olvide el por qué,
tú serás la memoria.
Cuando pierda las ganas,
tú serás el aliento.
Cuando vacile la fe,
tú serás la respuesta.
Cuando añore la alegría,
tú serás el horizonte.
Cuando necesite valor
tú serás el escudo.
Cuando tema el rechazo
tú serás el abrazo.
Cuando confunda el camino,
tú serás la guía.
Cuando quiera rendirme,
tú serás el freno.
Cuando me aturda el ruido
tú serás el silencio.
Cuando ignore el amor
tú serás la pasión.
Cuando derroche los motivos
tú serás la última reserva.
Y, siendo tú mi todo,
nada más hará falta
para seguir adelante.

(José María R. Olaizola, SJ) 

Aceptar mis límites

Señor, soy una persona llena de limitaciones:
a veces me falla el cuerpo… y la voluntad,
en ocasiones siento cansancio, bloqueos…
en mi cabeza no caben tantas cosas…
Y siendo cierto todo esto,
tengo capacidades apenas reconocidas y utilizadas;
tantas posibilidades de crecer y aprender,
de hacer el bien y construir tu Reino.
Y cuando me acerco a Ti, fuente de todo bien,
puedo aceptar mis límites serenamente,
soy más consciente de mis talentos
y tu grandeza se hace presente en mi pequeñez.

¡Gracias! ¡Amén! 

Callar o responder

Señor, dame sabiduría,
para intuir las intenciones de las personas;
para responder con claridad y paciencia
a quienes quieren entender;
para callar o responder con preguntas
a los que sólo pretenden descalificar o burlarse;
para que mi vida sea un buen mensaje
para los hombres y mujeres que te buscan. 

Sol que naces de lo alto

Sol que naces de lo alto
sin querer quedarte arriba.
Luz que brillas en el cielo
para hacer crecer la vida.
Vuelve a nuestro mundo soñoliento
la paz que le es robada sin saberlo,
la sed del que marcha hacia una meta
y el hambre insaciable
de querer ser más pequeños.
Danos tu amor ingente y encendido
para deshacer el hielo
del olvido y la ceguera
que reinan lejos del pesebre.
Y empezar así, como recién nacidos,
a aprenderlo todo, todo de nuevo:
las palabras, los silencios,
los deseos y los miedos de la gente.
Villancicos que traéis su fiel recuerdo,
estrellas que alumbráis en la noche su presencia,
enseñadnos el surco profundo y extenso
en que la vida de Dios se va forjando libremente:
más humana, más cercana, más fraterna.
Y despertad en nosotros el deseo apasionado
de acogerla entre los brazos,
de glosar sus balbuceos,
de alimentar en su mirada
nuestros más endebles sueños.

Seve Lázaro SJ 

Navidad distinta

Señor, procuro vivir intensamente la Navidad,
voy a misa, me encuentro con la familia, comparto…
Y te doy gracias por poder hacerlo.
Pero a veces siento que Tú no eres mi salvador:
termina la Navidad y sigo igual que antes de comenzarla.
Señor, que esta Navidad sea distinta,
que en esta Navidad sepa mirarte a los ojos,
y, con un corazón de niño, me deje tocar por Ti:
por tu ternura, por tu humildad, por tu fragilidad,
por el amor que te ha acercado a la Humanidad,
que te ha convertido en el Dios-con-nosotros.
Que en esta Navidad sepa dejarme mover por Ti,
y contigo sepa acercarme a todas las personas:
a las más cercanas, en la familia, el trabajo y el vecindario,
para poder conocernos más y ayudarnos mejor;
a las que rezan, piensan y actúan de otras maneras,
para que descalifiquemos menos y colaboremos más;
a las que sufren por tantas pobrezas y injusticias,
para aprender de ellas y ofrecerles lo que hemos recibido.
Señor, que el acercamiento a Ti y a las personas
transforme mi corazón y cambie mi vida entera,
y ponga mi granito de arena en la renovación del mundo.

