Señor, procuro vivir intensamente la Navidad,
voy a misa, me encuentro con la familia, comparto…
Y te doy gracias por poder hacerlo.
Pero a veces siento que Tú no eres mi salvador:
termina la Navidad y sigo igual que antes de comenzarla.
Señor, que esta Navidad sea distinta,
que en esta Navidad sepa mirarte a los ojos,
y, con un corazón de niño, me deje tocar por Ti:
por tu ternura, por tu humildad, por tu fragilidad,
por el amor que te ha acercado a la Humanidad,
que te ha convertido en el Dios-con-nosotros.
Que en esta Navidad sepa dejarme mover por Ti,
y contigo sepa acercarme a todas las personas:
a las más cercanas, en la familia, el trabajo y el vecindario,
para poder conocernos más y ayudarnos mejor;
a las que rezan, piensan y actúan de otras maneras,
para que descalifiquemos menos y colaboremos más;
a las que sufren por tantas pobrezas y injusticias,
para aprender de ellas y ofrecerles lo que hemos recibido.
Señor, que el acercamiento a Ti y a las personas
transforme mi corazón y cambie mi vida entera,
y ponga mi granito de arena en la renovación del mundo.
Amén.