sábado, 5 de agosto de 2017

Verdad molesta

Gracias, Señor, por los profetas,
por los profetas amigos y por los desconocidos,
por esas personas que nos recuerdan verdades molestas:
gastamos excesivamente en caprichos,
vivimos como si no existieran los pobres, los enfermos...
nos encerramos en nuestra comodidad,
dejamos que la pereza o la lujuria tomen las riendas de nuestra vida,
confundimos lo que necesitamos con lo que nos apetece,
nuestra solidaridad es de calderilla, 
dedicamos a Dios los desperdicios de nuestro tiempo,
ponemos ideologías y doctrinas por encima de las personas,
nos quejamos demasiado por lo que no tenemos,
disfrutamos poco de lo que Tú nos regalas cada día.
Verdades molestas, demasiado molestas.

Ayúdanos a escuchar a tus profetas,
abre nuestra mente y nuestro corazón a la verdad,
a esa verdad que denuncia lo que no funciona
y nos abre nuevos horizontes de vida más plena.

Danos la luz y la fuerza de tu Espíritu,
para ser profetas humildes y valientes,
que denuncien la mentira y la injusticia,
que alienten la esperanza, el amor y la paz.

miércoles, 19 de julio de 2017

Ay de ti

Ay de ti si tu vida se va diluyendo
entre las prisas y los agobios.
Ay de ti si vives con los ojos cerrados
a tantos milagros cotidianos.
Ay de ti si dices que me amas
y luego solo te buscas a ti mismo.
Ay de ti si miras para otro lado
cuando te encuentras un hermano
caído en el camino.
Ay de ti si acumulas y acaparas sin freno,
y te olvidas de compartir con los pobres.

Pero…
Dichoso tú si en medio de las prisas y los agobios
percibes mi presencia de paz.
Dichoso tú si en cada rincón de tu existencia
ves un milagro de mi mano.
Dichoso tú si cuando dices que me amas
haces verdad este amor sirviendo a los más débiles.
Dichoso tú si vives con ojos abiertos y manos extendidas
ante los descartados de la tierra.
Dichoso tú si tu alegría te lleva a desprenderte de algo de lo que acumulas
para que otros puedan gozar de una vida más digna.

Ser buena noticia

Ser en la vida buena noticia,
ser gesto, palabra, imagen, silencio, canción.
Salir a la calle a diario, llegar hasta el último rincón.
Llevar sin tardar, para todos, bocados de aliento… de Dios.

Vivir de tal manera, que a algunos despierte curiosidad
nuestro vivir con menos, con otros, con riesgo, con gratuidad.
Dejar que los otros, los pobres, coman de nuestro tiempo,
hasta encontrar en ellos, nosotros, la extraviada identidad.

Y siempre, siempre, siempre, buscar el sitio entre la gente.
Pues toda ella es, sin dudarlo, la buena noticia de Dios.
Posar sus miedos, alzar sus sueños, andar sus pasos intermitentes,
hasta lograr que todos destapen el gran tesoro que son por dentro.

Seve Lázaro, sj

jueves, 6 de julio de 2017

Mirada borrosa y recortada

Señor, a veces soy tan pequeño, tan limitado...
No me alegro por lo bueno que hace mi amigo, mi hermano, un extraño...
Me enfado, critico y vapuleo a quien hace el bien.
Pienso y digo: ¡Por algo lo hará! ¡Algún beneficio sacará!
¡Lo hace para darse a entender y, además, lo hace mal!
Parece que necesito rebajar a los demás para subir yo.

Cuando pienso y siento así, la alegría y la esperanza escapan;
me aíslo y sólo me acompañan la tristeza y la amargura.

Señor, ¡cura mi mirada borrosa y recortada!
dame una mente más amplia y un corazón más grande;
para que sepa fijarme más en los aciertos y menos en los errores,
para reconocer y alegrarme por todo lo bueno que sucede,
para que pueda aprender de todos y de todo,
para darte gracias por el bien que hace mi amigo, mi hermano, un extraño...

Así seré más feliz, transmitiré más alegría
y me pareceré más a Ti, Padre bueno y generoso,
que valoras y te alegras con cada gesto de amor de tus hijos.

martes, 4 de julio de 2017

Baja, humíllate conmigo

Tú, Jesús humilde,
nunca me has dicho:
Humíllate ante mí,
dobla la cabeza,
el corazón, la vida,
y esparce sobre tu rostro
luto y ceniza.

Tú me propones:
Levanta la mirada,
y acoge la dignidad de hijo
en toda tu estatura.
Humíllate conmigo
y vive en plenitud.

Bajemos juntos
a la hondura sin sol
de todos los abismos,
para transformar
los fantasmas en presencia
y los espantos en apuesta.

Únete a mi descenso
en el vértigo y el gozo
de perdernos juntos
en el porvenir de todos
sin ser un orgulloso inversor
de éxitos seguros.

(Benjamín G. Buelta sj)

martes, 27 de junio de 2017

Amar discretamente

Señor, enséñame a amar discretamente,
como el viento, que nos acaricia, sin dejarse ver;
como el sol, que ilumina, calienta y anima la vida, sin hacer ningún ruido;
como los pájaros, que cantan, escondidos, en la espesura del bosque;
como una madre, entregada a sus hijos, sin contar jamás las horas trabajadas;
como los voluntarios, que ofrecen su tiempo todos los días, sin buscar un aplauso;
como esas personas generosas, que comparten su dinero sin pretender reconocimiento;
como el político comprometido con su pueblo, aunque no lo anuncie el periódico;
como la monja de clausura, que te dedica su tiempo y su amor en el silencio del claustro;
como Tú, Señor, acompañas, sostienes y alegras mi vida, sin pasar un recibo por los servicios prestados.

Señor, enséñame a amar discretamente,
no para conseguir más cosas, sino para agradecer lo mucho que he recibido;
no para que Tú me mires con cariño, sino porque Tú me miras con una inmensa ternura.

No echéis vuestras perlas a los cerdos

Señor, mi perla más bella y más valiosa es la vida,
y a veces tengo la sensación de que la desperdicio.
Dedico demasiado espacio a diversiones exageradas,
a veces los estudios y el trabajo ocupan todo mi tiempo,
en bastantes ocasiones me dejo llevar por la pereza
y, en otros momentos, mi único Dios es el dinero.

Esos son los cerdos a los que echo mis perlas:
la diversión exagerada, el trabajo obsesivo,
la pereza comodona, la avaricia por el dinero...
Y así, mi perla pierde brillo, mi vida se arruga.

Señor, ayúdame a encauzar bien mi vida,
a dedicar mi tiempo y mi vida a lo que merece la pena:
a encontrarme contigo, a escucharte y hablarte sin prisa,
a vivir con amor mis obligaciones familiares, laborales...
a servir con cariño a las personas que más lo necesitan,
a construir tu Reino de justicia, verdad, amor y paz.

Y así, cuando me preocupe y ocupe de lo importante,
Tú me darás todo lo demás por añadidura.
Y mi perla tendrá el brillo de la alegría más grande.