Amén. 

Familia de Nazaret

Jesús, María y José
en vosotros contemplamos
el esplendor del verdadero amor,
a vosotros, confiados, nos dirigimos.
Santa Familia de Nazaret,
haz también de nuestras familias
lugar de comunión y cenáculo de oración,
auténticas escuelas del Evangelio
y pequeñas Iglesias domésticas.
Santa Familia de Nazaret,
que nunca más haya en las familias episodios
de violencia, de cerrazón y división;
que quien haya sido herido o escandalizado
sea pronto consolado y curado.
Santa Familia de Nazaret,
que sepamos tomar conciencia
del carácter sagrado e inviolable de la familia,
de su belleza en el proyecto de Dios.
Jesús, María y José,
escuchad, acoged nuestra súplica.

(Papa Francisco) 

martes, 24 de febrero de 2026

¿Dónde te he visto?

Sí, Señor, yo te he visto,
en las personas que aman a fondo perdido,
en el encuentro de quienes se apoyan mutuamente,
en la paz que me diste el día de la angustia,
en el coraje de quienes dicen la verdad con amor,
en la solidaridad de tantas personas pobres,
en la comunidad de mujeres y hombres que siguen tus pasos,
en la ternura de los niños y los enamorados...
Te he visto y mi corazón canta agradecido.
Que sepa comunicar tu cercanía y tu ternura,
que sepa contar tus obras de amor,
que sepa anunciar tu palabra de vida.

Amén. 

No te conformes

No te conformes
con sombras.
Busca la luz.
Si un fulgor despierta
en ti ansias de otra vida,
hambre de amor
o anhelo de justicia,
deja atrás las seguridades
y persigue la estrella.
Adonde quiera llevarte, vete.
Allí, en una cuna improbable
encontrarás respuestas.
Descubrirás a Dios
arropado por los excluidos
de todas las eras de la historia.
Verás al todopoderoso
con las manos vacías.
Oirás su corazón, latiendo
al ritmo de esta humanidad atribulada.
Escucharás el llanto
de todos los inocentes
que no tienen posada
en un mundo inhóspito.
Justo ahí, en ese punto,
está la encrucijada,
y tú tendrás que elegir:
adorarlo o ignorarlo.
Entregarle tus dones
o guardarlos para ti.
Compartir la intemperie
o secuestrar a Dios
para encerrarlo en jaula de oro.
Hacerte discípulo
o espectador.
La decisión es tuya.

(José María R. Olaizola, SJ)

 

Al amanecer

A mí, Señor, me llamaste al amanecer. Aún recuerdo aquella hora privilegiada entre todas. Siempre presente, pero invisible, en mi vida. Gozando siempre de tu confianza, del consuelo de tu comprensión.

Durante toda mi vida he vivido en una intimidad casi cotidiana contigo. Tu imagen no ha salido nunca de mi pensamiento. Los acentos de tu voz tan dulce y tan inflexible no han parado de resonar en mi corazón.

En los momentos más difíciles no has dejado de iluminarme. Comprendiéndote y amándote en Ti, voy revistiéndome de Ti para ser cada día más Tú en Ti. Así voy dándote forma y rostro para que puedas seguir siendo el Verbo que se hace carne en nosotros muy en silencio.

José María Andreu 

Un impulso

Toma todo esto que me ata, Señor,
y que tantas veces me cansa.
Recíbelo y abrázalo
para que yo pueda ir asumiéndolo.
Toma tantos miedos que no me dejan avanzar,
y dame la gracia de levantar la cabeza y seguir caminando.
Confiando en que tu libertad más profunda
siempre está llegando.

