jueves, 29 de enero de 2026

El susurro de Dios

Gracias, Cristo, porque al nacer te inclinaste hacia nuestra pequeñez y tocaste con tu luz la oscuridad de nuestro mundo. Gracias porque en tu Bautismo te uniste a nosotros, pecadores, cargando sobre tus hombros el peso de nuestras culpas y regalándonos la fortaleza que brota de tu amor.
Gracias, Cristo, porque no viniste a ser servido, sino a servir, a servirnos. Porque no rompes la caña herida ni apagas la llama temblorosa. Porque edificas tu Reino con la fuerza de los débiles, la riqueza de los pobres, la bondad de los que fallan, la sabiduría de los sencillos y la grandeza de los pequeños. Gracias por mirarme, por llamarme, por contar conmigo.
Gracias, Padre, porque en nuestro bautismo, y cada vez que dejamos que tu voz resuene en nuestro interior, nos susurras: “Tú eres mi hija amada. Tú eres mi hijo predilecto”. Gracias por tu amor que abraza, por tu ternura que sostiene, por tu corazón que acoge.

Gracias, Espíritu Santo, porque renuevas nuestro corazón y lo modelas para caminar en el servicio, siguiendo las huellas de Jesús. Amén. 

¡Venid conmigo!

Señor Jesús, me llamas
a convertirme, a renovar mi corazón;
a liberarme de lo que me oprime;
a acoger tu amor incondicional;
a participar en la aventura de construir tu Reino;
a contagiar la buena noticia a otras personas...
Me parece fascinante tu propuesta, Jesús,
aunque a veces la viva con rutina y pesadez.
Dame unos ojos y un corazón nuevos,
para vivir con alegría tu camino de vida,
para dejar lo que me enreda y seguirte. 

El mejor lugar

Tú que diste a Juan la gracia de hacerse a un lado,
concédenos esa misma libertad interior.
Que sepamos ocupar el lugar que tú nos das,
sin buscar premios, prestigio ni reconocimiento.
Que, como él, sepamos señalar a Jesús
y luego retirarnos para que otros lo encuentren.
Que no nos apropiemos de la misión,
que no retengamos a nadie,
que no vivamos pendientes de aplausos.
Danos la humildad de los padres que acompañan sin invadir,
de los pastores que sirven sin protagonismo,
de los amigos que sostienen sin manipular.

Amén. 

Servidores del bien

Dios bueno y justo, que nos mostraste que la ley solo alcanza su plenitud cuando sirve al amor, mira a tu pueblo que desea seguir sus pasos con un corazón sincero.
Enséñanos a usar la ley como camino de justicia, la fe como fuerza que sostiene, y nuestras capacidades como instrumentos de tu misericordia.
Que tu Espíritu nos dé la lucidez capaz de mirar más allá de las normas para ver el rostro del hermano, para tender la mano y ayudar a extender el brazo a quienes ya no pueden hacerlo solos.
Líbranos de la indiferencia que calla, de la obstinación que se aferra a lo secundario, y del temor que nos impide sanar, acompañar o defender la vida.

Que nunca dejemos de hacer el bien cuando alguien sufre o queda paralizado en su cuerpo o en su espíritu. Haznos servidores del bien, artesanos de misericordia, y testigos de tu Reino. Amén. 

miércoles, 28 de enero de 2026

Escuchar y vivir la Palabra

Señor, te doy gracias por mi familia de sangre;
por su apoyo incondicional y por los valores aprendidos;
porque me quieren hasta cuando no me comprenden.
Gracias por las personas que escuchan tu Palabra,
con las que comparto la fe, las dudas, las llamadas...
y celebro el gozo de vivir como hijas e hijos tuyos.
Gracias por quienes cumplen tu Palabra, aun sin saberlo:
se resisten frente a la indiferencia y la desesperanza
y construyen un mundo más justo, amoroso y fraterno. 

miércoles, 22 de octubre de 2025

Por una persona gravemente enferma

Señor, Tú sabes mejor que nosotros cómo nos encontramos.
Se mezclan tantos sentimientos: tristeza, rabia, gratitud.
La grave enfermedad de (Nombre) nos ha dejado sin aliento.

Ayúdanos a afrontar estos momentos con amor,
para que no le falte nuestra cercanía y nuestro cariño,
para que sepamos agradecerle todo lo que nos da dado.

Ayúdanos a vivir nuestro sufrimiento con fe,
sabiendo que Tú nos acompañas en las alegrías y en las penas.
Danos unos ojos de fe para descubrirte a nuestro lado.

Ayúdanos a afrontar con esperanza la enfermedad de (Nombre),
para aprendamos tantas lecciones para ser más humanos,
y creamos que lo mejor está por llegar, en esta tierra y en el cielo.

martes, 4 de marzo de 2025

Por el papa Francisco

Dios Padre nuestro,
nos unimos en oración
por el Papa Francisco,
en su grave enfermedad.

Sabemos que Tú lo amas.
Por amor lo elegiste,
por amor lo acompañas,
por amor lo sostendrás siempre.

Nosotros también lo amamos,
por su valentía y su audacia,
por su alegría y su naturalidad,
por su fe, esperanza y caridad.

Gracias por acercarle nuestro cariño,
hasta su habitación del hospital,
porque a través de esta oración
estamos a su lado en el Gemelli.

Y, aunque no sea necesario,
déjanos repetirte otra vez:
cuídalo con tu amor de madre
y si es tu voluntad, cúralo.

Amén.