Dios de verdad y de misericordia,
que ves lo oculto del corazón
y conoces nuestras intenciones,
líbranos de la tentación de aferrarnos a las tradiciones
para anular tu mandamiento de amarte y amarnos.
Enséñanos a distinguir lo que da vida
de lo que solo repite lo antiguo sin espíritu.
Que no adoremos nuestras prácticas,
sino a Ti, que das sentido a toda práctica.
Que no defendamos lo que nos acomoda,
sino lo que conduce a la justicia, a la compasión y a la verdad.
Danos luz y sabiduría
para conservar lo que edifica, lo que une, lo que sana.
Danos valentía para dejar atrás lo que ya no conduce a Ti.
Conviértenos, para que escuchemos tu voz,
amemos más tu voluntad que nuestros hábitos,
y caminemos hacia Ti con libertad y verdad.
Amén.