viernes, 26 de julio de 2024

Señor, gracias por los ángeles que cuidan

 

Señor, en la fiesta de los ángeles custodios,
dame un corazón y una mirada de niño,
que sepa sorprenderse y acoger
a tantos ángeles que me acompañan,
me protegen, me guían y me cuidan,
desde el cielo y desde la tierra,
sin hacer ruido, sin dejarse notar.
 
Y que también yo sea un ángel
para las personas con las que me encuentre;
que sepa acompañar, cuidar y proteger,
sobre todo a los más pobres y necesitados.
 
Señor, gracias por los ángeles que cuidan
y ayúdame a ser un ángel bueno para mis hermanos,
como Tú y Contigo. Amén.

Conviértenos al camino de la humildad, la confianza y el amor.

 

Cuando nos creemos más santos que los demás,
cuando hablamos de amor, pero no ayudamos ni nos dejamos ayudar,
cuando no apreciamos los talentos del prójimo,
cuando estamos demasiado seguros de nosotros mismos,
cuando no nos reconocemos pecadores ni nos convertimos,
cuando creemos que nos salvamos por nuestras obras,
cuando nos creemos más sabios que Tú, Señor…
 
Entonces se hacen realidad tus palabras:
el publicano que reconoce su error va por delante,
la prostituta que se deja amar y salvar va por delante,
el pobre que se alegra con las victorias ajenas va por delante,
la discípula siempre dispuesta a aprender va por delante,
el pecador que se arrepiente de corazón va por delante,
el niño que se deja abrazar por su madre va por delante,
la persona que se estremece ante tus palabras va por delante…
 
Señor, no permitas que el orgullo nos cierre el paso de tu Reino.
Conviértenos al camino de la humildad, la confianza y el amor.
Amén.

martes, 23 de julio de 2024

Señor, líbrame del deseo de sobresalir, de distinguirme,

 

Señor, Tú quisiste pasar “como uno de tantos”,
pero llamaba la atención tu forma de hablar y de vivir;
tanto que hasta tus enemigos querían conocerte.
 
Señor, líbrame del deseo de sobresalir, de distinguirme,
de pretender la fama a cualquier precio.
 
Pero, si he de llamar la atención,
que la llame por ser como tú;
por decir la verdad con dulzura, como tú;
por acercarme a los más necesitados, como tú;
por ser libre frente a los poderosos y al qué dirán, como tú;
por no estar apegado al dinero y a la comodidad, como tú;
por buscar más el amor que el placer, como tú;
por luchar contra el mal sólo con las armas del bien, como tú;
por tener paciencia con los que no acaban de aprender, como tú;
por perdonar setenta veces siete, como tú;
por trabajar en comunidad por la comunidad, como tú;
por dar la vida con alegría hasta el final, como tú;
por confiar siempre en Dios Padre hasta en los peores momentos, como tú.
 
Señor, gracias por esos hombres y mujeres que has puesto en mi camino,
que me han resultado atrayentes y me han acercado a ti.
¡Ojalá haya personas que quieran conocerte por lo que ven en mí!

Tú nos envías, como Tú y Contigo,

 

No esperaste a que la gente viniera a Ti.
te acercaste, Señor.
Tú nos envías, como Tú y Contigo,
a proclamar y a trabajar por tu Reino,
donde todas las personas puedan sentirse valoradas por el Padre
y formando parte de una gran fraternidad universal,
de hermanas y hermanos que se ayudan mutuamente.
 
Tú nos envías, como Tú y Contigo,
allá donde las personas sufren por tantas razones:
enfermedad, soledad, desesperación, pobreza, injusticias…
orgullo, desconfianza, pereza y tantos otros pecados.
Que sepamos acercarnos, escucharles, aliviarles,
que podamos anunciar con obras y palabras
el amor y la vida nueva que Tú nos regalas.
Amén.

lunes, 22 de julio de 2024

Dame tu luz para acoger y comprender,

 

Señor, abre mi sensibilidad,
para oír, para escuchar,
para no manipular lo que oigo,
para acoger la palabra del otro,
para recibir tu Palabra,
cómo un regalo precioso.
 
Que sepa oír y escuchar,
aunque no entienda el mensaje a la primera,
aunque no coincida con lo que pienso,
aunque sea crítico conmigo,
aunque me reclame un cambio.
 
Dame tu luz para acoger y comprender,
para escucharte en la palabra de quienes me rodean
y en cada sonido del universo. Amén.

Que siga haciendo el bien como Tú y Contigo.

 

Señor Jesús,
sabes bien cuál es tu misión:
curar, animar, aliviar, anunciar, construir el Reino.
Y muchos no entienden, están al acecho.
Y tú sigues adelante, no te dejas intimidar;
asumes las consecuencias,
eres fiel a la misión recibida.
Es más importante el bien que haces
que las críticas y perjuicios que puedas sufrir.
 
Señor, perdóname,
porque a veces también yo estoy al acecho
contra personas que solo están haciendo el bien.
 
Y dame fuerza para cumplir la misión encomendada,
aunque a veces sienta que algunas personas me acechan.
Que siga haciendo el bien como Tú y Contigo.
 
Amén.

Danos fuerza para optar por la comunidad

 

Señor, sácanos de la cárcel del individualismo,
que nosotros mismos nos fabricamos poco a poco.
Enséñanos que el amor y el individualismo son incompatibles.
 
Danos fuerza para optar por la comunidad,
aunque parezca más difícil, más lento…
Necesitamos la comunidad para crecer y para amar.
 
Gracias por las personas que has puesto en el camino,
que nos han enseñado a tener el corazón abierto,
a compartir la aventura de creer, de amar, de vivir.
 
Danos fuerza para construir comunidades sanas,
en las que todos aportan, enseñan y corrigen,
en las que todos reciben, aprenden y son corregidos.
 
Amén.