(Matu Hardoy) 

El sufrimiento ajeno

Señor Jesús, dame la humildad del paralítico,
que se deja transportar por otras personas,
abre su alma y su cuerpo a tu palabra sanadora
y alaba a Dios por el regalo recibido.
Dame la generosidad de los porteadores,
que dejan sus propias ocupaciones
para cargar en sus hombros el sufrimiento ajeno.
Hazme escuchar tu llamada, Señor,
para ser, como Tú y Contigo,
instrumento de liberación interior y exterior.

Amén. 

No avanzo

Señor, a veces estoy sentado, no camino, no avanzo. Vivo atado al mostrador del dinero, de la apariencia, de obligaciones poco útiles, de alegrías fáciles y fugaces, de entretenimientos solitarios, de pecados que me avergüenzan...
Llámame, Señor Jesús, como a Leví. Hazme comprender que todavía tengo muchas alegrías hondas que disfrutar, mucho amor que compartir, muchos caminos nuevos que recorrer, muchos proyectos que emprender.

Que tu palabra amable, convincente y eficaz, me levante y empiece a caminar como Tú y Contigo. Amén. 

Mírame con ternura

Señor, Tú lo puedes todo,
mírame con ternura y compasión,
sabes de mis deseos de ser mejor,
de mis torpezas y pecados.
Ayúdame, lo necesito.
Dame lo que tú quieras
y que sepa acogerlo con gratitud.
Señor, yo no puedo tanto como Tú
pero también puedo algo.
Contágiame tu ternura y compasión.
Que me deje tocar por la injusticia
y por la necesidad de tanta gente.
Que sepa ayudar con generosidad
como Tú y Contigo. Amén. 

Un corazón sin puertas

Señor, en tu corazón, sin puertas,
cabemos todas las personas.
Para tu proyecto de fraternidad
nos llamas a todos, todos, todos:
mujeres y hombres, ricos y pobres,
sanos y enfermos, vecinos y extranjeros;
personas con buena fama y con mala,
de una tendencia política y de otra,
sea cual sea su forma de rezar, amar y vivir.
Hoy te damos gracias y te pedimos
por las mujeres y hombres que han luchado y luchan
frente a la injusticia y la violencia contra la mujer.
Bendice sus esfuerzos con tu Espíritu
Y que su causa sea nuestra causa.
Danos un corazón abierto, como el tuyo,
para acoger a cualquier persona, sin prejuicios;
para trabajar contra toda discriminación
y construir así tu Reino de fraternidad,
como Tú y Contigo. Amén. 

Buscar la verdad

Es verdad, Padre, la verdad nos hace libres,
pero a veces somos perezosos para buscarla,
nos da miedo descubrir verdades incómodas,
nos cerramos a verdades que nos cuestionen nuestro modo de pensar y vivir.
Danos luz y valor, para buscar y acoger la verdad:
la verdad de mi salud, carácter, capacidades y fragilidad,
la verdad de las personas, con su dolor y su esperanza,
la verdad del mundo, con su mentira y sus toneladas de amor,
la verdad de la Iglesia, santa y siempre necesitada de reforma,
la verdad de tu corazón, siempre abierto a tus hijas e hijos.
Convéncenos, Señor, de que sólo la verdad nos hace libres
y nos permite ser más felices y amar mejor. 

Su libertad nos salvará

Maquinan, sin cesar,
planes, estrategias,
hojas de ruta, relatos.
Diseñan polémicas.
Amañan veredictos.
Cualquier medio sirve
para ocultar la verdad.
La verdad es que no aman.
La verdad es que adulteran
la vida, a base de cargas.
La verdad es que desprecian
a quien no controlan,
que se creen de mármol,
pero son del mismo barro
que aquellos a los que atacan.
A Dios mismo
mandarán callar,
si contradice
sus discursos engañosos.
Pero el Justo no se rinde.
Su silencio será más audible
que los aullidos
de esta jauría.
Su denuncia desmontará
el andamiaje de normas
que encubre la codicia
de quien manipula
memorias y destinos.
Su amor despertará
los corazones de piedra.
Su verdad desnudará
los discursos inhumanos
de quien se nutre del odio.
Su cruz
romperá
las resistencias.
Su libertad
nos salvará.

