En estos tiempos,
hay cosas que brillan tanto,
que nos deslumbran antes de conocerlas,
las hay también que nos seducen
al primer golpe de vista
y también las hay que juegan a camuflarse
y engañan a los caminantes
perdiéndolos entre debates estériles.
Otras personas y otras instituciones, en cambio,
invierten poco en publicidad y maquillaje,
pero dan frutos de verdad y solidaridad,
de justicia y fraternidad.
Y Tú nos dices:
"Un árbol sano no puede dar frutos malos,
ni un árbol dañado dar frutos buenos.
Por sus frutos los conoceréis".