Es verdad, Padre, la verdad nos hace libres,
pero a veces somos perezosos para buscarla,
nos da miedo descubrir verdades incómodas,
nos cerramos a verdades que nos cuestionen nuestro modo de pensar y vivir.
Danos luz y valor, para buscar y acoger la verdad:
la verdad de mi salud, carácter, capacidades y fragilidad,
la verdad de las personas, con su dolor y su esperanza,
la verdad del mundo, con su mentira y sus toneladas de amor,
la verdad de la Iglesia, santa y siempre necesitada de reforma,
la verdad de tu corazón, siempre abierto a tus hijas e hijos.
Convéncenos, Señor, de que sólo la verdad nos hace libres
y nos permite ser más felices y amar mejor.