José María Rodríguez Olaizola, SJ 

Manos abiertas

Que lleguen gastadas las manos
al fin de la vida
por haber acariciado el mundo,
por haber tocado a los impuros,
por haber curado llagas
y lavado los pies embarrados
de amigos y enemigos.

Manos fuertes
por haberse interpuesto
en el camino de las armas,
por haber golpeado los muros,
por haber forjado puentes,
por haber partido el pan
que ha de saciar a tantos.

Manos curtidas en la brega,
en la siembra,
en el remar cotidiano.

Manos abiertas
para acoger la congoja
del que llora,
del que espera,
del que solo pide
un amor posible.

Que sean las manos hogar,
refugio y hoguera.
Y que cuenten,
en su idioma silencioso,
que no estamos solos.

(José María R. Olaizola, SJ) 

Buen Pastor

Señor, en el domingo del Buen Pastor,
te pedimos por el nuevo papa León:
por su vida y por su ministerio
al servicio de la Iglesia universal y del mundo.
Que en su palabra podamos reconocer tu Voz,
que nos invita a acoger siempre tu amor gratuito,
a recuperar la esperanza frente al mal, que no prevalecerá,
a trabajar por la paz, desarmada y desarmente,
a construir comunidades sinodales, dialogantes y misioneras,
que sean buena noticia también en las periferias.
Inspira sus palabras, sus decisiones y sus acciones.
Y danos un corazón abierto para escucharlo y secundarlo.

Amén. 

Tus obras hablan de ti

Señor Jesús, tus obras hablan de ti
y del corazón del Padre, que te ha enviado.
Tus obras siempre nos hablan de amor,
del amor que busca y dice la verdad,
del amor que comprende y perdona,
del amor que trabaja por la justicia y la paz,
del amor que sale de la zona de confort,
para cuidar, servir y darse a manos llenas,
especialmente a quienes más sufren.
Que también mis obras, Señor, hablen de ti;
y del amor que nos regalas gratuitamente
para que lo disfrutemos y compartamos.

Amén. 

Volveré

¿Por qué este abandono
tras vencer a la muerte?
¿Por qué este alejarte
cuando más con nosotros estabas?
¿Por qué este silencio
de la Palabra más viva?
Nos dejas esperando,
buscadores,
inquietos,
apóstoles,
portadores de tu Luz, pero
confundidos por las sombras
cuando te vistes de misterio.
No te nos escondas mucho,
en este irte que nos deja huérfanos,
en ese enviarnos,
tan desnudos de certezas
como llenos de esperanza.
En tu distancia, sigue cerca,
y a tu modo misterioso
sigue siendo el Amor
que arropa nuestra desnudez.
y sostiene nuestros sueños.

José Mª Rodríguez Olaizola, sj 

¿Abro mi vida al Espíritu?

Espíritu Santo, que conviertes lo débil en fuerte,
Tú eres defensor de los pequeños, de los humildes,
de quienes se sienten frágiles y menesterosos.
¡Padre de los pobres! Tú eres fortaleza y a la vez misericordia;
Reconozco mi pequeñez y me abro a ti confiadamente.
Úngeme con tu fuerza para que, si es posible, no caiga,
y, si caigo, dame tu mano para levantarme.
Espíritu Defensor, concédenos ser a nosotros defensores;
guárdanos de la tentación de pensar sólo en nosotros,
mientras nos hacemos los sordos ante los demás.
Que también escuchemos los lamentos ajenos,
seamos voz de las personas desamparadas
y apoyo de quienes se sienten explotados y deprimidos.

Como tú y Contigo. Amén. 

