martes, 24 de febrero de 2026

No avanzo

Señor, a veces estoy sentado, no camino, no avanzo. Vivo atado al mostrador del dinero, de la apariencia, de obligaciones poco útiles, de alegrías fáciles y fugaces, de entretenimientos solitarios, de pecados que me avergüenzan...
Llámame, Señor Jesús, como a Leví. Hazme comprender que todavía tengo muchas alegrías hondas que disfrutar, mucho amor que compartir, muchos caminos nuevos que recorrer, muchos proyectos que emprender.

Que tu palabra amable, convincente y eficaz, me levante y empiece a caminar como Tú y Contigo. Amén.