Por ellos te ruego

Padre de amor y misericordia,
hoy elevo mi corazón ante Ti, confiando en tu bondad infinita.
Te presento a cada uno de los miembros de mi familia:
protégelos, guíalos y llénalos de tu paz.
Fortalece nuestros lazos con tu amor,
y que siempre crezcamos en unidad.
Te ruego también por mi parroquia,
por los sacerdotes, por todos los hermanos y hermanas.
Derrama sobre nosotros tu Espíritu Santo,
para que seamos una comunidad viva y comprometida,
transparencia de tu Reino en medio del mundo.
Por mis vecinas y vecinos, Señor,
te pido comprensión, respeto y solidaridad entre nosotros.
Ayúdanos a apoyarnos mutuamente
y a construir juntos una convivencia en paz.
Y para quienes no tienen comida, compañía y esperanza,
te pido compasión y justicia.
Abre caminos de esperanza en sus vidas,
y haznos instrumentos de tu providencia.
Todo esto te lo pido unido a la Virgen María,
Madre de todos los necesitados,
por Jesucristo, nuestro Señor. Amén. 

Por sus frutos los conoceréis

En estos tiempos,
hay cosas que brillan tanto,
que nos deslumbran antes de conocerlas,
las hay también que nos seducen
al primer golpe de vista
y también las hay que juegan a camuflarse
y engañan a los caminantes
perdiéndolos entre debates estériles.
Otras personas y otras instituciones, en cambio,
invierten poco en publicidad y maquillaje,
pero dan frutos de verdad y solidaridad,
de justicia y fraternidad.
Y Tú nos dices:
"Un árbol sano no puede dar frutos malos,
ni un árbol dañado dar frutos buenos.
Por sus frutos los conoceréis". 

Dame una fe sencilla

Dame una fe sencilla,
como risa de niños cuando juegan,
como gota de rocío que se rueda,
como cruz de rústica madera.
Dame una fe sencilla,
que se siente a la mesa de los pobres,
que se alegre de alegrar sus corazones
y que llore también con sus dolores.
Una fe así, parecida a ti:
sencilla, como fue a la tierra tu venida,
como fueron tus historias campesinas,
como fue tu hogar en Palestina.
Dame una fe sencilla,
para curar con esperanza la tristeza,
para cantar por el perdón en esta guerra,
para avivar el pabilo que humea.
Dame una fe sencilla,
que no le da espacio a la mentira
que no logra acomodarse a la injusticia
y no calla lo que sabe que da vida.
Una fe así, parecida a ti,
sencilla, como tu mirada compasiva,
como aquellas aldeas recorridas,
como el amor que te llevó a dar la vida;
a dar la vida, a dar la vida.

Santiago Benavides 

Apareció también la cizaña

¡Qué fácil vemos lo negativo de los demás!
Esta es la fragilidad del ser humano. Así nos creaste, Señor,
con maravillas y deficiencias, con generosidades y roñoserías,
con excesos y con defectos, con luces y con sombras.
Tú nos has entretejido en las entrañas maternas,
Tú tienes cada uno de nuestros cabellos contados,
Tú nos envuelves con tu abrazo,
Tú sabes más de nosotros que nosotros mismos…
Ayúdanos, Padre, a aceptarnos del todo,
a reconocer nuestras deficiencias,
a alegrarnos de nuestras cualidades personales y únicas,
a desarrollar contigo todo el potencial inmenso
que has puesto en cada uno,
a animar a que otros también desarrollen el suyo.
Enséñanos, Padre,
a perdonarnos los errores,
a convivir con nuestras incoherencias,
a ser misericordiosos con nuestra naturaleza humana
para así serlo aún más con los otros hermanos,
que también llevan el peso de su propia fragilidad y maravilla.
Gracias por crearnos así, con trigo y con cizaña, Padre.

Mari Patxi Ayerra y Álvaro Ginel 

¡Velad!

Yo permaneceré contigo.
Tú reinas a la derecha del Padre
en el reino de tu eterna gloria
como la palabra de Dios desde el principio.
Tú reinas en el trono del Todopoderoso
en forma humana transfigurada
desde la culminación de tu trabajo en la tierra.
Yo creo en esto porque tu palabra tanto me enseña
y porque creo, sé qué alegría me da
y qué bendita esperanza florece de ella.
Porque donde Tú estás, ahí también están los tuyos
el cielo es mi tierra gloriosa
comparto contigo el trono del Padre
El eterno que hizo todas las criaturas
quien, tres veces santo, abraza a todo ser
además tiene un silencioso, especial reino suyo.
La habitación más íntima del alma humana
es el lugar favorito de la Trinidad
su trono celestial en la tierra
Para liberar este reino celestial de la mano del enemigo
el Hijo de Dios vino como el Hijo del Hombre
dio su sangre como el precio de la entrega
En el corazón de Jesús, que fue atravesado,
el reino de la tierra y de los cielos se unen.
Aquí está para nosotros la fuente de la vida.
Este corazón es el corazón de la Divina Trinidad,
y el centro de todos los corazones humanos
que nos concede la vida de Dios.
Nos atrae hacia sí con poder secretos
nos esconde en el seno del Padre
y nos inunda con el Espíritu Santo.
Este corazón, late por nosotros en un pequeño tabernáculo
donde permanece misteriosamente escondido
en esa quieta, blanca hostia.
Ése es tu trono real en la tierra, Oh Señor,
que visiblemente has erigido para nosotros
y te complaces cuando salgo a su encuentro. 

¿Quién es el más importante?

Ante esta pregunta, Jesús, tu respuesta es clara:
En el Reino de Dios son importantes...
quienes se hacen como niños y acogen con ternura a los pequeños,
quienes se despojan del manto y lavan los pies de sus hermanos,
quienes son pobres de espíritu y se dejan ayudar,
quienes permanecen mansos incluso cuando son hostigados,
quienes tienen un corazón capaz de llorar el dolor ajeno,
quienes sienten hambre y sed de justicia para todos,
quienes practican la compasión y la misericordia,
quienes tienen una mirada limpia para descubrir la bondad,
quienes cultivan la paz en su corazón y en su entorno,
quienes abrazan la injuria y la persecución por causa de la justicia.
Ayúdanos, Señor, a avanzar por este sendero, como Tú y Contigo. 

Instrumentos de tu paz

Señor, danos tu paz, no esa paz silenciosa que reina en los cementerios, donde todo ha cesado, incluso la esperanza, ni la paz que dictan los poderosos desde sus tronos, con decretos que callan voces y corazones.

Danos la paz que brota de la justicia, la que nace cuando se reconocen los derechos de todos, cuando la dignidad no es privilegio, sino fundamento, cuando el pan se comparte y la verdad no se esconde.

Danos la paz que se construye con manos limpias, con palabras sinceras y actos valientes, la paz que no teme al conflicto si es por el bien común, la que abraza al diferente y cura las heridas del pasado.

Danos tu paz y haznos instrumentos de tu paz.

Amén. 

Esas puertas no sacian mi corazón

Señor, tú, como buen padre y buena madre, deseas mi felicidad. Anhelas que viva con alegría, aquí y por toda la eternidad. Por eso me amas sin medida y me muestras el camino de la vida, el sendero de la salvación.
Yo también quiero alcanzar esa meta, Señor. Quiero ser feliz ahora y siempre. Pero a veces cierro mi corazón a tu amor y busco puertas anchas, donde quepan todos mis caprichos. Elijo caminos cómodos, sin cruces que incomoden mi paso.

Una y otra vez descubro que esas puertas y caminos no sacian mi corazón. Señor, que el soplo del Espíritu y el testimonio de mis hermanos me ayuden a abrirme a tu amor, y a elegir siempre la puerta del amor y el camino de la entrega. 

Ven a mí, Espíritu Santo

Ven a mí, Espíritu Santo,
Espíritu de sabiduría:
dame mirada y oído interior
para que no me apegue a las cosas materiales,
sino que busque siempre las realidades del Espíritu.
Ven a mí, Espíritu Santo,
Espíritu de amor:
haz que mi corazón
siempre sea capaz de más caridad.
Ven a mí, Espíritu Santo,
Espíritu de verdad:
concédeme llegar al conocimiento de la verdad
en toda su plenitud.
Ven a mí, Espíritu Santo,
agua viva que lanza a la vida eterna:
concédeme la gracia de llegar
a contemplar el rostro del Padre
en la vida y en la alegría sin fin.
Amén

(San Agustín) 

Busco la aprobación de los demás

Señor, también yo me dejo llevar por el deseo de gustar,
como la hija de Herodías, que quiere gustar al rey y a su madre.
Busco la aprobación de mi familia, de la gente que admiro...
A veces también yo hago lo que me conviene en cada momento,
como Herodes, que comete injusticias a sabiendas.
No defiendo la verdad, los derechos de los más pequeños...
En otros momentos la ira conduce mis palabras y obras,
como Herodías, que no puede soportar a quienes la critican.
En vez de reconocer mis errores ataco a quienes los denuncian.
Señor, ayúdame a reconocer con humildad mis pecados.
Y dame la confianza y la valentía de Juan el Bautista,
para crecer en verdad, en coherencia, en fidelidad.

Amén. 

La fe se prueba en el desierto

Señor, sabemos que la fe se prueba en el desierto y que la vida cristiana exige esfuerzo, disciplina y perseverancia. Cuando las tentaciones nos inviten a elegir caminos más fáciles, cuando dudemos de nuestro crecimiento o nos sintamos desanimados, danos la fuerza de tu Espíritu para permanecer fieles a tu amor, a tu camino de ternura, pobreza, servicio y entrega.

Y, sobre todo, Señor, aumenta nuestra confianza. No permitas que el miedo o la sensación de derrota nos paralicen. Tú no te alejas cuando caemos, no te cansas de buscarnos, no abandonas a quien se deja encontrar. Allí donde todo parece árido, tú te revelas como Aquel que sostiene, alimenta y acompaña. Tu amor es más fuerte que el mal y nos abre un camino de libertad.

Amén. 

Lo oculto del corazón

Dios de verdad y de misericordia,
que ves lo oculto del corazón
y conoces nuestras intenciones,
líbranos de la tentación de aferrarnos a las tradiciones
para anular tu mandamiento de amarte y amarnos.
Enséñanos a distinguir lo que da vida
de lo que solo repite lo antiguo sin espíritu.
Que no adoremos nuestras prácticas,
sino a Ti, que das sentido a toda práctica.
Que no defendamos lo que nos acomoda,
sino lo que conduce a la justicia, a la compasión y a la verdad.
Danos luz y sabiduría
para conservar lo que edifica, lo que une, lo que sana.
Danos valentía para dejar atrás lo que ya no conduce a Ti.
Conviértenos, para que escuchemos tu voz,
amemos más tu voluntad que nuestros hábitos,
y caminemos hacia Ti con libertad y verdad.

Amén. 

jueves, 5 de febrero de 2026

Apártate, Señor, que soy un pecador

Señor,
tu luz evidencia mis sombras;
tu santidad, mis pecados;
tu amor, mi egoísmo;
tu verdad, mis mentiras;
tu compasión, mi dureza de corazón;
tu vida, mis zonas muertas.
Y también yo, como Pedro, te digo:
Apártate, Señor, que soy un pecador.
Mi soberbia no soporta tu santidad
y, como no te vas Tú, me alejo yo.
Pero Tú me quieres como soy;
abrazas mi existencia entera
y me lanzas mar adentro,
para que siga creciendo
para que ame más y mejor.

GRACIAS.